16.7.2026.- Felipe Cecilia escribe en elpespunte.es que el comunicador repasa su trayectoria profesional en ‘Silla de Enea’, descarta una retirada inmediata y reflexiona sobre el relevo generacional, el momento de abandonar los micrófonos y los proyectos que todavía le gustaría afrontar.
Carlos Herrera ha hablado con claridad sobre su futuro profesional y el momento de poner fin a una carrera ante los micrófonos. El periodista ha sido el protagonista de una nueva entrega de Silla de Enea, en una conversación con José Manuel Peña, ‘El Peñita’, celebrada en Sanlúcar de Barrameda y en la que ha repasado algunos de los principales episodios de su vida personal y profesional.
Preguntado por una posible jubilación y por los rumores sobre una progresiva retirada de la radio, Herrera ha descartado que su despedida sea inmediata. «Yo soy insultantemente joven y, por lo tanto, tengo mucho tiempo y siempre ganas de hacer cosas», ha afirmado durante la charla.
El comunicador reconoce, sin embargo, que el paso del tiempo obliga a modificar el ritmo de trabajo. «Yo ahora un programa de seis horas, como ocupaba antes, me costaría mucho hacerlo», explica. Una realidad que, a su juicio, debe ir acompañada también de una apertura a nuevas voces: «Poco a poco también hay que ir dando paso a los demás y dándoles la oportunidad de demostrar que los demás saben hacer las cosas».
«Hay que saber decir adiós»
Herrera aborda durante la conversación uno de los asuntos que más interés genera entre sus oyentes: cómo y cuándo decidirá abandonar definitivamente la radio. El periodista defiende la necesidad de interpretar el momento adecuado y evitar prolongar una etapa profesional más de lo necesario.
«Hay que saber decir adiós en algún momento o decir: me quedo simplemente para saludar, me quedo para dejar una pincelada o directamente me voy a la playa, olvídenme», señala.
Su reflexión va más allá y deja una de las afirmaciones más rotundas de la entrevista: «Hay que saber hacerlo, sobre todo irte cinco minutos antes de que te echen, irte cinco minutos antes de que digan: “¿Y este por qué no se va ya?”».
Para Herrera, ese momento exige capacidad para interpretar las señales: «Eso hay que intuirlo o leerlo y saber enfocar el camino de salida».
Pese a estas palabras, el periodista insiste en que todavía mantiene la voluntad de continuar activo. «Tú eres tú y tu circunstancia y difícilmente puedes renunciar a ser tú», reflexiona antes de añadir: «Como yo pienso morirme muy tarde, pienso dar mucha guerra».
Nuevos formatos y proyectos pendientes
Tras décadas dedicado fundamentalmente a la radio, Carlos Herrera asegura que todavía conserva proyectos profesionales que le gustaría desarrollar. El comunicador reconoce que, en esencia, ha dedicado su carrera a una misma tarea: contar lo que sucede cada mañana a los oyentes.
«Todos hacemos el mismo programa todos los días. Todos sabemos hacer una cosa. En mi caso es saludar, decir buenos días, contar la vida a los demás», explica.
Sin embargo, Herrera apunta varias ideas que aún le atraen profesionalmente. Entre ellas, un programa dedicado a los caminos de Andalucía, otro centrado en personajes andaluces y un espacio sobre algunos de los recorridos de España que realiza habitualmente a pie.
La televisión, en cambio, no es un medio en el que considere que se desenvuelve con la misma naturalidad. «Yo en la tele estoy de prestado», reconoce. «Yo lo que sé hacer es esto: hablarle al micrófono en una atmósfera concreta y saber que al otro lado, aunque yo no lo vea, hay una persona a la que yo le estoy diciendo buenos días y esa persona se lo tiene que creer».
Herrera admite que conoce los mecanismos básicos para situarse ante una cámara, pero subraya las diferencias entre ambos medios: «Es otro mecanismo y otro lenguaje que yo no domino».
El último pregón, «esencialmente»
La conversación también aborda su próxima participación como pregonero del traslado de la Virgen del Rocío. Herrera confirma que, en principio, será su último pregón.
«Es el último pregón», afirma en dos ocasiones durante la entrevista. El periodista matiza, entre bromas, que podría existir alguna excepción si en el futuro el Consejo de Cofradías volviera a recurrir a él. No obstante, preguntado por si este será oficialmente el último, responde: «Sí, sí, esencialmente sí».
Herrera explica que preparar un pregón requiere muchas horas de trabajo y reconoce que recibe propuestas de hermandades y localidades de distintos puntos de España. «Me llena de honra y de orgullo», asegura, aunque admite las dificultades para asumir estos encargos por falta de tiempo y por el conocimiento que, a su juicio, exige pregonar una celebración.
La radio más allá de la política
Durante la charla, el periodista también reflexiona sobre la manera de contar la actualidad española. Herrera considera que el relato exclusivamente político puede ofrecer una visión limitada del tiempo presente y reivindica la importancia de prestar atención a la vida cotidiana.
«Todos los tiempos han tenido su afán. Todos los tiempos han tenido su interés, su cloaca, su gloria también», sostiene. A su juicio, la actualidad política presenta ahora un relato «más sórdido», pero detrás de ella continúa existiendo «la vida común de la gente».
El comunicador enumera «las ansias, las ilusiones, las frustraciones, las penas, las alegrías, los accidentes y las glorias pequeñas de cada uno» como parte esencial de la realidad que debe ser contada.
«Hay que contar las cosas que pasan, la vida cotidiana de la gente», defiende Herrera, que pone el foco en quienes salen cada día «a trabajar o a buscar un trabajo» y en las aspiraciones personales de «querer y ser querido».
Sanlúcar, su «lugar en el mundo»
La entrevista transcurre en Sanlúcar de Barrameda, un enclave al que Carlos Herrera mantiene una estrecha vinculación personal. «Este en concreto es mi lugar en el mundo», afirma al hablar del entorno de la desembocadura del Guadalquivir y de Doñana.
El periodista explica que llegó a Sanlúcar siguiendo una conexión natural desde Sevilla. «Sevilla y Sanlúcar son dos vecinas que se asoman a la misma calle, que es el río Guadalquivir», señala.
En este escenario, Herrera repasa también sus recuerdos familiares, su llegada a Sevilla, su afición por caminar y los caminos de Santiago que realiza junto a amigos. Una conversación en la que el periodista reivindica la enseñanza recibida de su madre, especialmente el valor del esfuerzo, el trabajo, la familia y el sentido del honor.
«La enseñanza de que si no es trabajando no consigues nada», recuerda sobre ella. Herrera asegura conservar la satisfacción de haber intentado devolverle, durante sus últimos años, parte de todo lo recibido «de forma afectiva y material».
Entre recuerdos, radio y proyectos pendientes, Carlos Herrera deja claro que todavía no contempla una despedida inmediata. Sí reconoce que llegará el momento de reducir su presencia y ceder espacio a otros profesionales. Hasta entonces, mantiene intacta su intención de seguir activo: «Pienso dar mucha guerra».
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