Ràdio Barcelona, recuperar el liderazgo o morir

Ràdio Barcelona

En los últimos años estamos viendo como las emisoras de onda media van cerrando una tras otra de manera inexorable, y las que resisten han reducido su potencia y cobertura o incluso a veces se pasan semanas averiadas sin ninguna prisa para hacer una reparación.



En cierto modo resulta lógico, y como en la mayoría de los casos, su programación se emite también en una o varias antenas de frecuencia modulada, la “marca” no pierde ni cobertura ni presencia.
Si a eso añadimos que la audiencia en OM es residual y lo que ha aumentado el coste de la energía eléctrica, todo unido, hace que desde un punto de vista empresarial, los cierres resulten del todo comprensibles.

Hace unos días conociamos el cierre definitivo de EAJ 24 Radio Córdoba en OM, aunque continúa en FM. Lo que me sorprendía era que al final de todo un repaso histórico, la noticia terminaba anunciando que la Cadena SER ya estaba preparando los actos de su 90 aniversario que será en 2023.

¿Pero qué aniversario? Si habrá cerrado el año anterior, en todo caso un será un “funeral”…

El caso es que todo esto me ha llevado a pensar en ¿cual es el futuro de EAJ 1 Ràdio Barcelona?. Si, la decana, la más antigua, un símbolo de la radiodifusión española, un icono de la ciudad, aquella emisora en la que tiempos atrás, si te dedicabas a la radio y conseguias trabajar allí era como ser futbolista y que te fichara el Barça, el Everest de la radio…

Ràdio Barcelona, la EAJ 1, la OM no la de FM, cumplirá 100 años en 2024. Eso si la SER no decide apagarla antes. No me cabe ninguna duda que la Cadena organizará algunos fastos para sacar pecho y demostrar al mercado que son los “más mejores del mundo mundial” y que si no es por ellos viviríamos en la ignorancia y acabaríamos cayendo en las garras de la ultraderecha, como no se cansa de advertirnos Ángels Barceló.
La duda que tengo es si pasará como con Radio Córdoba y se celebrará un cumpleaños “fake” o si esperarán a que terminen los festejos y los ecos de la fiesta en noviembre de 2024 para poco después desconectar la máquina, que deje de hacer “bip, bip, bip…” y aplicarle la eutanasia radiofónica.

Vale, de acuerdo, temos asumido que la onda media tiene fecha de caducidad, de hecho ya la tiene desde los años 60 cuando Fraga inició la transición de la OM a la FM. La supervivencia de las históricas EAJ’s sería tan simple como decretar un cambio de frecuencia de las concesiones históricas. Así de simple, pero vamos a lo que me ronda por la cabeza desde hace tiempo.

Cuando formé parte de la familia de Ràdio Barcelona, en la década de los 80, había un slogan que decía: “Radio Barcelona, la primera y la número uno”.
Lo de “primera” no se lo quita nadie (si nos olvidamos de Radio Ibérica), pero lo de la “número uno” (en audiencia) hace mucho que pasó a la historia. Por resumirlo mucho: primero la llegada de Catalunya Ràdio en 1983, después en 2000 la de RAC 1 y la disminución progresiva de programación propia en beneficio de la de Cadena SER, han hecho que la decana haya perdido protagonismo e influencia en el dial barcelonés. Ya para rematarlo, el intento de Cadena SER de crear un producto específico para Catalunya, ha hecho que la personalidad de Ràdio Barcelona haya quedado diluida dentro de ese conglomerado que es SER Catalunya.

En 2018 desde la SER decidieron hacer un producto específico para Catalunya, aún a riesgo de quitarse oyentes a si misma.
El entonces director Jaume Serra comentó: “A medio plazo, nos proponemos recuperar los 500.000 oyentes que tuvimos en Catalunya”, “el reto de cara al centenario de Ràdio Barcelona es “volver al liderazgo”.
Y para ello ficharon como estrella a Josep Cuní, excelente profesional pero con un techo ya conocido. Una prueba más de lo que comentaré después del ADN catalán.

Lo de SER Catalunya, en la cadena nunca lo reconocerán, pero hay que admitir que ha sido un rotundo fracaso. O si no como ¿como llamar a unos resultados que despues de cuatro años arrojan una audiencia de 45.000 oyentes para Josep Cuní frente a los de 756.000 de Jordi Basté en RAC 1 o los 466.000 de Laura Rosel en Catalunya Ràdio?

Para hacer un producto de éxito en ese ecosistema tan peculiar que es Catalunya, hay que conocer muy bien como es la sociedad catalana y el carácter de los catalanes y no perder de vista como ésta ha evolucionado en las últimas décadas a base de la ingeniería social del Pujolismo.

Los catalanes de 2022 no son los de 1976, que con la aparición de Ràdio 4, 100% en catalán ya estaban contentos, ahora reclaman otro tipo de cosas y tienen orgasmos cuando escuchan lo de “puta Espanya” en Catalunya Ràdio.
Y no digo que SER Catalunya tenga que abocarse al independentismo, ni mucho menos, pero si quieren atraer a ese target de oyentes para hacerles llegar su mensaje, habrá que utilizar otra táctica. ¿Les suena lo del Caballo de Troya?…
Si no haces que el “envoltorio” resulte atractivo y esté a la altura de los ojos, nunca probarán tu producto. Es de “primero de supermercadoría”.

Llegados a este punto, creo que tenemos suficientes elementos de juicio y suficientes años de experiencia como para analizar el por qué ocurren las cosas.
Dejando aparte Catalunya Ràdio. En 2000 nacen RAC 1 y Ona Catalana. Una ha sido un rotundo éxito mientras que la otra ya sabemos como acabó. Ona Catalana, además de los continuos enfrentamientos entre sus socios y de montar una cadena “a la antigua” con estudios y personal en cada poste, lo que a la larga se demostró que era económicamente inviable, estaban anclados en los tiempos del “Radioscope” de Salvador Escamilla. Por su parte, RAC 1, además de una gestión empresarial mucho más racional, desde el primer momento supo conectar con los catalanes veinteañeros de entonces (cuarentones ahora) y adecuar su mensaje, lenguaje y contenidos a lo que esa nueva generación de catalanes reclamaba.
Lo de la publicidad institucional/subvención encubierta ya es otro tema.

¿Y qué hacía mientras tanto Ràdio Barcelona?… Nada, perder oyentes EGM tras EGM.

Pese a esa evolución del catalán medio, lo que si permanece en su ADN es ese espítitu tradicional y su predilección por lo “de casa”. Si les das a elegir entre algo antiguo y algo más antiguo, siempre se decantarán por lo más antiguo. Si ha de elegir entre algo bueno “de casa” o algo mejor “de fuera”, se quedará con lo más cercano en un eterno mirar siempre hacia adentro y hacia atrás.

En referencia a lo “de casa”, Comunicacio21 publicaba el 29 de octubre de 2021 una entrevista a Sique Rodríguez en la que afirmaba: “La SER es una gran marca, pero en Catalunya paga el peaje de ser española”. Vamos, de lo que llaman “de Madrit” (si, acabado en T).
Ràdio 4 tiene el mismo problema y tampoco parecen verlo desde dentro.

¿Puede Ràdio Barcelona recuperar el esplendor perdido?
Si, y el centenario es una oportunidad de oro, quizá la última, aunque para eso en la SER tendrían que tener claro que han de renunciar a la marca SER Catalunya.

¿Se acuerdan de aquella publicidad que decía: “Qué si, qué si, el secreto está en la Y, la Y de Mayonesa Ybarra”… Pues aquí el tema está en la “E” de SER.

Antes hablaba de lo antiguo y de lo “de casa”. ¿Cual más antigua que Ràdio Barcelona? Y ¿cual puede erigirse en la radio “cap i casal” sino Ràdio Barcelona? Lo que la emisora representa (más bien representaba) lo tenía claro Augusto Delkader, entonces presidente de la SER cuando en septiembre de 2019 declaraba al Diario de Cádiz: “Ràdio Barcelona es una institución en Catalunya. Está muy identificada con el territorio, pero no existe para estar al servicio de los intereses de nadie y menos de un populismo identitario que lo único que busca es defender unos privilegios de una clase muy determiada”.

La salvación de la EAJ 1 y la recuperación de Ràdio Barcelona pasa por:
1 – Modificar la frecuencia de la concesión original para pasar a FM y/o a DAB.
2 – Sustituir la marca SER Catalunya y potenciar la marca Ràdio Barcelona con una muy buena campaña de marketing, potenciando su simbología y su “arrelament” en Catalunya.
3 – Y algo más de atrevimiento e innovación en la propuesta de programación tampoco estaría de más. Vale ya de dar vueltas siempre a lo mismo, a la misma gente, a los mismos invitados, a los mismos patrones, a mirarnos el ombligo esperando que suene la flauta…

No hay que perder de vista que el punto 2 tiene un riesgo evidente que es el que fuera de la ciudad de Barcelona, puede verse como “centralista” (algo que no se aprecia por ejemplo en RAC 1). Los estudios locales en Girona, Lleida o Tarragona de lo que hoy es SER Catalunya, tendrían que hacer contenidos locales pero de forma que el oyente no apreciara que se trata de una desconexión, sino que “su” Ràdio Barcelona, la radio de la capital de Catalunya, también toca temas que le resultan más próximos.

Sinceramente, no tengo mucha confianza en que se haga algo de esto. Si no lo han hecho ya… Pero mucho me temo que no tardaremos en hablar de aquella emisora de Barcelona que era la más antigua y que dejaron morir…. “desde Madrit”, porque claro, la culpa siempre es de los otros.

Luis Segarra

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2 Comments

  1. Madre mía, que recuerdos y que buena radio, eran otros tiempos y en Barcelona la radio era Ràdio Barcelona sí o sí y luego estaban todas las demás. No se entiende cómo han dejado caer esta emisora referencia absoluta de buena radio y mejor hacer.

  2. No apagan el 666 AM por orgullo pero eso no lo escuchan ni los abuelitos además cada vez le bajan más la potencia desde mi casa veo el poste emisor y la sintonizo llena de ruidos😁😁

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