Menchu Álvarez Del Valle «No se conformó con ser solo una voz»



Menchu Álvarez Del Valle

M.F. Antuña escribe en El Comercio: Cuando Menchu Álvarez del Valle comenzó a trabajar en la radio las mujeres única y exclusivamente podían locutar. Pero, ella, que cuando los cincuenta llegaban a su fin y entraban a saco los sesenta, se convirtió en una de las primeras mujeres que andaba en Vespa por Oviedo, quiso más. Juan García, que con 17 años entró en lo que entonces era la Emisora de la Falange Española 22 y más tarde se transfomaría en Radio Oviedo, coincidió 30 años con ella en las ondas. Tenía Menchu 28 entonces y mantuvieron la amistad hasta el final. «Profesionalmente era muy buena locutora, pero no se conformó con ser solo una voz, fue en Oviedo la primera que combinó el locutorio con la redacción», rememora hoy, con el dolor del adiós a la amiga con la que compartió comidas primaverales y prenavideñas hasta hace bien poco.

«Profesionalmente fue el ejemplo que siguieron detrás una multitud de chicas que entraron en la radio», concluye Juan García. Similar es la opinión de Pedro Alberto Marcos, que compartió con con Menchu tiempo y oficio en un magacín vespertino regional, cuando ella estaba en Radio Oviedo y él en Radio Langreo y más tarde, cuando pasó a Oviedo y era jefe de informativos y programas de Radio Nacional de España. «Era una voz extraordinaria, como su hermana (Marisol), que estaba en Radio Nacional en Madrid», relata. Pero antes de ser compañeros, él fue un crío que la escuchaba desde su casa ya atrapado por la magia de la radio de la que después haría su oficio. Porque no hay que olvidar que en los tiempos en los que Menchu triunfó en las ondas, el medio estaba en otra dimensión diferente. «Vivió una época vibrante de la radio, en los cincuenta y los sesenta, era súper conocida», asegura Marcos, que rememora también su tarea como presentadora de diferentes eventos y festivales. Y no olvida a la compañera. «Se trabajaba muy a gusto con ella, a mí me ayudó mucho cuando era un novato; colaboraba, orientaba a la gente que llegaba nueva a la radio», subraya ahora.

A José Luis López del Valle, que la dirigió durante ocho años en Radio Cadena España, más de una vez le tomaron por pariente de Menchu por la coincidencia del apellido. Destaca el retirado periodista su calidad profesional, pero no obvia en absoluto la humana: «Yo la dirigí desde 1983 a 1991 que se jubiló, ya en Radio Nacional después de la absorción de Radio Cadena, ella destacaba fundamentalmente por la voz y porque hizo programas muy conocidos como ‘Cuente su problema’, ‘Rumbo a la gloria’, ‘Coser y cantar’, espacios muy populares en los que también hacía los guiones». Pero es que además de esa voz ya icónica en las ondas asturianas, «aportada al trabajo la calidad de su empatía, su relación con la gente». Era una mujer sonriente y afable y lo demostró «con su actitud hacia sus compañeros de profesión cuando su nieta entró en la Familia Real, nunca dio una mala respuesta ni tuvo un mal gesto y eso es buena prueba de su calidad humana».

Otro compañero de oficio fue Javier Batalla. Él no llegó a compartir redacción o estudio con la abuela de la Reina, pero sabía bien quién era y por qué destacaba: «Menchu siempre fue una mujer sencilla, una periodista humilde en el buen sentido de la palabra, buena persona, buena mujer, que amaba el periodismo y la radio», resume. Y añade que su calidez y sencillez la convertían en una gran entrevistadora.

Roberto Sorribas mira hacia el mismo lugar que todos los demás. Él entró con 13 años a trabajar como ordenanza en Radio Cadena y ella tenía entonces 34. Así se inició una relación que duró hasta el adiós: «En el trabajo era una todoterreno, lo mismo hacía fútbol que poesía, tenía genio y para hacerte un favor era la mejor».

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