29.6.2026.- Ricardo Peralta escribe en andaluciainformacion.es: Ricardo Peralta rememora su etapa en Radio La Isla cuando la emisora se acerca a su 40 aniversario, una experiencia llena de aprendizaje, compañerismo y anécdotas que marcaron el inicio de su trayectoria profesional en el mundo de las ondas.
Así son las cosas. Anda uno enfrascado en la cotidianeidad de sus quehaceres, totalmente ajeno a lo que se está fraguando desde hace algún tiempo a 700 kilómetros de distancia cuando, de repente, una sencilla llamada al móvil y un posterior mensaje de whatsapp te retrotraen cuarenta años atrás, nada menos, o sea, literalmente, al siglo pasado.
Pues la llamada de Emilio Hurtado y su mensaje de whatsapp, me alertaron de un importante evento que se acerca: el 40 aniversario de Radio La Isla, la radio con sal. Y también una foto de lo que creo que fue la fiesta posterior a la inauguración de la emisora (si mi memoria no me falla). A partir de ahí me empezaron a brotar los recuerdos de aquella época, para mí corta, pero mágica.
La emisora se inauguró un 23 de octubre, pero yo tengo el recuerdo de empezar el 6 de noviembre de 1986, que según Google era jueves, con un informativo local de media hora a las nueve de la noche. Esa es la fecha que tengo en el recuerdo, si nadie me contradice.
Por aquél entonces yo llevaba algo más de un año como corresponsal del Diario de Cádiz en San Fernando. Los propietarios de la emisora, Jose Antonio Mallou y Luis Villanego, me propusieron que hiciera el informativo local, y acepté con esa inconsciencia que dan los 23 años que tenía. Inconsciencia porque no había visto una emisora de radio por dentro en mi vida.
Y a partir de ahí empezó una etapa muy feliz, muy divertida, llena de anécdotas, de mucho trabajo, de muchas ilusiones, muchas experiencias vividas con los compañeros y compañeras de la emisora, a los que recuerdo con cariño… y con nostalgia, claro.
Digo una etapa, pero en realidad fueron dos, o una dividida en dos partes. La primera duró desde ese 6 de noviembre de 1986, hasta las navidades de 1987. La segunda, más corta aún, tuvo lugar entre los meses de mayo y septiembre de 1988.
Los últimos cinco meses que estuve en Radio La Isla fueron a tiempo completo, pues ya había dejado la corresponsalía del Diario en mejores manos, las de Fina Gimeno. Después de esos últimos meses, mis quehaceres profesionales se enfocaron en la radio pública, primero en Toledo y luego de unos años, en Madrid y así hasta hoy.
Te engancha y no te suelta
En Radio La Isla aprendí los rudimentos de este magnético medio de comunicación que te engancha y ya no te suelta. Y me reí, me reí mucho. También pasé agobios, claro, cuando creía que no llegaba a tiempo al informativo, pendiente siempre de alguna noticia de última hora que hubiera que contar en antena cuanto antes.
Recuerdo la inauguración de la emisora, y esos primeros informativos a las nueve de la noche, seguidos del programa deportivo de esa enciclopedia andante sobre deporte cañaílla que es Gaby Cumbreras, gran profesional y mejor persona. Recuerdo salir de la emisora a las diez para dirigirnos algunas noches (no todas eh!!) a la Gran Vía a tomar algo, y recuerdo muy bien el cachondeíto fino que se traían conmigo cuando pedía un Bitter Kas (¿seguirá alguien a día de hoy ingiriendo dicha bebida?).
Recuerdo, ya en los últimos meses, mis jornadas completas en la emisora, que empezaban con el informativo matinal: había que ir a por la prensa al Cine Almirante donde había, a partir de las seis, un vendedor ambulante, abrir la emisora, hacer el informativo.. Y luego daba el relevo a las compañeras Pilar y Charo, Charo y Pilar, con su magazine matinal. Volvía yo con las noticias a las dos de la tarde, y el programa Denuncia Pública. Y, finalmente, el informativo nocturno, claro. Ese era el día a día.
Pero hubo retransmisiones especiales: me viene a la cabeza una noche del Nazareno en el Hotel Salymar con Jose María Hurtado y más expertos en el tema, y yo por allí de acompañante. También he recordado la presentación de la novela de Enrique Montiel Mal de piedra, con el gran Pepe Oneto y con Pedro Payán Sotomayor, y cómo, tras la presentación en la Casa de la Cultura de la Calle Gravina, nos los llevamos a la radio, idea de Jose Antonio Mallou, para hacer una tertulia en directo.
Tengo que terminar ya, pero me vienen muchas más cosas a la cabeza: la Feria del Carmen; poder hablar aunque fuera unos pocos minutos con Camarón de la Isla, y con don Pedro Laín Entralgo, que estaba cenando en la Venta de Vargas… Y anécdotas, claro, como el día en que a un colaborador taurino que había por aquél entonces, se le ocurrió en antena, hacer un homenaje a Paquirri por su muerte… ¡guardando un minuto de silencio…en la radio!!!. Todavía recuerdo el respingo que dio en su despacho Luis Villanego, camino del estudio, para acabar con semejante pero divertido despropósito… Y cierto partido de fútbol del San Fernando de entonces, en la Tercera División de entonces, en Montilla, al que me dio por ir, acompañando al gran Kiko Cuadrado y al desaparecido Agustín Fernández… Pocas veces me habré reído tanto como esa tarde, trabajando… Inolvidable gol cantado por Kiko desde la Tribuna de ese estadio (esta anécdota merece ser contada con todo detalle por el propio Kiko. Desde aquí le invito a que lo haga, a ver si se atreve). Y me acuerdo de Paco López, de las compañeras del departamento comercial, de mi profe de inglés en John Atkinson, que hacía un programa nocturno de música, de Tino en el control de sonido y de muchos otros colaboradores de la emisora, que me perdonen los no mencionados.
En fin, y tantas y tantas cosas… Ya se acerca el 40 aniversario y, por supuesto, no me gustaría perdérmelo, de alguna forma y si se dan las circunstancias.
Mucha salud y futuro
De momento, felicidades adelantadas y un fuerte abrazo para todas y todos los compañeros que han pasado por allí, desde el principio y hasta hoy en día. Y mucha salud y futuro para Radio La Isla, por supuesto.
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