El periodista malagueño Pepelu Ramos se despide de Canal Sur Radio tras 38 años: «La radio es mi patria»

Pepelu Ramos

22.8.2026.- Blanca Ramos-Noguera escribe en laopiniondemalaga.es que el malagueño pone fin a casi cuatro décadas en Canal Sur después de haber convertido los medios de comunicación en su forma de entender la ciudad, sus tradiciones y a las personas que la hacen posible.
Hoy, esta redactora que se esconde tras el teclado de su portátil, no escribe tan solo como periodista. En realidad, también lo hace como una hija orgullosa de ver el camino profesional de su padre. Pepelu Ramos se jubila. Aún se hace raro pensar que verlo con un micrófono o solucionando cualquier problema técnico, ahora será tan solo algo puntual más que una rutina diaria. Hay despedidas que más que ser un punto y final, son una oportunidad de echar la vista atrás para analizar el camino recorrido, y la de Pepelu con los medios de comunicación, es precisamente eso.

Son casi cuatro décadas detrás de un micrófono. 38 años de profesión que han dado para contar Ferias, Semana Santa, carnavales, verdiales, cabalgatas de reyes, personajes, historias y, sobre todo, la vida de una ciudad. Pero también dan para hacer amigos, para crear una familia y para convertir una vocación en una forma de vida. Llegó a Canal Sur en aquel verano de 1988, recuerda cómo su padre, Diego Ramos, le acompañó y le dijo: «¿Aquí vais a poner una radio?». A partir de aquel momento, dio comienzo una historia de amor entre un periodista, su micrófono y la ciudad de sus ojos.

Málaga a través de un micrófono
Pepelu Ramos conoce Málaga a la perfección en todas y cada una de sus facetas. La ha contado en Feria «cuando llegó el Cartojal y la gente se volvió loca», en Semana Santa «hasta que llegaba el último penitente de la calle», en Carnaval «grabando a los grupos», mientras de fondo sonaban verdiales «para recoger la singularidad del violín» e incluso cuando ha tocado sacar la camiseta blanquiazul para ir a animar a la Rosaleda. «Si alguien ha necesitado alguna vez un micrófono, ahí estábamos nosotros», decía haciendo partícipe de su camino a todos los compañeros con los que ha compartido las ondas.

Si hay una palabra que define la trayectoria del periodista, esa es radio. «La radio es mi patria», es la frase que, con diferencia, Pepelu ha utilizado más veces para hablar del oficio que ha defendido durante tantos años con el corazón volcado. Pero, en realidad, su intención no solo se ha quedado en retransmitir lo que ocurría, sino también en acercarse a quienes estaban detrás de cada historia para darles la voz que no tenían, y dar a conocer «todos estos mundos que hay dentro de Málaga, que son maravillosos y que significan nuestra esencia».

Jornadas laborales sin cierre
Pepelu recuerda una época en la que hacer radio local significaba estar mucho más tiempo en la calle. Las jornadas podían empezar por la mañana y terminar de madrugada. Reconoce que «antes se hacía más intensamente», la programación tenía más espacio y las fiestas de Málaga ocupaban un lugar central. «Los periódicos tenían más páginas y las emisoras contaban con una programación local mucho más amplia. Aquello fue un boom», explica al recordar aquellos años.

El barrido que hace Pepelu por sus recuerdos hablando de los días en los que el reloj tan solo servía para darle las señales horarias a los oyentes, le lleva inevitablemente a sonreír y a adoptar un tono nostálgico. Cada fiesta le ha dado algo diferente. El carnaval, «la gente cantando y ensayando, lo de la pérdida de identidad para convertirte en otra persona», la Semana Santa con «esa intensidad en lo que a sentimientos se refiere» o la Feria, en la que la cercanía de los micrófonos permitía que «el que es político dejara de serlo un poquito para ser más persona».

En los tiempos en los que estamos, y con Málaga vestida de lunares, sería un error no preguntar al periodista por la evolución de la cobertura de la Feria. La sonrisa no abandonaba su semblante en ningún momento. Pepelu llegó a vivir aquella Feria del Centro en la que la ciudad prácticamente se convertía en una enorme redacción. Los programas se construían con los personajes conocidos de Málaga, y recuerda que «se hacía una especie de tertulia de Feria». Salía del Centro para cubrir los toros, para después llegar al Real a la carrera y presentar en la Caseta del Flamenco y la Copla. «Me ponía el traje en el coche», comenta recordando aquella hazaña. «Con todo y con eso, había noches que incluso salíamos de juerga», termina sin poder aguantar la risa.

Papá, Pepelu y Periodista
Pepelu Ramos ha entregado su vida a los medios, pero también lo ha hecho a su mujer y a sus hijos. No hay cobertura mediática ni presentación a la que no haya llegado de la mano de Puri, la mujer con la que se casó y con la que, gracias a su trabajo, ha compartido momentos tan especiales como ser el Rey Melchor en la cabalgata de 1998.

Tiene dos hijos. Recuerda con cariño las miles de retransmisiones de Semana Santa de la mano de su hijo Guillermo, que aunque decidiera dedicarse a la medicina, siempre escuchó atentamente todo lo que Pepelu le contaba sobre la radio y sobre las cofradías. También habla de Blanca, la niña que nació en directo a través de una retransmisión de ‘Bajo Palio’, a la que enseñó a amar la comunicación y que gracias a eso decidió seguir sus pasos dedicándose a «la profesión más bonita del mundo», según él dice.

También ha sido amigo y compañero. Por su vida han pasado innumerables nombres de los que «siempre se aprende algo». Habla siempre en plural de las horas dentro de la emisora «contando la historia de Málaga con compañeros que han terminado, a pesar de todo, siendo amigos». Todos son importantes, pero entre ellos hay nombres de los que no se puede olvidar. Ignacio Castillo, periodista de La Opinión de Málaga y ex hermano mayor del Cautivo fallecido recientemente, es uno de ellos. En él tuvo desde el principio un hermano para, como siempre cuenta, «llamar cada mañana para informar de que todo estaba bien», y al que admirará para siempre.

Momento de parar y de vivir
Y llega el momento de parar. O, al menos, de cambiar el ritmo, porque quien está enamorado de algo no puede deshacerse de ello así como así. Pepelu Ramos reconoce que los últimos años no siempre han sido fáciles y que, a medida que se acercaba el final, sentía algo parecido a un «exilio interior». Pero también sabe que al marcharse de Canal Sur después de 38 años, deja un vacío en su corazón. «Me voy de mi casa», confiesa.

«Sinceramente, no lo sé», es la respuesta cuando se le pregunta qué es lo que va a hacer ahora. «No concibo mi vida sin trabajar», dice con unas lágrimas que intentan escapar de sus ojos. Tal vez, «seguir viviendo y recordar todo lo bueno dejando atrás los malos ratos». Lo que sí tiene claro son dos cosas: que su nueva etapa estará en Málaga y que pase lo que pase, acabará recurriendo al mismo sitio. «Siempre a la radio».

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