El juez Joaquín Aguirre relaciona a Carles Porta (Catalunya Ràdio) con la Trama Rusa de Puigdemont

Carles Porta

Ara.cat publica que el juez Joaquín Aguirre sigue empeñado en demostrar la relación entre la Rusia de Vladimir Putin y Carles Puigdemont. Tiene entre ceja y ceja el caso hasta el punto de que ha abierto una nueva pieza para seguir investigando cuando la Audiencia de Barcelona le había comunicado que ya había llegado al final de la calle. Ahora imputa al expresidente y su entorno por alta traición y malversación y añade nombres que hasta ahora no habían aparecido en la causa. Entre ellos, el periodista Carles Porta, de quien sospecha que «debió de jugar algún papel» en la trama.



El juez cree que Porta estaba al corriente de la reunión con dos emisarios rusos (Nikolai Sadovnikov y Serguei Motin) en los que participaron, además de Puigdemont, la exconsejera Elsa Artadi y el empresario Víctor Terradellas en la Casa de los Canónigos. Según Aguirre, Porta tenía «pleno conocimiento» de lo que se dijo allí el 26 de octubre de 2017 y «participó en los actos previos y posteriores que se llevaron a cabo con los dos emisarios». Se basa en una conversación entre Terradellas y Porta, en la que «hablan del presunto ofrecimiento para pagar la deuda de Catalunya» que habrían hecho los rusos en la reunión (el propio Terradellas declaró que Puigdemont en ningún momento se creyó nada de lo que ofrecían.

De esta misma conversación el juez deduce que las negociaciones seguían en marcha, porque los interlocutores catalanes estaban a la espera de un documento o garantía de lo que habían negociado en la Casa dels Canonges. «Solo puede interpretarse como que Carles Porta debió jugar algún papel de relevancia en la trama ruso-catalana», concluye por todo ello el magistrado. Además de Porta, ¿cuáles son los demás investigados en esta nueva causa que ha abierto el juez?.

Aguirre cree que, como presidentes, Mas y Puigdemont tenían total control de qué hacían sus entornos y podrían haber parado lo que hacían Terradellas y Josep Lluís Alay (ambas personas que considera que hacían de puente con los rusos), y les atribuye una especie de «autoría mediata» (delinquir a través de otro). Para el instructor, «la influencia de Mas trasciende sus etapas como presidente de la Generalitat y líder de CDC y el PDECat» y cree que va más allá del 1-O.

El juez cree que Terradellas y el ex diputado de Junts Francesc de Dalmases se dedicaron a buscar apoyos económicos y reconocimiento internacional para una eventual república catalana, y considera que «facilitaron la injerencia rusa en territorio español» supuestamente utilizando fondos públicos. Cree que influyeron en su visión sobre geopolítica y relaciones internacionales desde la presidencia de Artur Mas.

Según el juez, el jefe de la oficina de expresidente de Puigdemont, Josep Lluís Alay, era junto a Terradellas quien decidía con quien había que contactar y cómo buscar apoyos al reconocimiento de la república catalana. El abogado Gonzalo Boye, según el instructor, también participó en esta búsqueda de apoyos económicos y políticos y asesoró a Alexandr Dmitrenko (empresario ruso afincado en Barcelona) cuando se le denegó la nacionalidad española.

La entonces directora general de coordinación interdepartamental de la Generalitat, Elsa Artadi, estaba ya investigada en la primera pieza sobre esta trama. Cuando el juez la interrogó, explicó que participó en dos reuniones con Terradellas y dos emisarios rusos, en los que se habló de criptomonedas sin concretar nada. El instructor insiste en que uno de ellos había ofrecido a Puigdemont 10.000 soldados para garantizar una Catalunya independiente (eso era lo que decía Terradellas en algunos audios que se encontraron en su móvil) y 10 millones para crear un paraíso fiscal en criptomonedas. Por su parte, Natalia Boronat, periodista afincada en Rusia, supuestamente recibió a Terradellas en Moscú el 27 de septiembre de 2019 por encontrarse con un intermediario ruso.

Ya estaba investigado, y durante su interrogatorio defendió que era un empresario, amigo de Alay, que había hecho gestiones para dar alguna conferencia en Moscú y para colaborar con la Cámara de Comercio de Barcelona (era embajador en Rusia) ). Aguirre cree que se integró «como uno más» en el entorno más cercano de Puigdemont y supuestamente propició contactos con rusos residentes en Catalunya y poperos en el entorno de Vladimir Putin.

Jordi Sardà es un empresario catalán «con intereses en Ucrania y Rusia» que se reunió con Artadi y Terradellas y supuestamente les facilitó contactos con expertos en criptomonedas, como el empresario Zeus Borrell. El auto de este viernes también señala a Miquel Casals, amigo personal de Puigdemont. Como en Porta, el juez le imputa por ser «conocedor» de lo que se trataba en las reuniones con emisarios rusos.

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