Una muestra de las ilustraciones de ‘M21 Magazine’ reaviva el cierre de la radio municipal de Madrid



M 21 Radio

Henrique Mariño escribe en Público que sus fundadores denuncian que omita el contenido social de la primera época y critican el viraje editorial de la publicación, «convertida en un producto ornamental». La comisaria de ‘M de Eme’ argumenta que la exposición trata sobre Madrid.

Una exposición de ilustraciones sobre Madrid ha reavivado la polémica sobre el abrupto cierre de M21 Radio, la emisora impulsada durante el mandato de Manuela Carmena, y sobre el viraje editorial de su revista hermana, M21 Magazine. Los creadores de la publicación denuncian que la muestra no solo no plasma el espíritu original, sino que también suprime su primera etapa, obviando cómo se creó, cuál fue su contenido y qué tenía por objetivo.

Varios artistas han pedido la retirada de sus obras del espacio municipal CentroCentro, cuya coordinadora de actividades culturales niega que se trate de una exposición sobre la revista y matiza que se trata de un «paseo» por la ciudad a través de las ilustraciones publicadas en ella desde su creación. M21 Magazine, según sus fundadores, reflejaba la realidad de Madrid, tanto histórica como contemporánea, por lo que podía incluir viñetas sobre la guerra civil o los desahucios. Ahora, critican, es una revista «cuqui», «estética» o meramente «ornamental».

Jacobo Rivero, exdirector de comunicación de Madrid Destino y en su día responsable de la radio municipal y de la publicación, rebautizada como eme21mag, considera que hay una «voluntad manifiesta de tapar, de silenciar y de enterrar el patrimonio» por parte del área de cultura del Gobierno municipal del PP, lo que a su juicio «demuestra una actitud totalitaria propia de regímenes dictatoriales, porque ese patrimonio —que pertenece a la ciudad— se construyó a muchas voces».

Tras la irrupción de José Luis Martínez-Almeida en la Alcaldía, la radio desapareció y los archivos de los programas fueron eliminados de la web. Espacios presentados por Diego Manrique, Patricia Godes o Jesús Ordovás, entre otros muchos locutores, cuya huella sonora fue eliminada de internet. «Por no hablar de todos los vecinos, músicos, artistas y personajes de reconocido prestigio que pasaron por la radio, además de exalcaldes como José María Álvarez del Manzano (PP) o Juan Barranco (PSOE)», recuerda Rivero, quien cree que «el borrado no solo repercute en la ética de los actuales gobernantes, sino que les pesará a lo largo de la historia, pues esa actitud injustificada manifiesta su desprecio por la cultura».

Madrid, añade, debería tener a disposición esos archivos, porque además de haberlos financiado suponen «unos documentos muy importantes» que deberían permanecer en el tiempo. «Es como si eliminasen el archivo de Villa de Madrid, la publicación editada en los tiempos del alcalde Enrique Tierno Galván», esgrime el ideólogo de la radio y de la revista, dos proyectos del Gobierno de la anterior alcaldesa, Manuela Carmena, relegados al olvido. En ese sentido, la nueva corporación, encabezada por el PP con el apoyo de Ciudadanos y Vox, no solo podó las ramas al llegar al Consistorio, sino que también taló los árboles.

Enrique Flores, excoordinador de ilustración de la revista durante los primeros 28 números, critica el «giro ideológico» que le dieron sus nuevos responsables. «Su idea se basó en mostrar una imagen de ciudad cuqui e instagrameable. Están en su derecho de publicar imágenes bonitas y, de hecho, son dibujos realizados por buenos profesionales que trabajan bajo un criterio editorial. Sin embargo, la exposición no reconoce la labor de sus creadores y ofrece una visión falseada: la de una radio que no existió y la de una revista que nace sola, cuando nosotros la fundamos con la intención de contar la ciudad desde un punto de vista de periodismo ilustrado».

Tevi de la Torre, comisaria de M de Eme, asegura que no se trata de una exposición sobre la publicación, sino que pretende recuperar la ilustración en CentroCentro. «Como existe un archivo fantástico de ilustradores maravillosos que han pasado por la revista, le propuse a la dirección artística hacer un retrato de Madrid desde el punto de vista de los ilustradores. Se entiende que es una exposición sobre la ciudad y que no habla de la revista en sí misma», explica la en su día copresentadora del programa de M21 Radio Desde CentroCentro, quien niega que haya omitido deliberadamente las ilustraciones más sociales y políticas, presentes en la primera época del magacín.

«Las recopilé todas y fui seleccionándolas por temas. Me interesaba Madrid como lugar de vida, pero en ningún momento hubo un sesgo político. Luego solicité permiso a ochenta autores para exponerlas, siempre con el criterio de hacer un viaje por la urbe», añade la coordinadora de actividades culturales del espacio municipal, quien insiste en que asuntos como los desahucios no entraron en la muestra porque no era lo que buscaba. «El tema era único: Madrid. Ahora bien, si me servía para dibujar la ciudad, no rechacé una ilustración aunque tuviese connotaciones políticas. Esta ha sido mi idea y no ha habido directrices de instancias superiores».

Tevi de la Torre afirma que reivindica la ilustración y que, en esta muestra, quería sacarla de su formato habitual. «Es eminentemente estética, muy visual y divertida. No hay temas particularmente sesudos porque busca darle valor al dibujo en sí mismo», resalta la comisaria de M de Eme, quien rechaza la existencia de una mano negra. «Soy responsable de principio a fin de la selección de las ilustraciones. Nadie se ha injerido en el proceso, sino que responde a mi gusto particular», concluye De la Torre, quien reconoce que «seis o siete» autores que habían dado su consentimiento previo pidieron la retirada de sus trabajos tras inaugurarse la muestra. Una cifra que Flores eleva a once.

Uno de ellos ha sido David Rubín, disconforme con el concepto de que sea una exposición sobre la ciudad, no sobre la revista. «La muestra se compone al 100% de material proveniente de M21 Magazine, no de diferentes publicaciones o fuentes de Madrid. M21 es su fondo y forma indivisible, por tanto lo que afirma la comisaria no es cierto», explica a Público el viñetista, autor de una de las portadas, quien envió una carta a sus responsables para pedir la retirada de su obra. «Acabo con triste sorpresa de comprobar que en la exposición […] no se hace mención alguna a la primera y más longeva etapa, ni al que fue su director [ni] a otros ilustradores y personalidades clave para lo que fue la buena marcha de M21, como de la radio», escribe Rubín.

En solidaridad con ellos, pide la retirada de su obra. «La Cultura es un camino que todos recorremos juntos, que se cimenta en base al esfuerzo, el trabajo y el talento de mucha gente, que ayudan a pavimentar dicho camino para que luego otr@s puedan recorrerlo y aportar su parte, haciéndolo crecer. Ninguneando a las personas que hicieron posible la revista M21 flaco favor se le hace a la Cultura, al conocimiento y al esfuerzo que hicieron posible que esta exposición hoy sea una realidad», continúa el ilustrador. «Nada se construye por ciencia infusa ni por arte de birlibirloque. Siempre hay personas detrás, talento, horas y horas de trabajo, de dedicación, de amor y de paciencia, y no es justo de modo alguno el hacer que nunca existieron».

Enrique Flores añade que el texto que acompaña la muestra «no hace referencia a nada, ni explica quién la creó, ni que ha habido dos fases en la publicación». El resultado, según él, es la proyección de «una imagen amable y bonita, de un Madrid turistificable, o sea, de una revista mona». La cabecera que coordinó en el apartado gráfico, en cambio, mostraba según él «lo que pasaba en la ciudad», aunque rechaza que fuese «la voz de Carmena» o «quincemayista y podemita». Trabajaban con libertad y sin directrices del Ayuntamiento, asegura Flores, quien recuerda que cuando fue relevado muchos ilustradores dejaron de publicar en solidaridad con él.

LPO tampoco ha querido estar presente en la exposición y critica la deriva de la revista, que a su juicio pasó de ser cultural a decorativa, perdiendo el carácter de la primera etapa. «Almeida no solo cerró la radio, sino que aniquiló el archivo y destruyó los podcasts. En cambio, M21 Magazine le gustó, por lo que fue incautada, purgaron al equipo creador e hicieron un bodrio, borrando la memoria al tiempo que la vendían como si hubiese sido siempre la misma», afirma el historietista leonés, quien llega a referirse al viraje editorial como «una usurpación descarada».

La exposición, según él, es un reflejo del «aspecto decorativo» del actual magacín, cuando antes daba presencia a diversos conflictos sociales que a su juicio implicaban a los lectores, «identificados» con la publicación. El Madrid de las manifestaciones fue uno de los temas que incluyó en su sección Así era Madrid, un trabajo que a su juicio en esta etapa no tendría cabida en sus páginas.

«Ahora está vacía de contenido y, más que estética, es ornamental. Han descafeinado la idea original, por lo que resulta descarado que pretendan hacerla pasar por la misma. Un falseamiento muy interesado, porque son conscientes de la buena imagen que proyecta una revista cultural. Así, la exposición es un aquí no ha pasado nada, pero en realidad han destruido una publicación que se ganó una gran imagen tras 28 números muy combativos y de cultura viva, que han exprimido en su beneficio para hacerse acreedores de un mérito ajeno», critica LPO.

Pilar Perea, concejala de Más Madrid, considera que lo ocurrido supone una falta de respeto al trabajo de los ilustradores. «La omisión de un nombre podría no ser significativo si no fuera porque con ello se oculta el origen y la historia de un proyecto. M21 Magazine nació con la radio escuela y con ella creció. La supresión de la radio no implicó la desaparición de la revista, pero sí su cambio de nombre —por eme21mag— y de línea editorial», explica la portavoz de la comisión de Cultura.

«Obviar la historia, como ocurre en la exposición M de eme, podría llevar a alguien a creer que las cosas fueron siempre así: que nunca hubo una radio y que es normal que la revista de hoy haya abandonado su línea documental y crítica, admitiendo solo contenidos amables y favorables a la opinión del Gobierno municipal», concluye Perea.

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