26.10.2026.- Benjamín Peláez escribe en larazon.es: ¿Qué hace una Sangean WR-8 en una cocina donde el móvil ya pone música desde la encimera? Lo primero, devolverle a la radio su sitio fijo. Esta es de madera con acabado nogal vintage, sintoniza AM y FM con dial analógico y, cuando nos apetece otra cosa, recibe por Bluetooth lo que suena en el teléfono. Una radio así se queda años en la balda de la cocina o junto al sofá. Por eso conviene mirarla como un mueble pequeño antes que como un cacharro.
Una radio que se mira como un mueble
En casa, los altavoces Bluetooth acaban casi siempre igual: un cilindro de plástico negro o gris que vive escondido detrás de la panera porque a la vista no queda bien. La Sangean WR-8 va por el camino contrario. La carcasa es de madera con un acabado nogal de aire antiguo. Combina con una encimera de madera, una alacena blanca o un salón con estantería de libros.
Y eso cambia cuánto se usa. Lo que está siempre a la vista en una cocina tiene que aguantar la mirada de cada día. Un aparato que da gusto ver acaba encendiéndose más que el que se guarda en un cajón. Con la radio pasa mucho: la que está a mano es la que suena con el café.
También cambia el sonido. Una caja de madera suele dar un tono más cálido y con menos eco metálico que una de plástico fino. En las voces de una tertulia o de un boletín informativo se agradece. Para poner música a todo volumen en una fiesta hay otros aparatos; para acompañar la mañana, este tono es justo lo que uno busca.
Dial por la mañana, Bluetooth por la tarde
El otro acierto es juntar dos usos en un mismo aparato. Por la mañana se gira el dial y se busca la emisora de siempre en FM. La AM queda para quien sigue el fútbol o las noticias en onda media. Sin aplicaciones, sin cuentas y sin buscar el móvil con las manos manchadas de harina.
Por la tarde, cuando toca cocinar con una lista de reproducción o un pódcast, el teléfono se conecta por Bluetooth y la WR-8 hace de altavoz. Así evitamos tener dos aparatos compitiendo por el mismo hueco de la balda, que en una cocina pequeña es casi siempre el problema real.
Por todo eso se mueve en un tramo intermedio. Está por encima de un altavoz de supermercado y por debajo de muchas radios de diseño pensadas sobre todo para decorar. Ahora está rebajada y sale por debajo de lo que suele costar en otras tiendas, buena noticia para quien llevaba tiempo pensando en jubilar el transistor de toda la vida.
Dónde colocarla para que dure
La madera tiene sus manías, y conviene conocerlas antes de elegir sitio. Junto a la placa o encima del lavavajillas recibe vapor y calor cada día, y con el tiempo el acabado se resiente. Un par de palmos de distancia del fuego y del fregadero bastan para que siga como el primer día.
Para limpiarla, un paño seco o apenas húmedo; nada de desengrasante de cocina, que está pensado para azulejos y no para un acabado de nogal. Es el mismo cuidado que se le da a una tabla de cortar de madera, y quien tiene una ya sabe de qué va.
En el salón el problema desaparece: una estantería, una mesa auxiliar o la cómoda del recibidor le sientan bien y la dejan siempre a mano.
Para quien enciende la radio con el primer café y quiere un solo aparato a la vista, la WR-8 resuelve las dos cosas. Bien cuidada, tiene todas las papeletas para seguir en la misma balda dando las noticias de las ocho dentro de unos años.
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