La Ventana de Cadena SER se desplaza a La Palma para acompañar a los afectados por la erupción del volcán



Cadena SER

Desoladores testimonios de aquellas personas que lo han perdido todo, de niños que se preguntan si sus juguetes se habrán quemado y una cultura local comprometida para dar ánimo a sus habitantes

Carles Francino se ha desplazado este jueves con el equipo de ‘La Ventana’ hasta La Palma para acompañar a los palmeros que están sufriendo las consecuencias de la erupción del volcán en estos momentos tan difíciles. «Llegas a un sitio que has visto mil veces por la tele, o en imágenes, en fotografías, y te impacta exactamente igual que si fuera el primer día», así de conmovido ha abierto Francino este programa especial que ha dirigido a solo 2 kilómetros del volcán de Cumbre Vieja, con una columna de humo que cubría prácticamente todo el cielo.

Una de las historias que más estremecían esta semana era la de Remedios, una mujer que pedía desesperadamente ayuda para poder alquilar una vivienda después de que la lava engullera su hogar, del que apenas había podido salvar sus objetos personales y recuerdos. Hoy Francino ha querido dar voz a sus hijos, porque aunque la inocencia que otorga la niñez pueda servir de ayuda para sobre llevar la situación, lo cierto es que los niños de La Palma se encuentran desolados ante la pérdida de sus hogares y también de sus juguetes.

Los niños se preocupan porque sus juguetes se han quemado
“Desde que explotó el volcán lo he perdido todo, nuestra casa, el colegio, nuestra ropa… no nos llevamos casi nada. Todo lo perdimos. Ojalá tuviésemos ya una casa para guardar todo, nuestros juguetes…”, cuenta Darío, el hermano mayor. Y esta es una de las preocupaciones que, como explica Ángeles Nieves Pérez, directora de la Escuela Unitaria Los Campitos en Los Llanos, más se repite entre los niños de las familias afectadas: “De los 23 alumnos, 19 han perdido su casa. Una de las pequeñas preguntaba si las gallinas estarán bien y si los muñecos se habrán quemado”.

Unas preocupaciones muy distintas de las que tienen los más adultos, que aseguran que aunque hayan pasado solo cuatro días parece que hayan sido años. A ellos, más que la preocupación por los objetos del interior, les perturba la pérdida de los hogares que, en su mayoría, son de autoconstrucción, hechas con el esfuerzo de sus vecinos. “Somos trabajadores humildes, casi siempre de un sueldo solo, si un mes podíamos poner 50 bloques los poníamos, el mes siguiente igual tocaba el seguro del coche… Mucha ilusión, mucho esfuerzo, todo para que… para nada”, narra desconsolada Ascen, que narra con angustia el momento en el que explotó el volcán y tuvieron que huir de sus hogares.

Tras el incendio de El Paso, la erupción del volcán
También la situación de José Luis es complicada. Como cuenta, su mayor preocupación es su hermano, al que han tenido que ocultar lo que ha pasado y le han dicho que estaban de vacaciones para que no empeore su salud: “me siento mal por mi hermano, está con tratamiento psiquiátrico desde antes y con él no podemos hablar de nada de esto”.

Al menos él puede hospedarse en un hotel, pero Remedios y Enrique no corren la misma suerte. La primera ha vuelto a suplicar que alguien le alquilara un hogar, del tamaño que fuera, para poder instalarse con su familia y no estar separados por las circunstancias. La de Enrique es además una situación que deriva de los incendios de hace un mes en El Paso. Su casa ha sido devorada por la lava mientras que la de su hermana se quemó en los incendios, y ahora no tienen ninguna otra vivienda.

Pero sin duda, lo que más les preocupa a los vecinos de La Palma es la falta de ayudas. Ascen cuenta con desconsuelo que «mucha gente o ninguna ha recibido una ayuda, ese es el temor».

La gran labor de los voluntarios
De momento, es la ayuda que están brindando las propias personas, tanto en la isla como desde fuera, las que están favoreciendo la situación de los palmeros. Manolo Villalba es habitante de la isla y está ejerciendo de voluntario durante estos días. Lo que sí ha denunciado el voluntario ha sido que en estos días se ha encontrado a gente «haciendo fotitos en pantalón cortos y chanclas” e interrumpiendo el paso para las labores de emergencia. “¡Si usted tiene televisión, vea el volcán por la televisión!”, ha exclamado.

Sin embargo, Nemesio Pérez, vulcanólogo, destaca que “las cosas se pueden hacer con sentido común” y que mientras no se bloqueen las carreteras entiende que la gente se acerque a ver el volcán. “No es lo mismo verlo en la pantalla, que en persona”, sostiene. Además, el vulcanólogo advierte que “es prematuro afirmar que el volcán ya ha tocado techo, no tenemos una bola de cristal para saber cuándo va a parar la erupción”. No obstante, cree que la erupción no va a pasar de un VEI (Índice de explosividad volcánica) 3. «Este tipo de erupciones no puede generar pérdidas humanas, eso es lo más importante”, concluye.

La cultura y la música como refugio
Todos los vecinos han destacado que en La Palma, donde viven poco más de 80.000 habitantes, todo el mundo se conoce, y son como una gran familia. Y junto a esos lazos identitarios surge la cultura de la isla, marcada por la literatura y la música, que están sirviendo de refugio para muchas personas. Nicolás Melini. el director del Festival Hispanoamericano de Escritores y Mila Martín, directora de la Escuela Insular de Música de La Palma se han asomado también a ‘La Ventana’ para contar cómo están ayudando, y también cómo les ha afectado la erupción del volcán

Esta no es la primera erupción de Mila, vivió con apenas ocho años la del volcán Teneguía. “La música sirve para todo, es uno de los mensajes que quiero lanzar desde aquí, la música sirve para alimentar el alma. Demos esperanza e ilusión”, afirma. Como explica la directora insular, el pueblo canario es un pueblo cercano, caluroso, que siempre acoge a los que son de allí y a los foráneos: «La fuerza aquí es mucho mayor, porque a pesar de los piques, lo que le pasa a uno, nos pasa a todos. Esas muestras de solidaridad que estamos viendo no hacen sino reforzar esos lazos”.

Por su parte, Nicolás Melini, el director del Festival Hispanoamericano de Escritores, cuenta que este año el país invitado era México y a causa de la erupción se ha tenido que posponer. Pero se ha mostrado agradecido de que los escritores están pidiendo participar de la manera que sea posible para ayudar con lo que está ocurriendo en la isla. “Los escritores mexicanos querían venir a ayudar, empatizan porque han estado en esta situación”, cuenta.

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