Juanma Castaño (COPE): «No entiendo por qué Florentino no viene a El Partidazo»

Juanma Castaño y Paco González

Otra de las entrevistas a Juanma Castaño es la que le han hecho en Marca:
El lugar que ocupa el equipo de deportes en la redacción de la COPE parece un espacio provisional. Tan falto de confort corporativo que es como si fueran a mudarse al día siguiente. Nadie espera ver a Paco González estacionado junto a la máquina de bebidas ni a Juanma Castaño en el último rincón de este caserón desde el que se cuecen los programas deportivos más emblemáticos de la radio española. ‘Tiempo de Juego’, con más de un millón y medio de oyentes los fines de semana, marca la pauta competitiva de sábados y domingos y organiza la vida a la audiencia de este país. ‘El Partidazo’, con 790.000 fieles, ha roto una tendencia de 25 años y se coloca como líder absoluto entre semana. Un hecho histórico.

Sobre la cabeza de Castaño cuelga un cuadro que le ha regalado su equipo. No es una obra con valor artístico. Es mucho más. Es una gráfica del EGM que marca el sorpasso del programa hasta convertirse en líder. Juanma, que reconoce ser un hombre agobiado por esta encuesta trimestral, se lleva el cuadro para las fotos. Bajo el brazo porta el sueño profesional y personal de toda una redacción.

  • En otras oleadas, cuando la cosa no ha ido tan bien, gente del equipo me ha dicho: «Hay que arropar a Juanma». ¿Lo pasa tan mal?
  • Es que es un sistema de medición que juzga comercialmente. Te tienes que someter a ello y respetar sus normas. Es como al que no le gusta el VAR. Muy bien, pero es lo que regula la materia y hay que aceptarlo.
  • ¿Está preparado para que en la siguiente encuesta, dada la fiabilidad del sistema, pueda bajar?
  • Estoy más que preparado. Soy un pesimista convencido y va a ser muy difícil mantener esto. Ha sido difícil llegar hasta aquí. Y va a ser difícil estar aquí.
  • ¿Se lo esperaba? Porque lleva tres años al frente del programa. Ha sido un ‘sorpasso’ relativamente rápido.
  • Hubiera sido rápido si hubiésemos partido de cero. Cuando yo llegué, Joseba Larrañaga y Juan Antonio Alcalá habían hecho un trabajo fantástico: secciones, reporteros, comentaristas… Había una bolsa fija de medio millón de oyentes.
  • Usted estaba cómodamente instalado como tertuliano y le dicen que se ponga al frente del programa, ¿cómo lo recuerda?
  • Perfectamente. Yo vivía tan bien como los tertulianos, pero pensé que estaba en un momento de mi vida que tenía que intentarlo. Podía haberme quedado entrando desde mi casa. Lo intenté y creo que lo he hecho bien.
  • ¿Tuvo vértigo?
  • Sí, claro. Mucho. Además, coincidió mi llegada con el fichaje de De la Morena por Onda Cero y con la llegada de Manu Carreño a ‘El Larguero’. De repente había ahí una batalla nocturna imprevisible. El gran fichaje del año era De la Morena, no era yo. Yo sólo era un debutante. Tenía todas las de perder. Mi única obsesión era no ser tercero.
  • Además, usted no tenía el perfil de conductor de un programa diario de dos horas. Usted era más reportero, era otra cosa…
  • Tal cual. Yo en la radio tenía un perfil más graciosete. Un guindilla, ¿no? Pero te vas haciendo. El medio te va llevando. Fue un gran cambio. De estar preocupado sólo de lo tuyo a estar preocupado de todo. Controlar las opiniones, los egos… Hay que medir mucho.
  • Todo el mundo dirá lo mismo de su trabajo pero, concretamente, éste de presentar un programa diario de radio, a horas intempestivas, consume mucho. Es matador…
  • Pues depende de los días. Los días más fáciles son los que la gente cree que tenemos más trabajo. Cuando hay mucho fútbol y demás. Pero esos días son más llevaderos. Lo malo es ese lunes que no hay nada, que tienes la sensación de que nadie te está escuchando y tienes que romperte la cabeza para hacer dos horas de radio. No se trata de llenar dos horas de radio, sino de hacerlas bien.
  • Salvo contadas excepciones, usted pontifica poco en el micrófono comparado con García o De la Morena. Homilías, que diría Manolo Lama, las justas…
  • Sí. Y hay gente en la casa, directivos, que me piden que lo haga más. Y yo les digo que perdería un poco el efecto sorpresa. Prefiero hacerlo cuando tenga una opinión muy clara sobre un tema concreto. No quiero abrir el programa todos los días con un comentario mío sobre algo.
  • ¿Cómo se hace ‘El Partidazo’? ¿Cómo es un día en la vida del programa?
  • Ya no hay jornada laboral como tal. No te lo sabría dividir. El programa se hace por whatsapp. Hay un grupo donde nos ponemos todo y donde, de alguna manera, se va elaborando el programa. Desde primera hora hasta el mismísimo directo. Es continuo. Es nonstop. Un tío está viendo la NBA a las cuatro de la mañana y te pone un mensaje. Así funcionamos.
  • Perdone la frivolidad pero… ¿aquí cuándo se cena?
  • Pedimos comida a domicilio. Vamos variando los restaurantes o al bar de al lado. No es la mejor dieta. Cenas en la mesa de trabajo y con los mismos de siempre.
  • Y luego no será llegar a casa y ponerse a domir, claro. Será necesario un periodo de descompresión.
  • Es lo que más me costó. Al principio probé con melatonina y luego me dijeron: «Tómate una copita de vino». Y sí, me sentaba genial. Pero te animas y te acabas metiendo tres copas de vino y unos tacos de queso. Así que lo dejé. Me adapto sabiendo que el biorritmo baja una hora y media después del programa. A las tres menos diez se me empiezan a cerrar los ojos.
  • En el momento de gloria del miércoles, cuando se hace público el EGM, ¿se acordó de los derrotados?
  • Es que no les considero derrotados. Yo he sido derrotado tantas veces… Yo he sido derrotado todas las veces hasta el miércoles. No me da pena porque es como si ellos hubieran sentido pena por mí todo este tiempo. No creo que les cambie la vida. Les deseo suerte, pero me acuerdo mucho más del equipo de COPE.
  • ¿’El Chiringuito’ es competencia?
  • Sí, claro. Todo es competencia. Está clarísimo. ‘El Chiringuito’, ‘Gran Hermano’, ‘Masterchef’… Cualquier tipo de entretenimiento es competencia para la radio. Tenemos que darnos cuenta de que no nos debemos sólo al nicho de deportes. Hay que tratar de pescar audiencia en otros sitios.
  • Además, se le ve disfrutar tratando temas que no son estrictamente deportivos.
  • Creo que es por donde podemos crecer. El oyente convencido de la SER no se va a ir. El oyente convencido de Onda Cero, tampoco. Tratemos de coger a los no convencidos, a los que ven la tele, de que a lo mejor es más bonito estar en la cama, con la luz apagada, escuchando la radio. Convencerles de que escuchar la radio, por la noche, no es algo antiguo. Escuchar la radio es tan moderno como poner Netflix.
  • ¿Hace el programa que quiere o el programa que puede?
  • El que puedo. Si hiciera el que quiero habría juntado esta semana a Luis Enrique y a Robert Moreno. Del programa que yo quisiera hacer al que sale en antena hay un 20 por ciento. No tenemos acceso a lo que quieres hacer. Esto es como un restaurante que sólo hace tortilla de patata. Nosotros hacemos tortilla. Y la cocinamos muy bien. Pero hay un día al año que te ponen buen marisco. Lo malo es que es sólo un día.
  • Y si mañana le abren la mano y se pone quien usted quiera, ¿qué programa haría?
  • Ése, el que te he dicho. El de Luis Enrique y Robert Moreno. Me encantaría entrevistar a Guardiola, a Mourinho… No entiendo cómo Florentino no ha venido a este programa. Espero que se acabe pronto esta especie de veto que tiene con ‘El Partidazo’. Se han sentado otros muchos personajes y nadie se ha ido de aquí escandalizado o herido. Piqué estuvo sentado en esa silla hace dos semanas y salió encantado de la vida.
  • En una de esas entrevistas, me sorprendió que una persona de su equipo, con la silla del invitado aún caliente, con el invitado despidiéndose, se acercara a usted y le dijera: «No me ha gustado la entrevista».
  • Bueno, éstos del equipo tacto tienen más bien poco… No le rinden pleitesía al director. Yo tenía que seguir con el programa y pensando: «Joder, he hecho una mala entrevista». Eso define un poco cómo es ‘El Partidazo’. El nivel de autoexigencia es muy alto.
  • O sea que usted no es típico director del programa de ordeno y mando…
  • No, no soy García. Ni De la Morena. Ni lo pretendo. Esto es una orquesta en la que yo me pongo en el medio y tengo la enorme suerte de decir: «Hoy tocamos ésta y ésta». Pero el día que la orquesta me quiera dar una patada en el culo, salgo.
  • De domingo a viernes, ¿se va muchos días cabreado a casa?
  • Me voy más contento que cabreado, pero hay días que, en efecto, me voy cabreado. El problema es que el día malo dura mucho y el día feliz se acaba muy pronto. Tú haces un buen programa y al día siguiente estás agobiado porque tienes que hacer otro buen programa. Y lo haces malo y te dura mucho más. Por lo menos, a mí. Es algo que tengo que corregir, porque me agobia.
  • ¿Cómo gestiona el domingo, cuando tiene que hacer un programa de televisión, El Partidazo de Movistar, y en cuestión de minutos ponerse a presentar otro de radio, El Partidazo de COPE?
  • En el momento en que acaba la tele, subo a toda pastilla a una sala en la que está todo preparado y hago la radio. En cuanto al contenido y a ordenar las ideas, al final es la misma materia prima. Es lo bueno. Trabajas con lo mismo y mi opinión es una respecto a lo que he visto. Juzgar una jugada o un hecho es igual en la tele o en la radio. Así que voy a decir lo mismo en un sitio que en otro. Lo malo sería tener que cambiar de registro.
  • Con los podcast, ¿escucha a la competencia? ¿sabe lo que hacen?
  • Escucho cosas puntuales. Si hay alguna entrevista antes de la que voy a hacer yo, trato de ponérmela para saber por dónde va el personaje. A veces me pongo algo para oír como tratan algún tema determinado… Pero no escucho mucho por falta de tiempo. Que no suene a desprecio. A mí me encanta la radio.
  • El tiempo de opinión tiene un gran peso en El Partidazo.
  • El más influyente de la radio deportiva española…
  • ¿Quién es su tertuliano favorito?
  • Depende del tema. Los hay que tienen una versión más macarra, los hay que tienen una versión más analítica, más sosegada. Otros más cachonda, otros son más sorprendentes… No podría elegir a uno en concreto. Cada día exige un tipo de contertulio. No están elegidos al azar. Hay una intención.
  • ¿Le gustaría contar con más voces femeninas?
  • Sí, pero yo no me quejo. Tenemos voces muy importantes. Helena Condis es para mí una de las mejores periodistas de España. Mónica Marchante, Susana Guash, Andrea Peláez, Gemma Santos, Pilar Casado… Son muy buenas.
  • ¿Y si pudiera fichar nuevos tertulianos? ¿Hay gente fichable por ahí?
  • Sí, claro. Hay muchos. Pero no voy a dar nombres porque los estaría encareciendo. Ellos saben perfectamente quiénes son. Cañizares era fichable. Y lo fichamos. Y hay más fichables.
  • ¿Puede ocurrir que ustedes se vayan como equipo a otra radio? Ya pasó, de la SER aquí…
  • Para moverte hay una cosa fundamental: que donde estés, no seas feliz. Y aquí, en la COPE, estamos felices plenamente. No veo a nadie con ganas de moverse de la COPE ahora mismo. Ni ahora que somos líderes, ni hace seis meses.
  • ¿Con qué momento se queda, con el baño aquel que le dieron los jugadores en la Eurocopa o con las emociones y el liderato de esta semana?
  • Son los dos momentos que marcan un poco mi vida. La ducha de la Eurocopa convirtió a un reportero de tele en un tío al que reconocían por la calle. Me sacó del anonimato aquella ducha. No me puso nombre porque la gente por la calle no sabe cómo me llamo. En el supermercado decían: «Mira, el que mojaron los jugadores». Lo de esta semana supone un éxito más maduro, más trabajado. Más mío, más del equipo. Aquello fue que me vi en medio de una fiesta y me cayó el champán por encima.
  • Sus antecesores se han tirado más de 30 años haciendo radio, ¿hasta cuándo va a aguantar Juanma Castaño?
  • Firmo la mitad. No espero estar tanto tiempo. Salvo que lo necesite, claro. Trabajar voy a tener que trabajar. Pero trabajar así todos los días, hasta la una y media de la mañana, peleándome con el mundo entero… Igual paso a ser tertuliano, que se vive mucho mejor.
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