Juan Sánchez recuerda a Radio Popular de Cieza, de la que fue su primera voz



Juan Sánchez

Gracias al artículo de Claudio Caballero en La Opinión de Murcia, conocemos a Juan Sánchez, la primera voz de Radio Popular de Cieza.

Hay voces que dejan huella y, aún hoy, cuando Juan Sánchez presenta anualmente las actividades de la Asociación Española Contra el Cáncer en su delegación ciezana -de la que es presidente-, ofrece una magistral escenificación de lo que era la radio en los años 50 y 60. Y no es casualidad, porque Sánchez, maestro de profesión- fue una de las voces de la primera emisora de radio que hubo en Cieza (Murcia), Radio Popular de Cieza, que la desaparecida Acción Católica montó en los antiguos salones parroquiales de la basílica de Nuestra Señora de la Asunción. No fue el único, puesto que en aquella aventura hubo muchos nombres propios como los de Isabelita Gómez, que hacía el programa de la tarde junto al propio Sánchez, el técnico de control Antonio Jesús Sánchez Ramos, Pilarín Tornero, Luis Gómez Templado, Enrique Caballero o Encarnita Lorenzo entre otros.

A todos ellos recuerda Sánchez con mucho agrado, pero especial fue para aquella emisora ciezana la figura de Enrique López Pascual, una voz fuerte y aguerrida que supo hacerse paso en el mundo de la radio ascendiendo y siendo una de las almas de la también desaparecida Radio Juventud de Murcia, después Radio Cadena Murcia y ahora Radio 5 Todo Noticias. En 2015 se cumplió medio siglo desde que aquella radio ciezana, la EAK 28 de la Cadena de Ondas Populares Españolas –COPE- se silenciara definitivamente. Cerró en 1964, cuando se puso en marcha el Plan Transitorio de Ondas Medias que obligaba a migrar las emisiones a la por entonces desconocida Frecuencia Modulada (FM). En aquellos años, los receptores que incorporaban esta banda eran escasísimos, circunstancia que resultó crucial para que la emisora se apagara definitivamente.

«Nos dijeron que teníamos que apagar el radio emisor de un kilovatio que teníamos en la iglesia, donde también estaban los estudios y un pequeño salón donde se hacían los programas con público. Teníamos que pasarnos a Frecuencia Modulada, pero en Cieza, y prácticamente en toda Murcia, en los hogares no habían receptores con esa banda de frecuencias», explica Sánchez, que a sus 81 años es aún activo, con muchas ganas de trabajar y que todos los días sale a andar por el Paseo Ribereño de Cieza y luego va al gimnasio.

«Fue un paso muy difícil el que tuvimos que dar, porque los dueños de la radio tenían que hacer una inversión muy importante a pesar de que se iban a quedar sin oyentes. Por eso, decidieron cerrar la emisora». «Es algo que causó en Cieza una gran conmoción, puesto que la radio era una auténtica voz para el pueblo junto al periódico local ‘Palomas y Mariposas’, ya que estamos hablando de años en los que no había televisión y las emisoras de Murcia raramente informaban de qué sucedía en nuestro pueblo», recuerda Sánchez.

A todas luces, la radio de antes era distinta. «La mayor parte de los programas teníamos que escribirlos previamente con un guión del que no te podías salir. Y entre todos los espacios, recuerdo uno que le llamábamos ‘Los chismes de la calle’. Se nos ocurrió un día pronunciar el apodo con el que se le conocía al alcalde de la época, que no recuerdo quien era, y aquello nos supuso un gran problema», cuenta, quien tiene en su haber otra rareza dentro de la profesión: retransmitir en directo para los oyentes una película de cine desde el desaparecido Teatro Galindo. «Fue la película Fray Escoba. Me la pasaron a mi primero para que pudiera coger el hilo, y después, con gente, la volví a ver y la retransmití. Aprovechaba los momentos en los que no hablaba nadie hablando en la película para narrar la situación. Evidentemente, es algo imposible legalmente en la actualidad». La emisora, que según los datos históricos de la COPE emitiría en 1503 Kilohercios, también retransmitía en directo sesiones teatrales desde el Capitol.

«Fueron tiempos de penuria en Cieza, de mucha miseria en los que aún se arrastraba los destrozos de la Guerra Civil, pero unos años muy bonitos porque había contacto con la gente, los vecinos se lanzaban elogios en los ‘discos dedicados’ y, cuando había una situación mala para el pueblo, los vecinos se volcaban en la radio para ayudar a los demás», concluye el locutor.

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