Fallece a los 91 años el histórico locutor de EAJ 20 Radio Sabadell, Víctor Barahona



Aleix Pujadas publica en Diari de Sabadell que ssta noche pasada (23/10) ha muerto el veterano periodista sabadellense Víctor Barahona a la edad de 91 años. La ceremonia de despedida se hará este viernes a las 9 h en el tanatorio de Sabadell. Barahona, que entre otros fue locutor de la antigua Radio Sabadell, EAJ-20, fue el protagonista de la página 3 del pasado del Diario de Sabadell del pasado 14 de febrero, una entrevista que volvemos a reproducir en recuerdo a su figura.

Desde el comedor de donde vive ahora Víctor Barahona (Madrid, 1928), se ve un magnífico skyline de Sabadell y del Vallès. Su piso tiene el pabellón de Sol y Padrís en primer término de una vista panorámica que sólo rompe la verticalidad del campanario de Sant Oleguer, y precisamente el techo cóncavo del polideportivo empuja la mirada hacia delante, en la inmensidad de la ciudad y la comarca. Son las doce, pero en su casa no suenan las campanas de la iglesia vecina sino el programa La Competencia de RAC 1, que acaba de empezar. En tiempos más grises, Barahona recuerda haber escuchado los bombardeos de Barcelona desde Sabadell, él, que precisamente había llegado aquí con su hermana enviado por sus padres porque los querían sacar de la Guerra Civil en Madrid.
Barahona es historia viva de nuestra radio local, aquella Radio Club Sabadell EAJ-20: veinte por ser la vigésima radio de España. Y más que transistores viejos o nuevos, Barahona guarda en casa micrófonos, porque él no se considera periodista, así en general, sino locutor.
Víctor Barahona hace radio por gusto, porque le gusta hacer y escucharla. No tiene ni estudios ni Bachillerato, y menos en Periodismo o locución, pero tiene la voz grave y clara que quieren en todas las radios; «Es lo que prevalecía más entonces», explica. Entró en Radio Club Sabadell en 1953 y trabajó durante veinte años, hasta 1973. Siempre en dictadura, por lo tanto, una época en la que recuerda que no había que escribir mucho porque todo venía hecho «desde arriba». Como locutor, Barahona añade que su trabajo consistía en «charlar y leer, porque improvisar poco se podía hacer y menos por la censura que había». Tenías que publicar lo que quería el Estado y el Ayuntamiento, música y cosas coloquiales de la ciudad, pero no política ni improvisaciones. Todo debía ser muy sencillo. No se necesitaba tener estudios de periodista porque entonces no había las Ciencias de la Información por hoy, recuerda.

Básicamente, en Radio Club Sabadell Barahona había locutado programas como Panorama, el informativo del mediodía; Caravana, los sábados por la noche; y las Tardes infantiles con el pianista Joaquín Gili. Una de las cosas que hacían antes en Radio Sabadell eran las necrológicas y las dedicatorias musicales, que, como reconoce Barahona, servían para que la emisora ​​tuviera más ingresos.

De la Radio a Caja Sabadell
Mientras Barahona trabajaba en la radio tenía dos trabajos. Este y otra en una industria textil también local. En 1973 se vio afectado por una reestructuración laboral de la radio y lo despidieron, y entonces fue cuando dejó de hacer radio. Su siguiente trabajo fue en la Caja de Ahorros de Sabadell, donde asegura que las condiciones de trabajo eran mucho mejores, y lo ejemplifica diciendo que «a las cajas de ahorros una hora que hacías extra, era una hora que cotiza. En cambio, la radio era miseria y compañía». Esto, a la vez, le fue beneficioso porque considera que le ha permitido tener una jubilación tranquila y que, ahora, con 90 años «y medio» -matiza- pueda seguir viviendo tranquilamente. Como dice él, «lo que Tuvo retuvo y galardón para la vejez», en referencia a la voz radiofónica que mantiene intacta.

Irse de la guerra
Barahona nació en Madrid, pero desde muy pequeño la Guerra Civil le cambió la vida. En la capital española sus padres no veían futuro y enviaron a su hijo y su hija a Sabadell, que entonces tenía un comité de ayuda a los refugiados por la guerra. Los Barahona fueron unos de ellos, y a Víctor le acogió una familia obrera; «Vinimos de vacaciones y nos quedamos tres años», recuerda. A los once años cambió de familia, ya que sus padres se quedaron en Madrid y después de la guerra su hermana volvió. Él no, se quedó en Sabadell, porque le gustaba el «talante» de la ciudad. Sabadell es su pueblo y, después de veinte años en la emisora ​​local, no duda en recordar las palabras que siempre decía después del informativo de la noche con la que se despedía de los oyentes hasta el día siguiente: «Víctor Barahona, locutor de ustedes».

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