El “coche conectado”, ¿amenaza u oportunidad para la radio?

Autor: Pedro Gámiz

el coche conectado

Durante su larga historia, la radio ha recibido dos “sentencias de muerte”. La primera con la llegada de la televisión, la segunda con la universalización de Internet y especialmente la extensión de la banda ancha a los teléfonos móviles. Pero el verdadero cambio de paradigma se dará cuando se ponga en riesgo la gran masa crítica que en la actualidad actúa como salvaguarda radiofónica: la audiencia en los coches.

En la actualidad, la tecnología del coche conectado integra smartphones y tabletas con la conectividad del vehículo. Pero en un futuro más próximo de lo que podamos imaginar, el conductor comandará con su voz aplicaciones para gestionar su música, mensajes de correo, estado del tráfico, geolocalización de familia y amigos, etc. Será precisamente la geolocalización la que competirá con las cuñas por los impactos comerciales, ya que será la pantalla del coche conectado al sistema de audio, la que ofrecerá directamente información contextual a la ubicación del mismo: restaurantes, propuestas de ocio, ofertas, alojamiento, etc.

Como prevé José Miguel Roca en su blog informeticplus.com, los sistemas responsables de activar toda esta conectividad se irán integrando de forma progresiva en los nuevos vehículos a la venta y es posible que aparezcan soluciones adaptativas para los coches que están en circulación. Aunque es difícil predecir hacia donde evolucionará a medio plazo el coche conectado, la siguiente etapa podría centrarse en conseguir la conectividad completa del vehículo con tecnología 4G, convirtiendo el vehículo en un punto WiFi y permitiendo la conexión de cualquiera de los pasajeros a Internet.

Nuevos actores sin necesidad de concesión, llegarán para conquistar un mercado ávido de contenidos

Los acuerdos de las marcas de automóviles con las grandes empresas y operadores de telefonía, así como la guerra en la tarificación, establecerán planes específicos para consumir decenas de gigas que incluirán, ente otros, acceso a ilimitados streamings o descargas con contenidos informativos, musicales, divulgativos, etc. que convertirán la escucha lineal de emisoras locales en hábitos del pasado. No sólo no habrá límites geográficos para escuchar emisoras de todo el mundo, sino que nuevos actores, los cuales no requerirán de concesiones administrativas para emitir por ondas, aparecerán en el nuevo escenario a imagen de los actuales operadores de streaming de video y audio. Llegarán para conquistar un mercado ávido por consumir contenidos en los largos viajes o por participar en experiencias online mientras aguardan en las caravanas.

Pero lejos de deprimirnos como emisora ante el escenario de un futuro dominado por el coche conectado, hemos de contemplar la importante oportunidad que supone para nuestros medios. Todos los contenidos, especialmente los de índole local deben de ser generados y gestionados por actores locales que conozcan perfectamente la zona e intermedien entre los anunciantes y empresas de la zona y los distribuidores de contenidos digitales.  Es difícil avanzar el compromiso contractual que se establecerá entre medios y difusores, pero es fácil suponer que aquellos medios locales que se hayan adaptado al entorno digital superarán mejor que otros la trilla.

La formación de nuestro personal en materia de producción digital es vital si queremos, no solo sobrevivir ante la llegada de u nuevo paradigma, sino integrarnos en los nuevos modelos para participar en la producción de una enorme cantidad de contenidos y datos útiles que se generarán y que se tratarán con tecnologías big data.

En el universo del coche conectado aún queda mucho para contemplar carreteras con miles de coches que se conducen solos, pero se trata de un camino yá iniciado, el cual ante las demandas de usuarios e intereses de la industria y proveedores de servicios, es imparable. El coche conectado no es una opción, sino una necesidad y una gran oportunidad para la industria del automóvil y ojalá, también de los medios locales. Pero en esta carrera, no sobrevivirán los más fuertes, sino los más rápidos y preparados.