27.4.2026.- Laura Ortiz le ha entrevistado para semana.es: Tony Aguilar lleva más de media vida ligado a la música, y más concretamente a Los40. SEMANA habla con el locutor, que celebra el 60 aniversario de la emisora rescatando ‘El Gran Musical’, un formato en el que repasa la evolución de la música. El catalán recuerda sus inicios, marcados por la pasión heredada en casa, y comparte con los lectores de esta revista algunas de las anécdotas que retratan los cambios en la industria.
¿Qué significa para ti ponerte al frente de un formato tan icónico?
Es un orgullo, un honor con mayúsculas poder continuar con el legado de esa emisión que dejaron, desde Tomás Martín Blanco, eh, Pepe Domínguez Castaño, Pepe Cañaveras, eh, José Antonio Abellán, y por supuesto, gente que han colaborado con el programa como Joaquín Luqui. Llevo 35 años en esta casa, 35 años de mi vida, más de la mitad de la vida de la emisora y también más de la mitad de mi vida propia, dando todo por Los40 Principales. Poder ahora ser la persona que lleva la imagen y la voz de este 60 aniversario es un verdadero placer.
El programa revisa la evolución de la música, la radio y también de la sociedad. Echando la vista atrás, ¿qué cambios te parecen más sorprendentes en estas décadas?
Muchísimo. La verdad es que lo único que se mantiene es esa pasión de los discjockeys de la radio a la hora de explicar, presentar música y, lo que yo siempre digo, hacer que la gente sea feliz con las canciones. Es lo que yo cuando era pequeño le dije a mis padres: «Ojalá yo algún día pueda hacer que la gente sea feliz con las canciones». Y, es un poco esa transmisión de energía, de lo que las canciones transmiten a los oyentes gracias al discjockey que las está presentando y las está pinchando en ese momento en antena.
Evidentemente, ha cambiado muchísimo todo, la industria musical es otra, la forma de grabar música es otra. Hoy en día está todo “más democratizado” porque cualquiera puede tener un home studio y con unas buenas dotes, de creatividad, puede hacer grandes canciones. Antiguamente… o tenías una discográfica detrás y te pagaban una gran inversión en un estudio de grabación, un ingeniero de sonido, un mezclador, una cantidad de gente alrededor de hacer música que hoy en día eso no es necesario.
Me ha llamado la atención un comentario que has hecho de cómo empiezas tú a escuchar la radio, si nos vamos a tus inicios, ¿qué música marcó tu infancia?
Yo era muy pequeñito, mis padres siempre fueron grandes oyentes de radio. En casa, siempre había radios encendidas, además de una radio en cada habitación. Mi madre, que era una grande melómana, desde que ella era un adolescente, siempre escuchaba mucha música. Tanto de artistas italianos, músicas de los años 60 y 70, pero también le gustaba los Beatles, le gustaban los Brincos… Siempre me llevaba a ver los conciertos del Dúo Dinámico, yo encantado porque me gustaban muchísimo las canciones.
Escuchaba un poco ese pop que escuchaba mi madre, el que yo escuchaba cuando era un niño en mi casa, yo cogía las cintas de cassette de mi madre, ponía la antena, y me imaginaba que era el micrófono y bajaba el volumen del radio cassette y presentaba la música. Y eso era en mis juegos, en mi cuarto, en mi habitación infantil, era de imaginarme que yo tenia un emisora de radio y que en mi cuarto emitía las canciones.
Un sueño que se ha hecho realidad
Sin duda y que sigo viviendo día a día. Creo que no he dejado de jugar todavía a ser aquel niño que hacía que la gente fuera feliz con sus canciones. Y quién me lo va a decir a mí, estar 35 años en la emisora que yo escuchaba. Yo me acercaba a la puerta a ver si podía ver algún locutor salir. Veía a Fernandisco, le pedía un autógrafo, una vez intenté ver si me dejaba ver cómo hacía su programa de radio, de Radio Barcelona.
En ‘El Gran Musical’ habéis compartido varias anécdotas sobre las Spice Girls. Después de tantos años de carrera, ¿qué otras anécdotas así inesperadas o especiales te vienen a la cabeza?
La primera vez que yo puse a Backstreet Boys fue porque comprábamos unos CDs de importación de Estados Unidos, desde Dallas, cada semana, nos mandaban tres CDs., y ahí venía un día Backstreet Boys. Puse «We’ve got it goin’ on» en la redacción, me encantó.
Empecé a ponerla en la radio sin saber ni quiénes eran, ni cómo eran, ni de dónde venían. No tenía ni idea. Solo sabía su nombre y el título. Al cabo de poco tiempo, ya llegó la compañía discográfica presentándome a Backstreet Boys y dije: «Bueno, si yo llevo ya más de un mes poniéndolos». Me dijeron que si quería que los trajera al programa y vinieron a España. Los trajeron y yo he ido con los cinco Backstreet Boys por la Gran Vía, con los cinco caminando, enseñándoles Madrid y nadie, absolutamente nadie, les paraba porque no les conocía nadie.
Fíjate cómo cambia ahora el cuento. El fenómeno de boy band más vendedor de la historia. Y ahí están 30 años más tarde todavía juntos y ahora van a llenar estadios. Hoy en día pasa lo contrario. Hay artistas que son número uno, virales, mundiales y van por la calle y no los conocen. No es lo mismo tener un gran éxito, una canción que es un éxito en la calle, que ser un artista de éxito.
¿Diríamos que el fenómeno fan ha cambiado con la irrupción de las redes sociales?
Sí, evidentemente. Ahí siguen los fandoms y siguen siendo el motor de todo esto, porque sin fans, el engranaje del pop y de la música no funcionaría. Es diferente el misticismo que había antes a acercarte a la puerta de la radio e intentar ver cómo llegaban los Héroes del Silencio, Mecano o El último de la fila.
Hoy en día es fácil estar hiperconectado gracias a las redes sociales con los fans, que hay un momento en que hablan de los artistas como si fueran su gran amigo. Ese misticismo que había antes alrededor, ese romanticismo, alrededor del artista, es algo que sí que es verdad que hoy en día no existe tanto.
Hay un fenómeno en el que la canción se hace viral, se convierte en un gran éxito y además se consume con una velocidad tremenda, voraz. No es como antes, que los éxitos duraban tres, seis, ocho, 10 meses. Al final hace que la canción de hace dos semanas ya suene vieja, el éxito lo tiene dos semanas y ya. Eso pasa, pero muchísimo, con todos los artistas a día de hoy,
Hay gente que todavía saca un single y aguanta ese single, y es su single y no saca otro, y está tres, cuatro meses hasta que saca el siguiente. Un poco como se ha hecho antes. Entonces, cada álbum tiene una vida de año y pico, luego desaparecen del mapa, se van a componer, se quitan de en medio, hacen un barbecho y preparan su siguiente trabajo.
Rigoberta explicó que se retiraba para componer un disco y la gente se llevó las manos a la cabeza pensando que se iba a retirar de la música
Sorprende que la gente se pare a componer. Eso también le pasó a Lola Índigo. Es una cosa que se ha hecho siempre así, esto no es nuevo. Los artistas sacaban un álbum y hacían su trabajo de singles, una gira y cuando terminaba se quitaban de en medio. No dejaban la música, al contrario, se iban a hacer más música, a crear más música, a dejarse tocar por las musas, para que tuvieran la inspiración de hacer una buena canción y luego volver con un nuevo trabajo. Siempre ha sido así durante los más de 60 años que tiene de vida el pop.
Antes había canciones que todo el mundo conocía y que se convertían en auténticos himnos generacionales. ¿Crees que eso sigue pasando a día de hoy o ahora la forma de escuchar música es más individual?
Es individual, pero siguen habiendo himnos generacionales. Creo que todavía hay canciones que dentro de 10, 15, 20 años escucharemos en emisoras como Los40 Classic, como ‘Die with Smile’, de Lady Gaga y Bruno Mars. Y en el otro lado están las canciones que ahora llegan, se hacen uno en las listas de stream, de golpe, hasta que el propio artista saca otra canción y esa ya directamente cae en el olvido. Ha sido tan efímero que no le da tiempo, ha sido un hit, pero no un temazo.
Tony, sabes un montón de música y tienes un montón de anécdotas, ¿Te has planteado escribir un libro sobre ellas?
Mucha gente me lo ha pedido, incluso he tenido ofertas de alguna editorial para escribirlas, pero cuando me pueda dedicar de verdad. Creo que voy a empezar, por lo menos a tomar nota, y a ir recordando cositas para que no se me vayan de la cabeza. Tengo bastante buena memoria, pero a raíz de ‘El Gran Musical’, estoy poniendo muchas cosas. En el archivo estamos encontrando cosas que había olvidado.
Tuve a Blur en el momento que estaban contra Oasis. También a ellos, en un programa de Televisión Española, tenía detrás a Liam Gallagher mirándome con caras, hice una broma, puso la captura en Internet con un bocadillo como diciendo ‘qué dices, gilipollas’. Es un honor que me diga eso. Todas estas cosas divertidas creo que terminará transcribiéndolas algún día.
El Gran Musical es un formato muy ligado a la historia de la radio, pero ¿crees que hoy tendría sentido trasladarlo a la televisión?
Podría tener una extensión televisiva, ¿por qué no? Yo creo que está demostrado que la nostalgia y la música funcionan. Ahora que va a volver un programa de música en Televisión Española con música, no un talent show en el que se interpretan canciones de otros artistas. Espero que con ‘La casa de la música’ podamos tener buenas canciones y buenas actuaciones para que queden en el archivo para el día de mañana.
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