26.4.2026.- Adrián Del Olmo informa desde canarias7.es que la autora y periodista gaditana presenta el 29 de abril, en la Biblioteca Insular, su nuevo poemario ‘Retrogradaciones’.
La mayoría de historias son contadas de manera lineal, como una cadena ordenada de hechos que se suceden cronológicamente. Otras, en cambio, se desdibujan en un universo caótico y fragmentado que, sin embargo, conserva una belleza ecuánime. En este territorio se sitúa Lara López, que explora un marco narrativo que trasciende lo humano, y se proyecta más allá de las estrellas. Su oficio periodístico ha contribuido a afinar este lirismo, desprendiéndose de todos sus poemas para que pertenezcan a quienes los leen. El valor, la pérdida, el amor, la memoria, lo humano y lo cósmico atraviesan su último poemario, ‘Retrogradaciones’, una obra que también recoge fragmentos de su propia vida y cuya cadencia invita al lector a participar activamente en su lectura. Presenta el libro el próximo día 29 de abril, en la Biblioteca Insular, en Las Palmas de Gran Canaria.
–La música ha formado parte de su trayectoria profesional. ¿Qué relación cree que existe entre la música y la poesía?
–La música y la poesía son dos formas de ordenar el silencio, en un sentido platónico, el ritmo y la armonía organizan el interior del alma.
–¿Cuál es el poemario que más le ha costado escribir a nivel emocional?
–No sé si puede hablarse de «costar», en esos términos. En todos mis libros hay pérdidas, duelos y, sin duda, reconstrucción. Cada poema, cada estrofa, suele requerir ordenar el caos emocional interior, sin sentimentalismo. Pero es un trabajo de amor y técnica.
–Su poemario explora una experiencia vital acerca del amor, la pérdida, la memoria y la identidad. ¿Cómo consigue combinar estos elementos?
–¿Cómo consigo hablar siempre de lo mismo? Esa es la pregunta que me acabo haciendo a mí misma cada vez. Esto no deja ser muy humano, son capas de una misma voz, especialmente cuando vas cumpliendo años y sumando vidas. El poema es una forma de escucha; lo que dice la memoria, lo que nunca te has atrevido a decir, lo que has hecho y no repetirías; lo que fragmenta la identidad. Cuando esos planos dialogan entre sí, los poemas están.
–Lleva más de dos décadas de escritura fragmentaria. ¿Por qué se ha quedado en esa técnica narrativa durante tantos años?
–Carver escribió que empezó a escribir en las bolsas de la lavandería, ese era el poco tiempo que le quedaba libre. La escritura fragmentaria, que está siempre en un segundo plano, como las actualizaciones en el móvil, me permite hacer programas de radio, estudiar, cuidar de la casa y atender a la familia, y a veces, abrazar a mis amigos, menos de lo que quisiera. Envidio a quien la vida le permite un discurso lineal coherente. Yo creo que ya solo puedo escribir desde la ‘i(nte)rrupción’, si me permites el juego.
–El sujeto poético aparece como un ser errante. ¿Así es cómo se ha sentido toda su vida?
–Creo que depende de cómo te lean los demás. Cuando hacía televisión, era la de la radio; en la radio soy la que escribe libros, y entre poetas, la de la radio. Pero yo no soy mis poemas, el yo lírico es una suma de muchos otros. Y todos somos sujetos errantes y poéticos. Los tripulantes de Artemis nos vieron como una especie a bordo de una nave frágil, una Tierra que hay que cuidar, y aunque no es un planeta errante en el sentido técnico que usan los astrónomos, poéticamente sí es un planeta en movimiento constante y lo poético, una condición que compartimos.
–Su estilo genera una sensación de desorden que invita al lector a participar activamente en la lectura. ¿En qué sentido quiere influir al lector?
–En ninguno. Al leer somos coautores del texto. El aparente caos es orden; lo que no está del todo dicho es el poema.
–¿Cómo describiría su evolución como escritora en estas dos décadas?
–Es inevitable que los libros que escribimos sean testigos de nuestras trayectorias. Si escribir es una forma de escuchar, entonces cada libro también es un mapa de ese camino.
–Aparte de poeta, ha sido periodista. ¿Qué le ha enseñado esta faceta a la hora de escribir poesía fragmentaria?
–Casi cuatro décadas en los micrófonos de Radio Nacional han sido un gran entrenamiento, pero también existía el peligro de que los poemas fueran «mejores» cuando los leía yo. He trabajado mucho para que eso no sucediera, para que el poema pertenezca a quien lo lee y no a quien lo recita, y para que el poema mismo esté ahí, como entidad independiente, sin necesidad de que el poeta esté presente en él.
–Escribir un poema requiere de un pensamiento abstracto maduro. ¿Dónde encuentra la inspiración para escribir un poemario entero?
–Para escribir hay que leer; estar presente en el mundo y leer. No hay más fórmulas mágicas. La inspiración es una disposición.
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