29.8.2026.- Andrea De los Santos le ha entrevistado para woman.elperiodico.com: Isabel Gemio ha construido una carrera marcada por la televisión, la radio y el compromiso con las enfermedades raras, pero pocas veces ha hablado de su vida antes de los focos con tanta sinceridad: su historia personal explica buena parte de los valores que han guiado su vida.
En el caso de Isabel Gemio, sus primeros pasos estuvieron muy lejos de los platós y de los grandes estudios de radio. La comunicadora nació en Albuquerque, un pequeño municipio de la provincia de Badajoz, y creció en un entorno rural donde el trabajo de sus padres, dedicados al campo, marcó profundamente su infancia. Décadas después, aquella niña extremeña terminaría convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la radio y la televisión en España.
Pero su trayectoria no se limita a sus años frente a las cámaras. La periodista ha continuado vinculada al mundo de la comunicación y, actualmente, mantiene diferentes proyectos profesionales en RTVE. Entre ellos se encuentra la dirección del magacín nocturno ‘El último tren’, en Radio Nacional de España, además de su colaboración en el programa de tarde de La 1 ‘Directo al grano’, donde participa con la sección ‘Te doy la palabra’.
Su actividad profesional convive con una faceta que se ha convertido en una de las grandes prioridades de su vida: la investigación de las enfermedades raras. Isabel Gemio preside la Fundación Isabel Gemio, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a impulsar la investigación científica y a dar visibilidad a las personas afectadas por este tipo de patologías. Su hijo Gustavo fue diagnosticado con distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad que cambió la perspectiva de la comunicadora y que la llevó a implicarse de manera especialmente activa en la búsqueda de recursos para la investigación.
La infancia de Isabel Gemio en un pueblo de Extremadura
Aunque lleva instalada en Madrid desde finales de los años 80, cuando se trasladó a la capital para impulsar su carrera profesional, Isabel nunca ha ocultado sus orígenes. De hecho, buena parte de su manera de entender la vida está relacionada con aquella infancia en Extremadura y con las enseñanzas que recibió en casa. «Mis padres eran campesinos, vivían en un cortijo con mis primos y mis tíos y ahí nací yo”, explicó la propia Gemio en 2021 durante su participación en ‘Lazos de sangre’, de TVE.
«En mi infancia aprendí que si no trabajas, no comes», comentaba. «Yo veía a mis padres trabajar sin descanso para darles a sus hijos una vida mejor y lo consiguieron», eran sus palabras. Esa mentalidad basada en el esfuerzo, la independencia y la capacidad para salir adelante terminaría acompañándola cuando decidió abandonar su pueblo para continuar sus estudios. Tenía apenas 15 años cuando se trasladó a Badajoz para estudiar Bachillerato. La situación económica familiar hizo que la joven tuviera que compaginar su formación con un trabajo en una tienda de ropa.
«Mis padres sabían que tenía que estudiar porque ellos no pudieron. Mi objetivo en la vida no era depender de ellos ni de un hombre. Eso lo tuve claro muy pronto», contaba. La comunicación apareció relativamente pronto en su camino, aunque antes de convertirse en periodista también tuvo contacto con el mundo de la interpretación. Siendo adolescente se matriculó en el Centro de Arte Dramático de Badajoz, donde comenzó a participar en pequeños papeles.
En ‘Mi hijo, mi maestro’, publicado en 2018, también expresaba que: «En mi casa no había libros, la cultura era algo que no existía. La radio era el único alimento para mi imaginación; gracias a ella supe que había otra vida fuera de Extremadura». Finalmente, la radio y la televisión se convirtieron en sus grandes escenarios.
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