Xarly Diego (ex Radio Barcelona): «Cuando explico a la gente joven que el programa era en la onda media no saben ni de lo que hablo»

Xarli Diego

Sin nostalgia, con optimismo y un punto de ingenuidad. Xarli Diego ha recogido en el libro ‘Gràcies por la Música!’ (Pagès editors) sus experiencias como locutor de éxito, sobre todo en su etapa al frente de ‘Caspe Street’, el mítico programa de Ràdio Barcelona y lo ha contado en El Periódico Luis Miguel Marco con la siguiente entrevista. Tirando del disco duro de su memoria retrocedemos a los años 70 y 80. Volvemos al mítico estudio Toresky de la emisora, que ya no existe (el actual del mismo nombre está en un lugar distinto), a una pecera por la que pasaron todos, desde Miguel Bosé, los chicos de Mecano y la simpar Rocío Jurado a Leif Garrett, los Manhattan Tranfer, Nikka Costa y su amigo Joan Baptista Humet.

  • Reunió en Manresa, en un festival, a Pablo Abraira, Miguel Gallardo, Betty Missiego, Ángela Carrasco, Deblas, Rumba tres, Toto Cutunyo, José Vélez…. 300 pesetas costaba la entrada. Mucho antes que Justo Molinero, ¿en la radio musical mandaba usted?
  • Eso fue con 21 años y trabajando en Ràdio Manresa, cuando no había autopista y llegar a Manresa era una aventura. Bages Music fue de alguna forma el precedente de ‘Caspe Street‘. El esfuerzo logístico fue la hostia. Lo pienso ahora y digo bendita juventud. Yo tenía un estilo diferente al de Justo Molinero que, por cierto, estuvo en la presentación del libro. Me lo curraba y tenía mucho poder de convocatoria. Era un comunicador, un enamorado de la radio y la gente y pensaba que debía devolverles su afecto y fidelidad a los oyentes. Pero eso, luego, en Ràdio Barcelona, montamos partidos de fútbol sala con los cantantes. Las crónicas del partido recuerdo que salían en ‘El Periódico’.
  • Entonces la radio no tenía que luchar, dice usted, con Netflix y HBO.
  • Ni contra vikingos ni dragones. Había dos canales de televisión y la gente joven escuchaba mucha más la radio que ahora. Cuando explico a la gente joven que el programa era en la onda media no saben ni de lo que hablo. Aquello sonaba como una caja de galletas.
  • ¿Las redes mataron a las estrellas de la radio?
  • No únicamente las redes sociales. Ahora en las emisoras mandan las fórmulas. No hay ningún programa donde un tío ponga los discos que quiera y le lleven los artistas nacionales e internacionales para que los entreviste como hacía yo entonces. Eso fue irrepetible y pasaba en ‘Caspe Street‘. Ahí es donde pude dar rienda suelta a mi faceta de comunicador, de animador, de ‘showman’. Porque yo no era crítico musical ni lo pretendía. Simplemente creo que tenía buen olfato para el pop rock comercial y enrollarme se me daba bien.
  • ¿La industria discográfica era industria y ustedes, parte del negocio?
  • La gente nos veía como estrellas que estábamos al lado de las estrellas. Yo era el tío que cenaba con Miguel Bosé y comía con Luz Casal. Era uno más de ese universo. Y en aquella época es verdad que los departamentos de promoción y de márketing de las discográficas mandaban mucho porque la música se compraba, no se pirateaba. Yo de todas formas nunca hice dinero como locutor en la radio, por eso hacía extras llevándo a los cantantes para que hicieran ‘playback’ a las discotecas. Tampoco, como cuento en un capítulo del libro, gané dinero lanzando a la niña Nikka Costa en España.
  • Cita en el libro a Ana Belén y Luz Casal como las únicas que se mantienen.
  • Es que el público se va muriendo. Ellas han sabido de alguna forma reinventarse. Ana, con su elegancia, escogiendo bien, y Luz, cambiando de registro, cantando boleros, triunfando en francés. Pero ellas, que estoy seguro fueron número 1 de Los 40 principales, ya no suenan en esa emisora. Ahora es todo muy anglosajón o muy reggaetón.
  • ¿Echa de menos la música en directo en televisión?
  • Claro. ¿Dónde están ‘Tocata’, ‘Aplauso’ y los programas que vinieron después, como ‘El septimo de caballería’. Parece que se nos haya pasado el tren. Y yo me pregunto seriamente: ¿Dónde están los sustitutos de Serrat, Sabina y Llach? Hay mucha gente que canta muy bien, a mí se me cae la baba, pero dónde están las canciones, dónde están los autores.
  • ¿’OT’ ha hecho mucho daño a la música?
  • No sería tan taxativo. ‘OT’ ha hecho que cante todo el mundo y que se presentara todo el mundo a los cástings, pero eso no lo es todo, eso no hace a un artista. Un artista tiene que estar en los escenarios, no en las revistas del corazón. La televisión ha vulgarizado los contenidos de una manera extraordinaria y los artistas no deberían haber caído en los parámetros de algunas televisiones. Mira ahora a la Pantoja en ‘Supervivientes’. Yo ya entiendo que tienen que hacer caja, pero bueno…
  • Recuerda que cuando Miguel Bosé iba a la emisora revolucinaba el estudio. El cantante con más glamur, describe. ¿Le apena su situación ahora?
  • Me sabe mal porque es de los que ha sabido dejar su vida privada al margen y lo ha hecho fantástico hasta que todo ha saltado por los aires. Entiendo el drama personal y todo lo que se ha montado. Pero él es artista y ha dirigido muy bien su carrera. Sin una gran voz pero con mucha personalidad y un estilo propio se ha ido adaptando a los tiempos y sigue llenando estadios.
  • Lo de ‘Caspe Street’ fue por influencia de la ‘gauche divine’?
  • Totalmente. Por Tusset Street. El programa nació en 1979 y miraba de reojo hacia el pop anglosajón. Que a mí me llamaran Xarly es de esa época. En la emisora, aparte de los cantantes españoles, sonaron mucho más los artistas ingleses que otros de otras nacionalidad. Vinieron todos.
  • ¿Cómo preparaba las entrevistas?
  • A conciencia. Nosotros decíamos que la mejor improvisación es la que está guionada. En eso son unos ‘craks’ los americanos. Porque las hojas de promo que escribían las discográficas eran todas iguales y estaban llenas de frases hechas y de tópicos. Yo tampoco pretendía hacerle la pelota al artista que venía con el disco bajo el brazo ni entraba en su vida privada, no era el ‘Lecturas’ o el ‘Hola!’. Intentaba buscar el equilibrio, ser creativo, que quedara agil, que la cosa tuviera ritmo. En inglés era algo más complicado, más que nada por la traducción. En fin, había que hacerlo bien porque en aquella época, todos los que querían trabajar en radio empezaban poniendo discos, les gustara o no. Uno de mis maestros, Joaquim Maria Pujal, empezó así. Yo esperaba también que se me pegara alguna cosa del gran Luis Arribas Castro.
  • El 23-F le pilló entrevistando a los Pecos.
  • Estábamos acojonados. Tuvimos que bajar la persiana. Era la SER, una cadena no precisamente de derechas, así que con un golpe de Estado…
  • De Chunguitos, Tijeritas y El Fary a Tino Casal, Mari Trini, Pedro Marín o Boney M. Una fórmula muy transversal.
  • Porque no había especialización. Éramos muy eclécticos y se pinchaba de todo menos clásica. Yo afortunadamente no soy muy fetichista y no conservo muchos discos. He ido soltando lastre en las mudanzas que he hecho y que han sido unas cuantas. Yo estoy encantado con la digitilización. Guardo mis imprescindibles, los que morirán conmigo. Pero que conste que también me parece bien el retorno del vinilo. No tienen por qué desaparecer las cosas que están bien hechas, ni los vinilos ni los buenos locutores.
  • Lo recuerda todo muy blanco, muy profesional, muy para todos los públicos.
  • Yo nunca quise mezclar cosas. Ni meter la pata ni hacer el ridículo. He sido muy consecuente con eso y alguna vez me hubiera gustado no serlo, por ejemplo con una cantante belga que se llamaba Lio. Siempre estaba de carabina alguien de la discográfica.
  • ¿Las fans eran un parte esencial del programa?
  • Eran una parte y yo era un poco atención al oyente. En el ‘hall’ de Caspe dábamos números para que entrarran por orde al estudio cuando venían los invitados. Hoy vienen las de Pecos, hoy las de Tequila…. y hablo en femenino porque ellas ganaban por goleada.
  • Y dejó la radio para irse a la televisión a hacer de guionista de Rosa Maria Sardà.
  • Cobrando cuatro veces menos y sin dar la cara, pero quería ilusionarme con nuevos retos y ser feliz trabajando con una mujer que es un genio.
  • Un enamorado de ‘Ne me quitte pas’ y ‘Amor particular’, ¿quién tendría ahora en su lista de éxitos?
  • Pues empezaría con Robbie Williams. El tío me gusta porque canta swing, pop y es todo un ‘showman’. Sigo Eurovisión y me gustó la canción del portugués Salvador Sobral, ‘Amar pelos dois’, creo que dignificó el concurso aunque este año no ha estado a la altura. Me siguen emocionando las letras de Manolo García. Y la fuerza en escena de Rosalía. También Charango, Els Catarres, La Pegatina, Els Pets y Sopa de cabra. ‘Boig pe tu’ es una maravilla. Y si encima la canta Luz Casal apaga y vamonos.
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1 Comment

  1. Anda que no había escuchado yo ese programa veces «caspe street» que bonitos recuerdos.

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