Se apagó la voz de Palmira Sánchez Villacañas, histórica en Radio Nacional de España en Cuenca



Palmira Sánchez Villacañas

José Luis Muñoz Martínez lo ha publicado en liberaldecastilla.com
Son muchos los recuerdos que llegan a la cabeza y, de rebote, a ese lugar indescriptible al que llegan y salen las emociones cuando tienes que rebobinar parte de tu vida porque, las imágenes y los recuerdos de la radio son la misma sombra.

Los que tengan cierta edad recordarán los programas que, desde la calle de Sánchez Vera, realizaban unos profesionales tan grandes como la copa de un pino desde unos estudios barrocos, artesanales, inaugurados el 9 de enero del año 1948 en los que había que inventarse el sonido y los efectos porque no los había a pesar de emitir con el indicativo de Radio Nacional de España. Era entrar en la radio, chocarte con el mini locutorio de auto control y, ya, a la siguiente, introducirte en el mundo de la magia nada más pasar al estudio de terciopelos en el que reinaba un piano que aún se conserva en la actual sede.

Quizá, por eso, en aquellos años 50, se sacaban de la manga tantos programas en directo. Emisiones que no tardaron en copiar. Lo hizo, por ejemplo, Radio Juventud de Murcia cuando, con la intención de recaudar fondos por las inundaciones de Valencia en el año 1957, copió el estilo y la forma de programas como “Caja de Música”, “Subasta de Música” o “Imágenes en la Radio”. Eran programas en los que no faltaban, nunca, ni el gobernador, Eugenio López, ni el personal de la radio: Luis Calvo, Ovidio Martínez, Rafael Núñez, Martín Álvarez, Auspicio Martínez, Ángel Polo, Vicente Patón, Rafael Lozano y Palmira Sánchez escribiendo en el aire la historia de la radio en una ciudad, Cuenca, a la que pusieron en el mapa gracias a programas como los citados, y a colaboradores del prestigio de González Ruano o Federico Muelas.
Palmira Sánchez junto a Úrsula Álvarez y José Ángel García en la nueva sede de RNE de los años 80.

Allí, en Radio Nacional de España estaba la voz de Palmira Sánchez Villacañas. Estuvo en la cuarta planta del número trece de la Calle de Sánchez Vera y emigró, con otras y otros, hasta el Camino de la Resinera para inaugurar el nuevo centro a finales de julio del año 1986.

En realidad, había emigrado a Francia mucho antes, con sus padres, huyendo de los horrores de la guerra pero regresó a nuestra ciudad encontrando trabajo en Ruiz por poco tiempo porque, la etapa de una Vuelta Ciclista a España fue ganada por un francés al que había que entrevistar.

La pregunta era esa: ¿Quién sabe francés?
A Enrique o a Martín Álvarez Chirveches, responsables de la emisora en ese tiempo, le llegaron noticias de que, en Ruiz, Palmira, recién llegada del país vecino, sabía francés perfectamente y a ella acudieron como el que se agarra a un clavo ardiendo. Hizo de intérprete, de traductora, la entrevista se emitió a nivel nacional y, de ahí, a la radio hasta su jubilación.

Los que tengan cierta edad recordarán su voz en anuncios publicitarios y programas de todo tipo incluyendo los informativos. Y uno, que ya tiene cierta edad y además aprendió de ella, recuerda eso y un montón de anécdotas como aquella cuando, teniendo que anunciar un fallecimiento, debía golpear con un martillo de madera una de las barras del gong que colgaban de una especie de percha. Lo hizo, con tal fuerza, que las barras cayeron al suelo con tal estrépito que, el anuncio, tuvo que esperar en esa radio que hacíamos a finales de los años 60 en la que había una canción que, a ella, a Palmira, le removía el alma: las tres rosas.

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