Recordando la primera Ràdio Sitges



Radio Sitges

Ciprià Pernas Fidalgo harecordado los orígenes de la primera Radio Sitges desde eixdiari.cat
Las razones por las que unas personas cualesquiera se vinculan a un proyecto común son dispares e inesperadas. Son tan diferentes como los estados de humor que presentan un campesino o un ciclista ante un día de aguacero. Ninguna de las respuestas es más o menos que la otra. Seguro resultará muy difícil de explicar que a pesar de las circunstancias que la lluvia lleve implícita, ambos sujetos serán capaces de sonreír juntos bajo el mismo paraguas.
Llegar a conclusiones que sirvan para su reutilización ante el que nos vamos a encontrar mañana no es tarea sencilla. Como el buen vino, gestionarlas demanda pausa, reflexión, observación y mucha distancia que permita amplias perspectivas. Tanto los gatos blancos como los negros resultan ser marrones a partir de la medianoche.
Todas estas son premisas que te llegan cuando las heridas cicatrizan y los moratones desaparecen. Son la suma de los caldos que has llegado a cocer divididos entre los que te has tomado. Sobre todo, aquellos que te han puesto en la mesa de la vida cuando menos te apetecían.

A todo esto, lo que algunos llaman vivir, yo lo acabo con un aprender. Las fórmulas se quedan incompletas cuando no terminan en un igual resultado. Es la manera en la que podemos medir la distancia entre lo que pensamos, lo que podemos ver y lo que estamos en disposición de poner en práctica. La ensalada no tiene alma si no lo sazonamos con la decisión suficiente para llevar las cosas a la acción. Veamos, lo que es ponerte a ello y hacerlo.
Hasta aquí cuatro párrafos para poner sobre el blanco el trasfondo que llevó a una treintena de personas más o menos jóvenes, apasionados por explicar, compartir, descubrir y exponer ante los demás mediante algunas habilidades que creían tener, que tenían o que terminaron por descubrir. Todo a base de colocarse delante un micrófono Shure, una mesa de mezclas Link, un Revox, unos platos Technics, un montón de vinilos llenos de canciones presidido todo por la mirada crítica y omnipresente de un señor espigado, de voz grave y distorsionada respiración al que llamaban Don Paco.
Toda una época. Una página en la historia de Sitges y de sus poblaciones vecinas a las que la antena de una radio con aspiración de compañía me atrapó. Porque con el tiempo, siempre lo necesario, llegara a la conclusión de que existen muchas formas de acompañar y solo una para que pase: que al menos dos quieran que se haga realidad.

Oyentes y locutores, pincha discos y disc jockeys, programas de arte Foz, se compra, se vende, se cambia (el Wallapop de la época), las críticas deportivas de García, EL Guitar Shop, los eventos del Festival de cine Fantástico y de Terror, las impresiones de los hermanos Matas, las críticas cinematográficas de Román Gubern o las comicidades de unos desconocidos Tricicle. Una infinidad de capítulos personales que montaban el mosaico de una villa y corte trazada desde el dos de mayo, en Pachá o la Atlántida. Todo un hervidero de vivencias que se importaban al resto del mundo a través de este torrente internacional que hizo y hace que Sitges sea una marca mundial. Y ahí es nada, estábamos todos nosotros.
Escuela profesional para muchos y academia de vida para todos. De una u otra forma cuando detienes la mirada en las vivencias individuales te das como cada uno sacó la médula de su experiencia de comunicación para revertir en sus futuros pasos, en los nuevos retos que van desde las radios generalistas, podcasts o plataformas como Netflix. Todos de alguna manera nos sentimos alimentados por esta droga que es transmitir y contar historias.
Han pasado treinta años. Unos cuantos telediario que omitimos para centrarnos en aquellas extraordinarias vivencias que nos hicieron protagonistas del tiempo que nos tocó vivir. Siento que el ser parte de eso no me queda el derecho a reivindicar el olvido institucional y la deuda que Sitges tiene con este período de su historia escrita por la emisora que generaba contenidos desde el sótano del Palacete situado en el Paseo Marítimo, nº25 de Sitges. La Radio Sitges de toda la vida, la de Peris Mencheta.
De vez en cuando, nos encontramos para recordar batallas de juventud. Está bien volver al pasado para recoger lo mejor de cada momento. Sin embargo, y más allá de una buena paella compartida, sería muy enriquecedor que el homenaje a esta radio hecha desde el amor a la comunicación se pudiera recordar haciendo radio, en vivo y frente a las gentes que la recuerdan o que no la conocieron para volver a sentir cómo se ponía en valor una radio de carne y hueso, sencilla, fácil y cercana. Algo que parece lejana y que queremos retener y compartir siempre.

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