Radio Sevilla homenajea al cantautor Benito Moreno en la víspera del día de Andalucía

Homenaje a Benito Moreno en Radio Sevilla

Pese a la globalización, España huele a pueblo con la vigencia de la letra formidable de Benito Moreno. Ese pulso entre la tiranía y la libertad, entre el ordeno y mando y la rebeldía, que se esconden detrás del “niño no hagas eso” y del “no me da la gana”‘. España huele a eso, un eso pronominal y orteguiano de un geógrafo de los sentimientos al que le han hecho un justo, merecido y sorprendente homenaje.

El escenario fue Radio Sevilla y la idea partió de su director, Antonio Yélamo. De ponerla en práctica se encargó Salomón Hachuel, con la complicidad de Antonio Zoido, ese poliédrico personaje que ha sido editor, flamencólogo, activista político y hasta muñidor de los entresijos de la Maestranza.

La voz de Benito Moreno suena como la de Leonard Cohen pero con atavismos de cantautor francés, préstamo de los años que pasó en Bretaña en los que conoció a Christianne, el amor de su vida, la madre de Beatriz, el mismo nombre de la madre de Benito. Sombras de Dante en tres generaciones. En la emisora, todos procuraban que Benito no se enterase de la sorpresa: Mar Badía, Sonsoles Ferrín, Ramón Barrenenechea, Ildefonso Vergara.

En un momento de la charla con Benito, entraron al estudio sus hermanos Josele y Máximo. Una terna mágica, como los Panero, pero sin malditismo; como los Goytisolo, pero en el sur. Faltaba Meli, la única hembra, la única que nació en Madrid en plena Guerra Civil. Benito es de 1940, el año del hambre (coetáneo de Alfonso Guerra, Rojas-Marcos o Melado); Josele, de 1943, los estragos de la posguerra; Máximo, de 1947, el año que visita Sevilla y media España Evita Perón. Tres hermanos de los cuarenta para celebrar cuarenta años de Benito Moreno con la música.

Canta, pinta, compone. El trivium de Benito Moreno nunca apareció entre los nominados para la medalla de Andalucía. “Tiene una medalla del Betis que le dio Lopera y un medallón de ternera de El Cairo”, bromea Josele. A partir del 23 de marzo, volverá al mercado toda su discografía: sus discos Romance del Lute y otras canciones (1975), donde está el Ra, ra, ra con el que José Ramón de la Morena abría El Larguero en la SER y ahora abre El Transistor en Onda Cero; Ellos y Ella (1976), Mis sombras completas (1978), las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, un disco por sevillanas muy personales que le presentó Rafael Montesinos en La Carbonería; La vida (1988) y Me han quitado lo bailado (1999), donde aparece una letra de sátira política dedicada a Alfonso Guerra.

Benito Moreno compone como los ángeles (una de sus especialidades como pintor son las nubes), pero también recita a otros poetas. En la obra revisada del cantautor de la plaza del Museo aparecen Qué lástima, de León Felipe; Mi corazón es patio, de Marcos Ana, que falleció recientemente con el triste honor de ser el poeta con más años de presidio; Diligencia de Carmona, de Fernando Villalón, y dos poemarios de Antonio Machado, Del pasado efímero y Coplas por la muerte de don Guido. No llegó a buen puerto el proyecto con versos de Rafael Alberti por desavenencias contractuales con la viuda del poeta, María Asunción Mateo. La obra de Benito se completa con ejemplos de poesía rural extremeña como El embargo, de Gabriel y Galán.

Benito Moreno revisa su discografía y Máximo hace lo propio con su impresionante archivo fotográfico. Testigo gráfico de la transición cultural, el 23-F le cogió en Sevilla con Gonzalo García Pelayo. “Yo soy el padre del agobio”, le dijo a Salomón cuando éste le preguntó por la portada de Hijos del agobio, el mítico disco de Triana. Todas las radios en una. En los estudios de González Abreu de la Cadena SER estaban Benito Moreno, cuya voz se asoma todas las noches a Onda Cero, y Josele Moreno, uno de los mantenedores de El Pelotazo, el programa de Canal Sur Radio. De fondo musical, Camarón con la guitarra de Paco de Lucía fotografiados por Máximo. La terna de hermanos hicieron el paseíllo hacia Canalejas, que suena a chirigota del Yuyu, y brindaron en Donald, el reformado bar donde Mariano García Romero acoge hoy al equipo de Libre y Directo en el epílogo del derbi.

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