Pequeña historia de la radio en Salamanca

Radio Salamanca

Salamanca vive acompañada por la radio desde un lejano domingo 11 de abril de 1926, fecha en la que fue inaugurada la EAJ-22 Radio-Salamanca.
Este miércoles, 13 de febrero, se ha conmemorado un año más el Día Mundial de la Radio, aquella que para todo el mundo inventó Marconi, pero que en realidad creó el español Julio Cervera. La radio sigue siendo en 2019 el medio de comunicación más dinámico y reactivo que existe. Se ha adaptado a los cambios de la era de Internet y ha ofrecido nuevas formas de interacción y participación, fomentando siempre el diálogo que le caracteriza. Con la radio nunca se está solo.
Salamanca vive acompañada por la radio desde un lejano domingo 11 de abril de 1926, fecha en la que fue inaugurada la EAJ-22 Radio-Salamanca (la E de España, AJ por ser el código utilizado para las estaciones de telegrafía sin hilos; y el 22 porque fue la número 22 del país en ser fundada). La emisora se encontraba situada en la antigua calle Rodríguez Pinilla (desde 1937 denominada avenida de Italia). “Consta de una cabina de emisión con dos micrófonos admirablemente instalada. La sala de espera, decorada con gusto (…) y en una estancia situada en el patio está instalado el equipo transmisor de la estación radiodifusora”, contaba El Adelanto en su edición de 13 de abril de 1926. La licencia de emisión le había sido concedida a su promotor, José Luis Castilla, el 5 de diciembre de 1925, y sus primeros directivos fueron Antonio Alonso Pérez de las Mozas, Manuel García Puente, Luis González, Enrique Louis (cónsul francés en Salamanca), Lorenzo Díaz Martínez, Vicente Martín y el ya mencionado Castilla.
Lo primero que escuchó un puñado de afortunados salmantinos en aquella estación de radio fue la Marcha Real, interpretada por el quinteto musical de Radio Salamanca, conformado para la ocasión, y dirigido por el maestro Bernardo García Bernalt. Seguidamente, el presidente de la radio, Antonio Alonso Pérez de las Mozas, llevó a cabo el histórico primer discurso de las ondas salmantinas.

“La radio es un vértigo y no reconoce jerarquías. Las antenas sobre los tejados son prueba del estado de la civilización de las ciudades. La radio ha hermanado las clases sociales y ha realizado verdaderos milagros en el arte, en la agricultura, en la industria y en el comercio (…) ¡Salmantinos! Ayudad a Radio Salamanca, contribuid con estos radiófilos”, dijo en antena Pérez de las Mozas aquel abril de 1926. Después, más música clásica.
Durante la sesión inaugural fueron instalados en el templete de la Plaza Mayor cinco altavoces para que los vecinos pudieran escuchar los distintos discursos ofrecidos por el obispo, el alcalde y el rector de la Universidad, entre otros prohombres.
Al día siguiente, la primera programación de la radio en Salamanca comenzó a las 17 horas en sesión ininterrumpida hasta las 23 horas. Arrancó con la lectura de la cartelera de teatros. A las 21 se emitió el parte, la información bursátil y el boletín meteorológico; y cerraron con una banda de jazz.
Aquella pequeña y coqueta radio funcionó hasta el 10 de junio de 1929. Dos años antes, el 31 de marzo de 1927 la había adquirido la poderosa Unión Radio, origen de la actual Cadena SER.

Los ‘locos de la azotea’: La radio del ático del Gran Hotel
La segunda emisora, denominada EAJ-56, comenzó a emitir oficialmente (primero con el nombre de Inter Radio Salamanca y más tarde como Radio Salamanca) el 25 de febrero de 1935 desde la terraza del Gran Hotel, aunque ya llevaba realizando emisiones desde finales de 1934. Contaba con una licencia de radiodifusión en onda media de carácter provincial otorgada al dentista Manuel Martín García.

La emisora fue inaugurada el 24 de febrero de 1935, con la presencia de José María Gil Robles, líder de la CEDA, uno de los políticos del momento que caería en desgracia nada más comenzada la contienda civil. Interesante por su valor histórico fue el discurso leído por el alcalde Íscar Peyra, que en 2019 pareciera que habla de otra ciudad. “Una ciudad de la intensa vitalidad de la nuestra, de su inquietud espiritual, de su interés por las cosas públicas demostrado en la extraordinaria difusión que en ella alcanza la prensa, ha de encontrar en este servicio un nuevo estimulante a su dinamismo”.

Pocos meses después y tomada la plaza con facilidad por el ejército sublevado, Radio Salamanca fue incautada por la comandancia militar el 19 de julio de 1936, a los pocos minutos de leerse el Parte de Guerra en la Plaza Mayor. Esta radio se convirtió en el más importante elemento de propaganda política e ideológica del incipiente régimen de Franco en la ciudad, debido a que ya se había popularizado en los hogares salmantinos el receptor de radio. Sin embargo, el Bando Nacional pronto necesitó tener una cobertura más grande.

Radio Nacional nació en el Palacio de Anaya
El 19 de enero de 1937 nevaba en Salamanca cuando la voz del actor Fernando Fernández de Córdoba dio inicio a las emisiones de Radio Nacional de España, que nacieron en el Palacio de Anaya. El primer programa se denominó Habla España, y fue posible gracias a una emisora móvil de la marca Telefunken que fue trasladada desde la Alemania Nazi y que Joseph Goebbels regaló a Franco.
Radio Nacional de España fue fundada por el general Millán-Astray y un grupo de intelectuales falangistas conformado por Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo, Agustín de Foxá y Rafael Duyos. Fue nombrado como responsable de RNE Antonio Tovar, que una década más tarde se convertiría en rector de la Universidad de Salamanca.

El propio Franco fue el encargado de leer, tras Fernández de Córdoba, su discurso, que versó sobre “la gran campaña difamatoria contra la España nacional y católica desencadenada por los comunistas rusos”, según las crónicas de la época. Salamanca fue la sede central de RNE durante muy poco tiempo. Aún en guerra se trasladó a Burgos y en 1940 se estableció en Madrid. Entonces y aunque Radio Salamanca abandonó la terraza del Gran Hotel, quedó como la más longeva estación de la ciudad, que formó parte de la vida diaria de muchos salmantinos a lo largo del franquismo.
Tal y como recoge Salamanca en el ayer, la propia Carmen Martín Gaite rememora aquel tiempo en su novela de 1978 El Cuarto de Atrás. «A la hora de la merienda hacíamos un alto en el estudio de los ungulados, el mester de clerecía o de la conquista de América, para acercarnos a la radio y escuchar, mirando la puesta de sol, los dulces boleros de Bonet de San Pedro, de Machín o de Raúl Abril. Y de repente, una ráfaga de sobresalto barría la dulzura y enturbiaba la esperanza: “E.A.J.56, Radio Salamanca; van a escuchar ustedes “Tatuaje”, en la voz de Conchita Piquer”. Aquello era otra cosa, aquello era contar una historia de verdad; la rememoraba una mujer de la mala vida, vagando de mostrador en mostrador, condenada a buscar para siempre el rastro de aquel marinero rubio como la cerveza que llevaba el pecho tatuado con un nombre de mujer y que había dejado en sus labios, al partir, un beso olvidado».

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