Pepe Domingo Castaño (COPE): “Ser feliz es muy fácil. Basta con tener buena salud y mala memoria”

Pepe Domingo Castaño

Pepe me recibió en camisa y deportivas blancas, que combinaba muy bien con su piel morena, un tanto campestre. La verdad es que no fue difícil acceder a uno de los mitos vivientes de la radio, aunque siempre mantienes la tensión del momento, similar al de una primera cita: ¿qué le digo? ¿de usted o de tu? ¿me hago el graciosillo, o le sentará mal? Lo mejor es dejarse llevar. Al fin y al cabo es de carne y hueso.

Decía que no fue difícil gestionar la entrevista. Su secretaria, Ana García, nos lo puso muy fácil desde el primer momento. Ya en la entrada principal de COPE, una vez me identifiqué en el control de seguridad, se acercó a la hora convenida Jorge Armenteros, animador de Tiempo de Juego. No pude evitar una sonrisa al verle, ya que me parece una de las personas que mejor rollo transmite en la radio. Me trasladó hasta el despacho de Xuancar, el director de deportes del Grupo COPE, con el que intercambiamos algunas palabras. Estuvo muy cordial, algo que agradecí.

Al instante accedió al despacho Pepe Domingo Castaño. Medio siglo de radio ante mí. Pepe nos confesó que él tampoco se lo cree: “A mí me dicen hace veinte años que yo iba a estar trabajando con esta edad -76 años- y no me lo hubiera creído. Lo consigo tratando de superarme cada día, teniendo el afán de hacer el mejor programa de mi vida. Y hasta que no lo consiga no pararé”.

Porque Pepe Domingo sigue dando positivo en su análisis de ilusión. En primavera se someterá a una nueva prueba: “Mi análisis de ilusión llega ahora entorno a abril o mayo. Dependiendo de cómo esté, decido seguir o no. Mi idea es siempre continuar. Me gustaría dejarlo cuando yo quiera, y no que me digan que lo tengo que dejar”.

Decisión de la que, según relata, no hará partícipes ni a su pareja, Tere, ni a sus hijos: “Ellos no se meten en nada. De hecho, lo que no quieren es que esté en casa. Tendremos un problema cuando lo deje, porque salvo el golf, no tengo un hobby especial en el que invertir el tiempo libre”.

En cualquier caso, tiene claro que el día que toque cerrar su trayectoria radiofónica, su afición será viajar. Nos ha contado que solo conoce uno de los veinte pueblos más bonitos de España, según una de las tantas listas subjetivas que rulan por Internet: “De esa lista solo conozco Santillana del Mar, en Cantabria. Es una bonita idea visitar esos pueblos, siempre que haya un campo de golf cerca. El primero que quiero visitar es Potes. Primero empezaré por los pueblos del Norte, y luego bajaré al Sur”.

También está claro que su marcha dejaría un gran vacío en miles de hogares. Cuando se lo preguntamos, se sentía un tanto incómodo. Pero es la realidad: “No me considero un referente de nada. Soy un trabajador de la radio, y siempre he llevado a la práctica el consejo de mi madre: rodéate de gente que sea mejor que tu, porque solo así podrás ser algún día tan bueno como ellos. Ahora aprendo de la gente que me rodea, como Lama, Paquito, Rubén Martín, Jorge Hevia, Armenteros… yo aprendo de todos ellos, y me ayuda a no venirme abajo. Y cuando me vaya, no pasará nada. Torres más altas han caído, como el día que Joaquín Prat abandonó Carrusel”.

Joaquín Prat y Bobby Deglané. Dos figuras de la radio que hacían vibrar a nuestro invitado. Del primero de ellos, fue compañero y amigo: “Si tuviera enfrente a Joaquín seríamos grandes amigos y nos daríamos la enhorabuena. Porque Prat era increíble como persona y como profesional. Yo agradezco mucho haber trabajado con mi ídolo. Sentarme a su lado y hacer radio con él fue maravilloso. Le diría… gracias por todo lo que me has enseñado”.

Pepe Domingo es ante todo emoción, tanto en antena como en el cara a cara. Por ello, manda un mensaje de ánimo a todas aquellas personas que se ven obligadas a trabajar, pese a estar en edad de jubilación: “Yo admiro mucho a los que no tienen más remedio que trabajar pese a sus años. Yo lo hago porque quiero. Y a esas abuelas y abuelos que mantienen a hijos y nietos, les doy un abrazo enorme de buen gallego, y desearles que cuanto antes acaben sus problemas. La vida es de por sí injusta, porque el ser humano es imperfecto. Solo puedo solidarizarme con la gente que sufre”.

Y un sabio consejo que nos regala para concluir: «Ser feliz es muy fácil. Basta con tener buena salud y mala memoria.” Tomemos nota.

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