Pepa Bueno (Cadena SER): «El único capital que tiene un periodista es su credibilidad»



Pepa Bueno

Joan Carles Martí le ha entrevistado para Levante:
El viernes hizo el programa desde el ático del Veles e Vents de La Marina de Valencia y se notó que estaba cerca del mar, donde acostumbra a recargar pilas. Pepa Bueno es la directora de «Hora 25» de la Cadena Ser, el informativo nocturno líder de la radio española. Como buena pacense triunfó primero en Sevilla antes de saltar a Madrid donde destacó en «Los desayunos de TVE» y luego la segunda edición del Telediario. De ahí pasó a presentar el matinal «Hoy por hoy» donde estuvo siete años y desde 2019 su acompasada voz analiza la actualidad al final de la jornada.

  • Las emotivas palabras de Carles Francino en su regreso el lunes se hicieron virales. ¿Falta más sinceridad en los medios?
  • Escuchar a alguien contar en primera persona ese drama conmociona como pocas cosas. Hay tanto ruido y tanta impostura que cuando alguien suena a verdad, impacta.
  • Dicen que los poetas no pueden mentir, y tengo la sensación que la gente mira a los periodistas de forma contraria.
  • ¡Ojalá que no sea así! El único capital que tiene un periodista es su credibilidad. Nos equivocamos muchas veces, pero equivocarse no quiere decir mentir.
  • ¿Cómo está la salud de la radio?
  • Cuando la gente dice que la radio se parece a internet, siempre digo que nosotros estamos antes. La radio tiene unas características que justo en este momento de la historia la hacen un medio versátil. Tiene capacidad de bidireccionalidad, algo que las audiencias reclaman constantemente a los medios. Tiene la linea caliente de la información, pero también la compañía en un mundo donde cada vez estamos más solos. La radio es insustituible. ¡Larga vida a la radio! Luego estamos aprendiendo a movernos en el ecosistema donde todos estamos aprendiendo.
  • Por tanto, ¿la salud de «Hora 25» es buena?
  • Confío que sí. «Hora 25» es el programa veterano de la SER. Ha pasado por mil vicisitudes, ha tenido varios tamaños, históricamente era de 10 a 12 de la noche. Luego empezó a las ocho, luego ser recortó a las 9.30, siempre compitiendo con el fútbol y ahora también con las plataformas y con el consumo de televisión a la carta.
  • Mucha gente me ha dicho que le gusta más la Pepa Bueno de la noche que la de la mañana.
  • ¿Sí? ¡Qué alegría me das! Pero no lo sé… Estoy muy a gusto. Ese recorrido ya lo hice en la televisión y es un viaje muy bonito porque hablando de lo mismo te pone en situación radicalmente distinta. Supongo que eso también tiene que ver con el ritmo personal… No es el primero que me lo dice.
  • Con la pandemia nos hemos dado cuenta que los expertos en su mayoría no son tertulianos. ¿De acuerdo?
  • En la pandemia hemos descubierto expertos con una capacidad divulgadora impresionante. Hace quince meses empezamos a llamar a señoras y señores que nunca se habían enfrentado a un medio de comunicación y han hecho un esfuerzo monumental para hacerse entendibles.
  • Y se les ha entendido todo.
  • Sí, y han hecho entendible la incertidumbre.
  • ¿Eso nos lleva a que el modelo de analista de todo y para todo está agotado?
  • He tenido distintas fases. Hubo un momento en que puse en revisión las tertulias. En el primer trimestre del «Hoy por hoy» experimenté otras cosas y al final hay un fenómeno muy español y es que nos gusta charlar de todo con mucha más información de quienes no se dedican a eso. Me gusta el perfil de los periodistas que tienen más información que la mayoría de la profesión, así que volví sobre mis pasos. Claro que hay que combinarlo con aquellos que saben específicamente y técnicamente de algo. Escuchar como pasa la vida por gente que tiene más información que el común de los mortales porque es su trabajo es algo muy nuestro.
  • Si me permite el símil futbolístico, la mayoría de tertulianos son del Madrid, alguno del Barça, pero nadie del Valencia.
  • En eso te doy toda la razón. A mi juicio hay un par de cosas que son una involución. Una es el periodismo declarativo, que hace veinte años nos conjuramos contra él, y ahora se hace mucho. Luego el ‘Madridcentrismo’. Tenemos que hacer un revisión profunda los que hacemos programas de ámbito estatal desde Madrid. No solo en el casting de las personas que analizan la actualidad, sino también la jerarquía de los temas.
  • Por ejemplo, nosotros somos la zona de Europa con mejor datos de la pandemia y queda muy poco reflejado en España.
  • Eso lo dice mucho Enric Juliana. Si en vez de ser Valencia fuera Madrid sería primera todos los días.
  • ¿Nos estamos cargando la experiencia en el periodismo?
  • El periodismo es una incubadora de exigencia, afecto y conocimiento. Para eso hace falta todas las generaciones. La que tiene veinte y pico años que se como el mundo y que ve todo con ojos nuevos, pero también al que ha visto caer muchos gobiernos y tiene sabiduría y libertad porque ha superado la etapa de las hipotecas de todos los ordenes de la vida. Es verdad que en los procesos de jibarización que se han producido en las redacciones han ido sacando a los que tienen sabiduría y libertad, además precarizando a los que entran para comerse el mundo. Si un periódico debe ser el reflejo de la calle necesita todos los tramos de edad.
  • Acaba de publicar el libro «Vidas arrebatadas». Entiendo que no hemos sido justos con las víctimas de ETA.
  • Después de la experiencia de este libro tengo claro que hemos sobrevivido a una experiencia atroz. ETA mató mucho tiempo y no nos hemos detenido a ver lo que dejábamos por el camino. Los periodistas nos hemos cruzado el planeta para buscar historias y teníamos estas historias sin contar aquí.
  • Libros, artículos, televisión, radio… ¿Qué le queda por hacer a Pepa Bueno?
  • ¡Espero que muchas cosas! Soy muy presentista y me interesa la ciencia-ficción que es una pasión que tengo. Siempre digo, ¡por Dios que esto se de prisa, que de me de tiempo a ver lo de la inteligencia artificial! Confío mucho en qué el destino me sorprenda y que tenga que exigirme cosas nuevas. Confío en tener que medirme otra vez en otras cosas.

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