16.3.2026.- Esther Mucientes le ha entrevistado para elmundo.es: Los 40 cumplen 60 años. Seis décadas en las que la emisora se ha consolidado como una de las marcas más influyentes de la música a nivel global, poniendo banda sonora a varias generaciones. Tony Aguilar es, sin duda, una de las voces más reconocidas de la emisora. 35 años lleva en Los 40. «Como me dijo el gran Joaquín Luqui: «Tony, o en Los 40 o en ningún sitio. Le estoy viendo diciéndomelo».
Lo habitual cuando le preguntas a un niño de cinco años qué es lo que quiere ser de mayor te responda con dos clásicos, astronauta o futbolista. Cuando a Tony Aguilar le hacían la misma pregunta, su respuesta siempre era la misma: «Quiero ser locutor de la radio, quiero presentar las canciones, que ser Luis Arribas Castro, don Pollo». 12 años después, Tony Aguilar entró por la puerta de Los 40 Barcelona, a los 22 se vino a Madrid a hacer ¡Anda ya! y, ahora, 35 años después, va a ser el encargado de conducir el programa con el que Los 40 va a celebrar su 60 cumpleaños, una edición especial de El Gran Musical, nombre icónico del programa que marcó a varias generaciones.
Le pillamos yendo de un estudio a otro en plena Gran Vía. Es lo que toca estos días de celebración y promoción. No abandona la sonrisa y los ojillos de aquel niño pequeño que cogía el radiocasete de su madre, sus cintas y se ponía a locutar como si la antena del aparato fuera su micrófono.
«Los domingos por la mañana me despertaba y me iba corriendo a la cama de mis padres a escuchar la radio con ellos. Ninguno de los dos se dedicaba a nada de esto, pero eran unos amantes de la radio. Había una radio en cada estancia de la casa. Y yo escuchaba a don Pollo, que me hacía sentir tan feliz cuando regalaba macetas y decía «soy el macetero entre canción y canción» que lo único en lo que pensaba era en que la gente fuera feliz con las canciones, porque a mí ese hombre me hacía feliz cuando las escuchaba».
Ahora, entre otras muchas razones que iremos descubriendo durante la entrevista, se entiende por qué cuando le preguntas a Tony Aguilar qué hará el día que no esté en Los 40 te dice con añoranza lo siguiente: «No lo sé. A mí el gran Joaquín Luqui, que descanse en paz, me dijo una vez, «Tony o en Los 40 o en ningún sitio». Parece que le estoy viendo diciéndomelo. Es que mi vida entera es esto. No se me ocurre ni retirarme, ni por supuesto en este momento salir de aquí».
Salir de ahí, ahora, sería una locura. El presentador de Del 40 al 1 es quien se va a encargar de conmemorar por todo lo alto los 60 años de Los 40 con la recuperación de El Gran Musical, guiando a los oyentes en este recorrido por la memoria de Los40, rememorando canciones que marcaron una época, historias que sucedieron detrás de los micrófonos y testimonios de artistas que encontraron en la emisora uno de los grandes motores de su carrera. ¿Se imaginará Tony Aguilar que cuando ponga el primer número uno en la historia de la emisora -fue The Mamas & The Papas- empieza a escuchar por la calle a los jóvenes tarareándolo? «Sería una fantasía», nos dice.
«Somos prescriptores de canciones, somos los que cabalgan encima de los discos, somos los que presentan la energía del mundo»
«La clave de Los 40 es contarte la música. Somos prescriptores de canciones, somos los que cabalgan encima de los discos, somos los que presentan la energía del mundo. Una canción a tempo, una canción dance y los que de golpe te pueden susurrar al oído al ritmo de una canción», asegura con una pasión desmedida Tony Aguilar.
Detrás de estos 60 años no solo hay canciones y música, también está la evolución de una industria que, como la mayoría de los artes, también ha vivido y está viviendo su revolución. Si las plataformas audiovisuales han cambiado nuestros hábitos a la hora de elegir lo que vemos y cuándo lo vemos, las plataformas musicales y la inteligencia artificial también han cambiado la forma de escuchar y de hacer música. Tony Aguilar es consciente, no rehúye una pregunta que para cualquier otro prescriptor musical resultaría incómoda. Y es que él, pese a vivir anclado en esa música del ayer, ha sabido adaptarse a la perfección a los nuevos tiempos sin olvidar nunca de dónde vino.
«La verdad es que hay una cosa que la IA nunca va a poder hacer, y es esa imprimación humana que tú le das a tu voz, a tu timbre o a la transmisión de la vibración que tú estás haciendo sobre una canción; de lo que a ti te transmite esa canción. Hacer de amplificador a nivel mundial», explica.
«Nunca una máquina va a poder transmitir las emociones que tú puedes darle con tu voz a la presentación de una canción»
El locutor lo tiene muy claro: «Nunca una máquina va a poder transmitir las emociones que tú puedes darle con tu voz a la presentación de una canción». Aunque sabe que la IA no solo afecta a emisoras como Los 40 sino también a lo que se pone en Los 40, la música. «Yo todavía sigo sorprendiéndome cuando escucho canciones que ha hecho una máquina. Hay canciones increíbles. Ahora, no sé lo que ocurrirá en el futuro, pero sí sé que a algo hecho por una máquina siempre le faltará alma».
Termina la frase: la música vive ahora mismo un momento…
Maravilloso. Sin duda alguna, la música sigue siendo maravillosa. Los artistas siguen llenando sus conciertos. O sea, la música y la radio musical siguen estando vivas. Nos han querido matar cientos de veces. Cuando nació la televisión, cuando nación el canal de MTV, y hoy, ese canal ya no existe y a nosotros nos siguen tres millones de personas cada día.
Pero para esto ha sido necesaria una adaptación que Tony Aguilar ha llevado a cabo agarrándose a lo que siempre primó para él: escuchar al oyente. Él, ahora, es quien gestiona sus propias redes sociales, porque sabe que es el canal que los jóvenes usan para expresarse. «Me gusta estar en contacto con el oyente y con el fan. Leer lo que ellos están opinando. Me permite sentarme en mitad del banco de un parque y ver qué opinan y de qué hablan», desvela.
«Esto es una cosa que viene de toda la vida y que no se va a perder nunca. Es como el ¿puedo saludar? en la radio, que tampoco se va a perder nunca, o la alegría de saludar a la gente de tu clase, de tu cole, de tu trabajo. Y hay cosas que nunca se van a perder y es estar en contacto con el oyente y el saber qué es lo que quieren. Es una cosa que hemos ido cambiando cómo hacerlo, adaptándonos a los nuevos tiempos, pero siempre va a estar en la base de todo».
Tony Aguilar
Aunque para Tony Aguilar su maestro siempre fue y es Joaquín Luqui, él es ahora el que lleva la batuta de esta orquesta musical radiofónica, aunque ni de lejos quiere que se le compare con el gran Luqui. Aunque le pese, Tony Aguilar y su voz son historia del periodismo musical radiofónico. Solo hace falta escucharle cuando se le pregunta por el artista que nunca ha podido entrevistar o por el que más le ha impresionado conocer en estos 35 años de carrera. A la primera pregunta no contesta, a la segunda, no tiene dudas: Michael Jackson.
Ha llegado el momento de terminar la entrevista, pero… «pero déjame que te cuente tres momentos de mi carrera con tres artistas», nos dice. El primero, con U2. Fue la primera entrevista que Aguilar iba a hacer a la banda. Llegó nervioso a los estudios Metrópolis de Londres. Allí estaban los cuatro. Tony Aguilar entró, colocó su grabadora encima de la mesa y… «Bono me dijo: «Espera. Vamos a hablar. Vamos a tomarnos una cerveza. ¿Tienes prisa?». Empezamos a hablar de nuestros hijos, de Joaquín Luqui, de cómo le iba a Los 40. Desde aquella entrevista, cada artista al que entrevisto, me tomo mi tiempo antes para hablar con él. Ese día U2 me dio una lección que he interiorizado para toda la vida».
Tony Aguilar
La segunda fue con Chris Martin, cantante de Coldplay, también durante una entrevista. En esta ocasión era una videollamada. A Tony Aguilar se le calentó demasiado el ordenador y se le apagó en mitad de la conexión. Tardó 10 minutos en refrigerarlo. Cuando volvió a conectar, Chris Martin seguía conectado. «¿Cómo me voy a ir si todavía no me he despedido de ti?».
Y la última, con Bon Jovi. Hacía un año que Luqui había fallecido y Tony Aguilar tuvo que ir a entrevistar al artista, al que «el maestro» adoraba. Cuando llegó, Bon Jovi estaba en un sofá, con la cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados y los dedos en los ojos. «Pensé, ‘va a ser un desastre de entrevista». Así que Tony Aguilar se sentó en el sillón y le dijo a Bon Jovi: «Mira, John, lo primero, creo que estoy aquí en un asiento que no me corresponde porque quien debería estar aquí es Joaquín Luqui, que sabes que os adoraba, os amaba y falleció el año pasado. Le cambió por completo la cara. Me cogió de la mano y me dijo: ‘Tú estás donde tienes que estar. Si tú estás aquí es porque tenías que estar aquí. No te preocupes, todos amábamos a Joaquín, pero vamos allá'».
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