Medio siglo de Radio Popular de Ourense / COPE Ourense

COPE Ourense

Fernando Ramos ha tirado de memoria desde La Región para rememorar los primeros 50 años de lo que hoy se conoce como COPE Ourense.

Este año se cumple medio siglo de la fundación de Radio Popular de Ourense, de la Cadena COPE, que vino a unirse entonces a las ya veteranas Radio Orense y La Voz del Miño; la primera asociada a la Cadena SER y la segunda perteneciente a la Red de Emisoras Sindicales.

Tuvo sus primeros estudios en la calle Bedoya y su primer director fue el sacerdote y periodista Pedro Gómez Antón, quien tras un breve mandato fue sustituido por Daniel Hortas González, procedente de Radio Lugo, que dirigió la emisora hasta su incorporación a los servicios centrales de la COPE en Madrid en 1973.

El origen de la COPE se halla en las antiguas emisoras parroquiales, que fueron reunidas en una licencia de Onda Media por provincia, de modo que la concesión revirtió en los obispados o en instituciones religiosas. Radio Popular de Orense pertenecía al obispo. Pero la COPE no era propiamente una cadena, sino una asociación de emisoras, en que cada prelado o institución era dueño de su propia estación, apenas existían espacios en cadena (generalmente grabados) ni tampoco era, como luego sería, una sociedad propiamente en la que todas las emisoras se integraban en un grupo del que entidades y obispos serían accionistas. Se financiaba con la publicidad y con las cuotas de los socios, que tenían determinadas prestaciones.

Yo entré en Radio Popular de Ourense cuando la emisora ya llevaba varios meses funcionando, en tanto todavía cumplía el servicio militar en el Regimiento de Infantería Zamora 8. Bajaba del cuartel de uniforme y me incorporaba al programa informativo, dirigido por Hortas, que se denominaba “Jaque a la Actualidad”, con tal fortuna que este título se exportó a la emisora hermana de Vigo.

Tenía la emisora una amplia plantilla, empezando por el redactor jefe, Pepe Platero, y los locutores éramos Esteban Plaza, Pepe Rupérez y yo mismo, y más tarde Carlos Cabaleiro. Mi labor era más bien de redactor de informativos o programas específicos, uno sobre libros, y otro de gran éxito “EL mundo que nos dan“, un espacio que tanto analizaba asuntos de actualidad como temas históricos o problemas sociales, combinando los recursos de la canción protesta o de contenidos, con textos propios. Esteban Plaza se manejaba especialmente en el mundo musical y Pepe Rupérez tenía su propio programa de humor, “Prohibido aburrirse”. Aparte de esto, todos grabábamos anuncios y guías comerciales, que los que tengan curiosidad pueden recuperar en el Arquivo Sonoro de Galicia, en Santiago, donde están depositados mis fondos. Cabaleiro era también un todo terreno como los demás, pero lo que a él le gustaba era la música.

También formaba parte de la redacción Manuel Díaz “Xeixadelo”, quien los domingos tenía su propia sección de “Parolas”, de las que hablaremos con calma en otra ocasión.

Las locutoras eran María Rosa y Charo; Daniel Bouzo era el responsable de la discoteca, y los controles eran Esperanza, Marian Comes y Amparito y alguna más que no recuerdo. De deportes se encargaban Alfredo Vara y Framil, y más tarde Javier García. Asunción y Margarita llevaban la parte administrativa. Pili y Elías Gurriarán se encargaban de la gestión comercial; es decir, de conseguir la publicidad.

La censura

Era una radio distinta, sometida al control del Servicio de Escucha del Gobierno Civil y de la Delegación de Información y Turismo. En los informativos estaba prohibido emitir otras noticias que las locales, provinciales o de deportes. Era obligatorio lleva a sellar los guiones de ante de emitirlos. Había infinidad de discos y canciones prohibidos o censurados y era un grave riesgo radiarlos. El expediente era inmediato y podía llegar a la suspensión de la licencia. No se podían emitir llamadas telefónicas en directo, sino que se grababan en un magnetófono para ser emitidas en otro, lo que se llamaba un bucle; si el control escuchaba palabras como “caca, culo o pis” tenía que cortar con una tijera dispuesta al lado, ya no digo nada si se soltaba alguna crítica a la autoridad.

A las 14,30 era obligatorio conectar con “El Parte”, el Diario hablado de Radio Nacional que se llamaba así desde la guerra. Este espacio comenzaba con un toque de corneta y la música del Oriamendi, el “Cara al Sol” y el himno nacional, y terminaba con el saludo a Franco y el recuerdo de José Antonio y los caídos. Esto se fue suprimiendo con los años. En “El parte” se informaba de las audiencias del Caudillo y de todo lo que convenía al régimen.

Concursos

Hacíamos algunos sencillos concursos, se leían esquelas y, sobre todo, discos dedicados, que en algunas fechas, como el día de San José duraban toda la tarde.
Usábamos para los concursos cara al público un salón en los bajos del antiguo seminario tras la plazuela de la estatua del Padre Feijoo. En Navidades se hacía un programa especial para emigrantes. Se solía retransmitir el Festival del Miño, del que conservo una pieza completa que está en el archivo sonoro de Galicia.

El sesgo religioso de la emisora se advertía en la apertura de emisiones por la mañana, el rezo del Ángelus al mediodía, la transmisión de algunas novenas y una programación especial en Semana Santa. Pero por el resto nuestra programación no variaba mucho del resto de la radio local. Como era tradicional, el 28 de diciembre, “Día de los Inocentes”, gastábamos alguna broma, como intercalar cánticos de pájaros en medio de la emisión y decir que había anidado en nuestra antena una bandada de jilgueros. Otra vez anunciamos, tras un viaje a México del gobernador civil Júlbez (del que contaré otro día con calma), so pretexto de captar inversiones de emigrantes ourensanos, que en el Polígono de San Cibrao se iba a instalar una fábrica de enchiladas y sombreros mexicanos.

En Radio Popular de Ourense comenzó de meritorio un chico menudito que estudiaba magisterio y que se llamaba José Manuel Parada, pero este asunto tiene su propia historia.

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