Juan Ramón Lucas (Onda Cero): «A mí me gusta mucho «enfrentar” a Sergi Sol y a Paco Marhuenda»



Juan Ramón Lucas

José R. Palomar le ha entrevistado para elcatalan.es:
Juan Ramón Lucas hizo de todo en televisión. Fue una de las caras de los informativos de Tele 5, por ejemplo, pero ha dedicado de lleno sus últimos años a la radio. Subió la audiencia espectacularmente en las mañanas de RNE. Y desde el 2015 trabaja en Onda Cero: tras una etapa con Alsina en “Más de uno” ahora dirige “La brújula”, uno de los puntales en la radio vespertina. Escribe dos días por semana en La Razón, y siempre ha estado implicado en temas de solidaridad y causas benéficas. Un hombre y periodista comprometido, en definitiva.

  • ¿Cómo ha afrontado la nueva temporada radiofónica?
  • Con la ilusión de empezar un nuevo curso, como un estudiante, tras el descanso de las vacaciones. No hay grandes novedades en “La Brújula”, tan sólo algún retoque. Mi principal objetivo es abrirme más a los oyentes y aprovechando las redes sociales incrementar su participación.
  • La franja de tarde, ¿es menos competitiva?
  • Está claro que el prime-time en la radio española se produce por la mañana. Y por la tarde existen varias opciones: nunca me lo he planteado en términos competitivos: simplemente procuro hacer un producto de calidad. A esa hora el oyente pide análisis, elementos de reflexión. Y para eso tengo la opinión de ellos y de los tertulianos.
  • ¿Con qué criterio escoge a los segundos?
  • Trato de que sean personas con criterio: inteligentes, respetuosos y tolerantes. Los elijo entre un abanico en el que caben desde las tesis cercanas al independentismo, hasta periodistas de claro signo derechista.
  • Cuando acaba el programa, siempre dice “he aprendido mucho de todos vosotros”. ¿Tan buenos son?
  • Es que a mí me gusta aprender de todo el que vale la pena: sean compañeros radiofónicos, oyentes o tertulianos.
  • ¿Quiénes dan más juego entre los que debaten?
  • A mí me gusta mucho “enfrentar” a Sergi Sol (cercano al independentismo) y a Paco Marhuenda, director de La Razón. Y ambos son catalanes (como sabe).
  • ¿Qué opinión le merece la última reunión de la “Mesa de Diálogo”?.
  • Yo la llamo en la radio “La mesa camilla”. Es como la de hace doce meses: un paripé en el que se quiere ofrecer una imagen dialogante, cuando lo que se busca es una ayuda mutua para seguir en el poder, y aprobar los presupuestos de la legislatura. Está claro que nunca se va a producir un referéndum, ni conseguir la independencia…Los pactos entre el Gobierno y ERC y Bildu, responden a ese planteamiento.
  • Como asturiano, ¿le molestan los privilegios que se conceden a Catalunya con el actual Gobierno?
  • A nivel personal no me afecta. Pero soy, además de asturiano y por encima de eso, español. Y el futuro de Catalunya lo tienen que decidir todos los españoles, porque forma parte de todo el país.
  • ¿Es partidario de la ampliación del aeropuerto?
  • Creo que lo más aconsejable es esperar. Se ha querido correr en aras de la vanidad política, y de dar la sensación de una gran inversión. Y hay que tener en cuenta las condiciones medioambientales. En este sentido, hay un informe de la UE en el que al parecer, no se muestra muy favorable…
  • Entre los políticos independentistas, ¿”salvaría” alguno, con el que se pueda entablar un diálogo civilizado?
  • ¡Hombre! (sonríe) no queda muy bien que un periodista que no comulga en absoluto con esas tesis, elogie a un político que las sostenga. Puedo decirle, sin embargo, que Salvador Sabrià es un hombre educado, con el que se puede dialogar. Y lo mismo pasa con Gabriel Rufián: me une una relación cordial con él (otra cosa es su “actuación pública política”). No le cito a ninguno de los de Junts: esa derecha catalana extraña e indefinida porque, entre otras cosas, no suelen conceder entrevistas.
  • ¿Cómo le ha afectado la pandemia, a nivel personal y profesional?
  • Empezando por esto último, seguí haciendo mi programa de radio sin parar, pero con la sensación extraña y fantasmagórica de no ver a nadie en la calle cuando me dirigía hacia Atresmedia, donde está Onda Cero. Ahora, por fortuna, todo vuelve a una cierta “normalidad”: los invitados ya acuden al estudio, y los compañeros trabajan en la redacción. Y en lo personal, con el lógico miedo de que pudiera afectarme en la salud o en la de las míos, pero por fortuna no ha ocurrido nada de eso.
  • ¿Qué echa de menos cuando viene a Barcelona, de la ciudad que conoció hace muchos años?
  • La verdad es que últimamente no he ido demasiado, pero creo que ha perdido ese tradicional “seny”, y se echa en falta su vocación de ciudad tolerante, europea y moderna. Por lo que me cuentan, el independentismo ha dividido a muchas familias y amigos. ¡Una lástima! Alguien tendrá algún día que pagar, las cuentas del “sueño imposible de los independentistas…
  • El “fenómeno Ayuso” (que fue vitoreada en Barcelona) y Martínez-Almeida, ¿tiene alguna explicación?
  • En el caso de Ayuso ha surgido un votante desencantado, que no tiene que comulgar necesariamente con la ideología de la líder de la Comunidad de Madrid, y que se ha decantado precisamente por ella. Pero es que en la izquierda no hay ninguna figura significativa que despierte ilusión y entusiasmo… Por tanto, me parece un fenómeno lógico, normal.
  • La radio ¿vive su momento más álgido?
  • Sin duda es el medio que mejor ha sobrevivido a la crisis, y se ha adaptado a los cambios tecnológicos. Permanecerán las grandes cadenas que ofrezcan un producto de calidad, por el que se inclinen los oyentes, por encima de las tendencias ideológicas. En definitiva, que dependan menos del poder.
  • ¿Ocurrió eso en su etapa en RNE cuando presentaba “En días como hoy?
  • En esa etapa, antes del 2011, conseguimos incrementar la audiencia de ese programa de 600.000 a 1.200.000 oyentes. Y eso, en el contexto de uno de los periodos más brillantes de la radio y televisión pública, debo agradecérselo a mi jefe Luis Fernández, que a su vez dependía de Alberto Oliart. Me dieron un Ondas, por cierto, y el espacio saltó en la remodelación del 2011.
  • Como hombre de radio, les voy a citar unas cuantas “estrellas”, para que me las defina en pocas palabras:
  • Iñaki Gabilondo. El gran maestro.
  • Luis del Olmo. La radio cercana.
  • Julio César Iglesias. El narrador inteligente.
  • Ángel Expósito. El hombre tranquilo.
  • Pepa Bueno (en radio). La tensión crítica.
  • Carles Francino. Pura vida.
  • ¿Sigue, cuando está de vacaciones, a sus competidores de la tarde radiofónica?
  • ¡Incluso cuando no estoy de vacaciones!. Me interesa, por supuesto, lo que hacen los otros. Y uno de los elementos que facilita eso es el podcast, que además permite que los oyentes escuchen algo que les interesa, a cualquier hora del día.
  • Es contertulio en Espejo Público de A-3. ¿Le gustaría volver a televisión, pero con programa propio?
  • A mis 62 años no es un objetivo prioritario. Eso sí, agradezco a Espejo Público la atención que ha tenido en invitarme como tertuliano, en principio los miércoles… Ahora sólo me planteo hacer lo que me gusta, y tener tiempo para mi familia (cosa que no ha ocurrido en los últimos 40 años).
  • Tiene varios días a la semana una columna en La Razón. ¿Le gusta escribir, y en concreto artículos?
  • Siempre me ha gustado: he escrito dos novelas en los últimos cinco años. Y respecto a los artículos, me permiten mantener vivo el músculo de la literatura, pues el periodismo se parece a ella, ya que narra los hechos, opina… García Márquez, uno de los mejores narradores en lengua castellana durante los últimos dos siglos, fue periodista y contaba historias inspirándose en las cosas que veía.
  • ¿De dónde le viene su motivación para participar en causas benéficas y solidarias?
  • Creo que las personas que hemos alcanzado algún grado de notoriedad por nuestro trabajo profesional, debemos contribuir a causas importantes, para que la sociedad se implique en ellas. Sigo presidiendo al “Fundación Sandra Ibarra-(mi compañera)- contra el Cáncer”; colaboro con la ONG “Save the children”, y actualmente pertenezco a la “Asociación Salvar al Caballo”.
  • Causas loables que le honran…

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