Pepe Domingo Castaño (COPE). Ante los poderosos, sin miedo y ante los humildes, con cariño



José A. Pérez escribe en El Correo Gallego: Se refería no hace mucho el habitual titular de esta columna a los cientos de homenajes que recibió Pepe Domingo Castaño a lo largo de su vida profesional incidiendo en que todos son pocos y merece muchos más. De seguro que los tendrá. El último lo recibió en su reciente cumpleaños y llegó de la mano de una parte importante de sus muchos amigos. Fue auspiciado por sus compañeros de Tiempo de Juego que, antes de nada, son precisamente sus amigos y lo más entrañable de lo que allí ocurrió lo reflejó Luis Ventoso en su columna de Vidas Ejemplares ahora en www.eldebate.es bajo el título de Pepe. Una delicia que refleja un pedazo importante de lo mejor del locutor padronés que hizo grande esta profesión en la que logró algo tremendamente difícil: tener amigos en todas partes y que sus teóricos rivales radiofónicos hablen maravillas de su forma de ser y actuar.

Relataba Ventoso, presente en la fiesta de El Pimiento Verde, que le había sorprendido que el gran Paco González, director de TdeJ, se refiera a Pepe como el “hermano mayor” que en este mundo de envidias le había dado el mejor consejo: “Tú me has enseñado algo muy importante: ante los poderosos, sin miedo, y ante los humildes, con cariño”, repitió en esa fiesta Paco lo que dice muy a menudo.

Y es que Pepe Domingo es el número uno de su profesión pero sobre todo es una buena persona, una excelente persona. Tomo prestadas las palabras del bueno de Ventoso y repito que “me gusta que Pepe haya salido de abajo y llegado arriba con el único recurso de su esfuerzo, sin muletas y me agrada que soplando ya muchas velas siga teniendo el ánimo de currar como un animal, porque lleva tatuada a fuego la cultura del esfuerzo que aprendió de sus mayores, que por desgracia cada vez se estila menos”.

Un espejo en el que muchos deberíamos mirarnos y algunos tendría que aprovechar para saldar cuentas aún pendientes. Me refiero al ministro de Seguridad Social, José Luis Escrivá, ese que pide alargar la jubilación hasta los 75, que está tardando en llevar al Consejo de Ministros una propuesta para que a Pepe Domingo le den la medalla de Oro al Trabajo (o como se llame ahora) y a Antonio Fernández, desmemoriado alcalde de Padrón, para que de una vez por todas renombre la calle Herreros y pase a ser rúa Pepe Domingo Castaño. Dos reconocimientos más que merecidos para una leyenda de la radio española pero, ante todo, una magnífica persona.

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