Jose Ramón de la Morena (Onda Cero): “No esperen grandes novedades porque no las va a haber”

José Ramón De la Morena

José Ramón de la Morena enciende esta noche (3/9) El Transistor. Lo hace con la ilusión de siempre. Primera Plana del Diario Marca lo aborda antes del entreno de la temporada. Habla de periodismo, de igualdad, de los futbolistas, de Rubiales.

¿Por qué seguir escuchando El Transistor a partir de hoy?
Porque es lo que sé hacer: radio en compañía de buena gente. Pero que los oyentes no esperen grandes novedades porque no las va a haber, lo nuevo te lo da la actualidad, que cada día es diferente. No voy a pintar la puerta de mi casa todos los días, sino a hacer la radio que ellos esperan. Creo en la originalidad del día a día, no en esa ansiedad por la novedad.

Antes de llegar a Onda Cero reconoció que había perdido cierta ilusión y creatividad. ¿Ahora cómo está?
Es cierto. Ahora es un momento fantástico, tengo una ilusión tremenda sobre todo por los buenos compañeros que tengo. Pero es que la ilusión se pierde muchas veces, es cuestión de seguir buscándola porque siempre aparece. Es como la luna: va, viene, va menguando… y nosotros la tenemos llena. Queremos que para el oyente merezca la pena perder sueño por escucharnos.

¿Qué tiene que pasarle a usted para que merezca la pena hacer radio?
Sentirme útil, ser honesto, que el programa tenga verdad. O al menos la que yo creo haber encontrado, aunque me equivoque.

Hábleme más sobre su luna llena…
A veces no la hay porque el ser humano está lleno de probabilidades y te sientes inseguro. Yo vivo permanentemente en la duda, es lo que me hace reflexionar y levantar la vista. Me da miedo la gente que no duda. Pensar que vas sobre dos raíles directos a un objetivo que es cierto, es peligroso.

¿Ha tenido que pedir muchas disculpas?
Muchas veces, sobre todo al oyente. He sido uno de los inductores para que Rubiales llegara a la RFEF y luego me he dado cuenta de que es un farsante embaucador que va a hacer bueno a Villar. Debería mirar dónde y cómo ha acabado Villar. Rubiales es un personaje que el fútbol debe temer.

¿El periodismo deportivo va a la baja?
No, los periodistas de ahora están más preparados. Nuestra generación tenía más hambre, eso sí, teníamos una mirada más osada. Con el tema de los horarios de trabajo, veo que hay costumbrismos más aburguesados y lo digo yo que he hecho todos.

¿Ahora es más difícil trabajar?
Lo es sobre todo para los reporteros que padecen las zonas mixtas. Es una canallada lo que se les está haciendo. Después de algunos partidos, los futbolistas parecen una cuerda de presos a los que les trasladan y convierten a los jefes de prensa en sus guardias de seguridad. La responsabilidad es de los clubes. Yo les aconsejaría a los futbolistas que se pararan, no son más de dos minutos. Tampoco se puede imponer a quién entrevistar. Es un proteccionismo que se está convirtiendo en una especie de dictadura paternalista hacia los futbolistas. Me repatea la manera en la que la Federación está manejando a la AFE por esa guerra sorda entre Rubiales y Tebas.

Cuando vio cómo se hizo aquél “me quedo” de Griezmann, ¿se asustó?
No, el jugador se aprovechó del carpe diem y de la idea de Piqué de crear un periódico. Fue una fórmula original, aunque me consta que se grabaron dos versiones. Hubo gente que trabajó en ese proyecto audiovisual que ni sabía lo que iba a decir.

¿El periodismo se va al garete?
No, nunca lo hará mientras siga existiendo gente con ganas de contar historias. Y siempre hay periodistas con vocación, aunque los haya buenos, malos y regulares.

¿Le gusta Luis Enrique como seleccionador?
No lo conozco, le traté en un Mundial y me resultó amable y hasta agradable. Luego se atrincheró contra la prensa, desconozco las razones, pero se volvió arisco y un tanto pendenciero. Rubiales lo ha elegido a él no sé si por ser talentoso o por tener la valentía que a él le falta, y así existe alguien a quien partirle la cara por él.

¿Qué le sugiere Piqué?
Es injusto lo que se ha hecho con él. Es verdad que ha sido trasto desde chaval, yo le conocí con 11 años en Brunete y ya vi que era un líder por naturaleza. Tiene ese pellizco especial. No he tenido nunca dudas de su catalanidad ni españolidad, a veces se ha podido equivocar en las formas. Se le ha tratado mal y es normal que esté harto.

¿Cree que a Lopetegui le va a afectar lo de este verano en el Real Madrid?
Esas cornadas siempre quedan. A mí me parece que actuó honestamente, porque cuando te ponen una etiqueta con tu precio y alguien viene y lo paga, no veo el problema. No ha engañado a nadie. Si no, ¿para qué ponen esa cláusula? El único perjudicado fue la selección, porque si lo hubieran dejado trabajar hasta el final del Mundial, ahora estaríamos hablando de otra cosa.

Sobre la figura de la mujer en el periodismo deportivo… ¿A veces somos nosotras mismas el enemigo?
Firmo debajo. El fútbol es un tanto machista. Pero yo no creo que estemos obligados a tener un porcentaje de mujeres en una redacción de deportes. Si ves la de una revista de moda es probable que haya menos hombres. La mujer tiene una sensibilidad que nosotros no tenemos, es más observadora, más descriptiva, cuenta con condiciones que no tiene el hombre. Creo que la polémica se debe a un cierto complejo de haber llegado más tarde, como pidiendo la vez. Intenté ayudar a la boxeadora Pastrana. Cuando quedó campeona del mundo vino a la radio a traerme el cinturón, el cual tenía dos espejos, en realidad eran dos placas para poner el nombre. Se me ocurrió decirle que los espejos podían servirle para maquillarse…. Me dijo que no se maquillaba. A mí me parece más natural que una mujer se maquille y que un hombre se afeite. Eso no es machismo. Empezaron a lincharme, más cuando le mencioné a su novio y me dijo que tenía novia. Tuvo que salir ella al paso. Al género femenino le perjudica todo ese complejo.

Para usted y El Transistor, ¿qué sería una temporada de éxito?
Yo ya he recibido mucho. Más de lo que nunca soñé. Yo sólo aspiraba a ser periodista, de chaval admiraba a García, a Iñaki, Luis del Olmo… En el internado, con 9 años, escuchaba a Escartín y Rafael Barbosa. Allí un transistor era el mayor tesoro. Recuerdo el perfume que dejaban las mamás cuando venían a ver a mis amigos mientras nosotros escuchábamos los goles. Esta profesión es muy bonita, se trata de contar hazañas. La radio es pasión porque contamos historias apasionantes. De héroes. Desparasitar el fútbol me motiva, por mi quijotismo natural, aunque empieza a hastiarme. El éxito será cuando encuentre la complicidad de los oyentes, la que siempre anhelo. Y así será hasta que no me aguanten. O no me aguante a mí mismo.

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