En el centenario de Fernando Fernán Gómez, RNE recuerda ‘El viaje a ninguna parte’, una obra maestra de la radionovela



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El viaje a ninguna parte no es sólo una de las mejores películas de Fernando Fernán Gómez y una de sus novelas más afamadas. Es poco conocido que el origen de la historia fue una radionovela emitida en los años 80 en RNE.

A finales de los 70, las radionovelas estaban en vías de extinción. Las parillas de radio comenzaban a poblarse de magazines y tertulias políticas. El 23F, con el país entero colgado del transistor, consolidó esa tendencia. Radio Nacional hace en ese momento un intento de renovar la ficción radiofónica, fundiendo los folletines de siempre con una mayor calidad en los textos. Autores como Jorge Martínez Reverte, Francisco Nieva o Manuel Gutiérrez Aragón llevan a cabo distintos proyectos.

El entonces director de Radio Nacional, Fernando G. Delgado, propone a Fernando Fernán Gómez un serial por capítulos. El actor, autor teatral y director de cine rescata una idea de un guion para una película que había iniciado con Jaime de Armiñán, con quien solía colaborar en esa época. El núcleo del argumento era el retrato costumbrista de vida de los cómicos del teatro ambulante. Fernán Gomez escribe 65 capítulos, de entre 15 y 20 minutos, que comienzan a emitirse el 3 de octubre de 1983.

Los papeles principales se cubren con figuras del teatro y el cine: Juanjo Menéndez, Emma Cohen, Tomás Blanco, María José Lara y Elena Espejo. El cuadro de actores de Radio Nacional completa los papeles secundarios. La realización radiofónica corre a cargo de Gonzalo Corella, un actor, autor y experto en efectos de sonido con una larga trayectoria. El proceso de producción era el tradicional de las radionovelas: primero se grababa la palabra con los efectos y luego completaba el montaje con la música.

La calidad del texto y el montaje excepcional no pasaron desapercibidos: el mundo editorial primero y el cinematrográfico después explotaron el filón. Pero la batalla de la ficción en radio estaba perdida. Javier Segade -que estaba en el cuadro de actores en aquella época- recuerda: «Fue el canto de cisne, a mediados de los años 80 prácticamente todos los actores se habían jubilado y el cuadro de actores se deshizo». La radio como ficción deja de funcionar. El viaje a ninguna parte queda, sin embargo, como modelo y muestra de las posibilidades de evocar historias mediante la palabra y el sonido.

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