El podcast visto desde Aragón

David Chic escribe en El Periodico de Aragón que el tiempo libre y no salir a la calle son una combinación complicada. Así que las personas confinadas van buscando actividades en las que ocupar las horas muertas. Y ahí es donde entran los podcast, programas de radio portátil que han logrado un impulso significativo tanto en difusión como en aficionados que se han animado a grabar sus programas. Los hay de varios estilos: en unos se abordan los socorridos diarios del confinamiento, un remedio oral de aquel año de la peste de Defoe (más o menos). Otros optan por la ficción, por el análisis de obras distópicas de la ciencia ficción clásica o por el tertulianismo informado de aquella manera.

El podcast parece el formato adecuado para estos tiempos: con poco más que un micrófono y un ordenador con conexión a internet desde cualquier barrio de Zaragoza se pueden lanzar mensajes al mundo como si estuvieran dentro de una botella. Ahí caben desde los gritos de socorro o de hastío a las proclamas proféticas sobre el devenir de la cuarentena.

Las ondas viven una segunda juventud en estas jornadas. Aunque la radio ya no sea radio, como demuestra que el programa del dúo Gomaespuma haya resucitado en Youtube. Esto no parece importar mucho a los aficionados que han tomado la delantera a los profesionales. Desde la escuela TEA FM destacan que los grandes medios tradicionales han tardado en reaccionar a la hora de abordar el entretenimiento en las ondas.

El coordinador de la emisora zaragozana de radio online, Chusé Fernández (también implicado en proyectos como Resonar o VivaVoice) destaca que en TEA se pusieron manos a la obra a crear contenidos podcast en torno al covid-19 «desde el primer momento». Por su parte, una plataforma como Podium (de la cadena Ser) se ha esperado a este fin de semana para entregar un programa, algo parecido a lo que ha pasado en la Cadena COPE.

No es el caso de estos pioneros de la podcasfera zaragozana, que en estos momentos tienen la escuela en el paréntesis obligado por el confinamiento, pero que siguen grabando desde sus hogares. Unos estudios de radio caseros que esta semana ya han producido programas para hacer más llevaderas las horas de cuarentena.

RADIODRAMA
Ellos han estrenado un radiodrama titulado Raúl. Es la historia de uno de esos insensatos que se salta sin remordimiento la pandemia, destacan. También cuelgan en sus redes un cuento diario, para niños y jóvenes y han producido un documental con las claves y consejos para superar esta situación.

Algunos podcasts clásicos de la comunidad se han reformulado para hacer frente al confinamiento, como sucede con Tierra de Barrenaus, otros han nacido nuevos, con la ayuda de amigos y conocidos. Por ejemplo, un colectivo de la ciudad, que se hace llamar Podcaliptus Bonbon, está proponiendo una grabación titulada Cuñadeando desde el confinamiento. Una conversación de casi dos horas entre un par de amigos que se cuentan lo que están haciendo para pasar el rato, resume Fernández. En este contexto tampoco hay que perder de vista un clásico de la conocida como radio en pijama de la ciudad como es Los Retronautas, con una visión muy literaria de la situación.

Desde TEA celebran que las ondas de radio no tengan límites geográficos. De hecho colaboran en una emisión de Radio Cuarentena en la que colaboran aficionados al podcast de muchos países latinoamericanos. Así, los locutores zaragozanos se mezclan con los chilenos, los argentinos o los mexicanos. Esto permite conocer en tiempo real cómo están llevando los encierros en esas zonas del mundo y descubrir, por ejemplo, qué se cena en Lima cuando están los supermercados cerrados.

Habrá que ver cuántos de estos experimentos y recién llegados acaban desarrollando un verdadero entusiasmo por el medio. Mientras las grandes cadenas se vuelcan en la información, son los aficionados los que están poniendo su granito de arena para garantizar el entretenimiento. Una batalla contra el tedio planteada desde Zaragoza.

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