Radio Arbolín, el instituto de Cangas de Onís encuentra su voz en la radio: «Aquí somos una familia»

Radio Arbolín

2.3.2026.- María Terente escribe en lne.es que en los recreos del Instituto Rey Pelayo de Cangas de Onís ocurre algo que desafía la lógica general: hay estudiantes que cambian los recreos por las ondas. Radio Arbolín, un proyecto nacido hace apenas dos años, se ha convertido en refugio, en aula alternativa y en espacio donde la magia de la comunicación transforma a quienes se atreven a entrar por su puerta.

Todo comenzó cuando Alba Andrade, profesora de Lengua y Literatura, y su compañera de entonces, se apuntaron a un curso de la Consejería de Educación sobre podcasts en el aula donde les dieron el equipo que ahora utilizan. Con una mesa de mezclas en las manos y muchas dudas técnicas, fueron de visita al Instituto de Ribadesella, donde la radio llevaba años funcionando «Llevamos a unos ocho alumnos de aquí. Y, oye, les gustó», cuenta Alba.

No fue fácil arrancar, pero aceptaron el reto y emitieron el primer programa a finales de octubre de 2023. Coincidiendo con la celebración del Día de la Mujer Rural entrevistaron a Tita, abuela de una de las alumnas. «Ese programa lo tuvimos que repetir tres veces, pero salió», recuerda Alba con una sonrisa. Así nació Radio Arbolín, con el nombre del monte que se ve desde el patio del instituto.

Las ondas enganchan
Hoy, más de dos años después, Radio Arbolín alberga a casi treinta estudiantes que se turnan en grabaciones, que llegan voluntariamente en recreos y que, lo más importante, enseñan a los nuevos generando una dinámica poco habitual en los institutos. «Aquí en el recreo tienen la oportunidad de trabajar con compañeros de otros niveles. Los de cuarto se juntan con los de bachillerato, los de cuarto con los de primero de la ESO. Y ahora está pasando algo muy guapo: los mayores están enseñando a los que llegan al instituto», explica Alba con evidente emoción.

Este aprendizaje entre iguales es quizás lo más transformador del proyecto. «Para los mayores es importante porque se sienten valorados, se sienten reconocidos. Y para los de primero, ver que hay compañeros de cuarto enseñándoles, es que los tienen como referentes» describe. «Están aquí de manera voluntaria, ayudándose unos a otros, encima con respeto. Es muy bonito».

Los programas se preparan durante la semana. Los miércoles y jueves, los alumnos elaboran la escaleta, buscan información y deciden contenidos. Los viernes durante el recreo se graba el programa, que suele durar unos quince minutos. Todo lo hacen ellos: locución, producción y parte técnica. «Tenemos una alumna que es la técnica y se lo toma muy en serio. Si no hay escaleta, no se graba», dice Alba con orgullo.

El refugio que necesitaban
Lo revolucionario es que los temas los eligen ellos, escogiendo el tema del que quieren hablar, el nombre de la sección, su música. Esto además de ser motivador, genera responsabilidad. En radio Arbolín tienen secciones para todos los gustos. Hablan de deporte, de humor, de cocina, de libros, de cine….

En solo dos años Radio Arbolín ha revolucionado la vida del Instituto Rey Pelayo, convirtiéndose en un espacio seguro, creando una comunidad diversa, abierta, inclusiva, una refugio donde los adolescentes se sienten seguros expresándose, colaborando y acogiendo al que quiera unirse a ellos.

Alba percibe con claridad algo que muchos adolescentes necesitan desesperadamente: espacios propios, lugares donde ser escuchados y ellos mismos lo confirman. «Yo no estaba con nadie en el recreo y siempre me gustó hablar en público. Aquí somos una familia», explica Hugo Valdés, que recomienda libros en su espacio Tiempo de cultura.

Cambios profundos
Los números lo confirman: si los recreos duran media hora, los viernes de grabación deben turnarse treinta estudiantes. Pero llegan los lunes, los martes, los jueves. «A veces tienes en la puerta a la gente esperando», cuenta Alba. Este éxito les está generando problemas de espacio, porque el ‘arbolín’ inicial cada vez tiene más ramas que necesitan con urgencia un espacio físico más grande donde seguir creciendo y desarrollando su creatividad.

Los cambios en los estudiantes son profundos. Alba relata el caso de un alumno que no quería hacer exposiciones orales en el aula. Para sorpresa de la profesora, decidió apuntarse a la radio y poco después estaba frente al micrófono y hablando en entrevistas en la televisión. «Se sienten valorados, se sienten reconocidos».

Otro estudiante, que el año pasado era incapaz de improvisar y necesitaba leer, terminó el curso sin la necesidad de guion. «Un día se le olvidó y dijo, no, no lo necesito, yo puedo improvisar». Son ejemplos de que la radio funciona más allá del entretenimiento y la información.

Aprender a hablar, escuchar y confiar
Desde el punto de vista educativo, Radio Arbolín trabaja todas las competencias del currículo. «La comprensión oral es la más difícil. Aquí la ves mucho en las entrevistas. Es escuchar a la otra persona, estar atento», explica Alba. Además de comprensión oral, desarrollan búsqueda de información verificada, expresión oral, trabajo en equipo, competencia social, incluso redacción. Pero el aprendizaje va más allá del aula.

«Aprenden a relacionarse, a acercarse a gente, a conocer otras realidades», explica Alba. Por el estudio han pasado desde vecinos del concejo hasta deportistas o protagonistas de proyectos sociales. No es solo entrevistar al ganador del Sella, es descubrir qué hay detrás.

Este año, Radio Arbolín ha conseguido algo fundamental: peso curricular. Alba, ha ido ganándose a los docentes de otras áreas del centro educativo para que utilicen la radio como herramienta en sus asignaturas. «Esto tiene que contar», subraya Alba. Ya hay programas realizados con Lengua, Latín, Griego y Filosofía. Se graban en hora lectiva, son más largos, más extensos, especializados en esa asignatura, tienen una nota y adquieren un valor curricular.

El valor de la radio frente a las redes sociales
Cuando se les pregunta qué les aporta la radio frente a redes sociales como TikTok, lo tienen claro. «Aquí podemos comunicar sin miedo y explicar lo que nos gusta», asegura la alumna Amelia Labra. «En TikTok el algoritmo no enseña nada a nadie. Llegamos a mucha gente», afirma Vidal Barrena.

También destacan la preparación necesaria para grabar los programas a diferencia de la improvisación con la que se realizan la mayoría de contenidos de las redes sociales «Aquí trabajamos las cosas, no es grabar y subir sin pensar», confirma otro de los alumnos presentes.

La mezcla de edades es otro de los valores más repetidos. Pueden socializar con gente de otras edades, compartir experiencias, y aprender unos de otros. Esa sensación de pertenencia es constante. En palabras de Juan Ramírez «No somos las mesas ni la sala. Somos el sentimiento de estar aquí y poder decir lo que quieres, cuando quieres y como quieres».

De las aulas a la comunidad
La radio se publica en iVoox y en la web del centro, lo que permite escucharla en cualquier momento. Las cifras sorprenden: «Tenemos 245 suscriptores. El año pasado eran menos de cien». Para la profesora, detrás de esos números están sobre todo las familias. La implicación de las familias ha sido clave.

Radio Arbolín también se ha abierto al entorno. Comercios locales han colaborado con el mercadillo navideño que realizaron y, a cambio, se les han grabado cuñas publicitarias. «Es una manera de crear comunidad», señala Alba. El estudio se ha convertido en un altavoz para proyectos del centro, exposiciones, actividades culturales y campañas de sensibilización.

La radio ya forma parte de la vida cotidiana del instituto. «Ahora, cuando hay un proyecto, ya vienen a nosotras», cuenta la docente Emma Hórreo.

Mirando al futuro
Alba Andrade y Emma Hórreo quieren asegurar la continuidad del proyecto, por eso es fundamental que nuevos docentes se involucren y sigan el ejemplo que sus alumnos practican en cada sesión de radio, traspasándose los conocimientos. El sueño es seguir creciendo.

Quieren mejorar el espacio, ampliar el estudio, y que les escuchen desde todos los lugares del mundo. Los alumnos también lo tienen claro: «Queremos que sea más grande, que llegue a más gente, incluso fuera de Asturias». Todos esto sin perder lo esencial, el espacio de encuentro que han creado alrededor de una mesa de mezclas.

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