Mar Montoro (Kiss FM): «Siempre he sido dueña de mi voz y de mis palabras»

Mar Montoro

16.1.2026.- Miguel Ángel Gómez escribe en clubinfluencers.com: Locutora de radio, presentadora de televisión y consejera del amor en la memoria colectiva, Mar Montoro (Madrid, 1977) lleva más de tres décadas colándose en los altavoces de media España, del nocturno más gamberro a las mañanas de Kiss FM. Tras un susto de salud que le cambió la mirada, habla sin filtros de oficio, etiquetas, oyentes y hasta del futuro de la radio.

Criada entre la capital y Sevilla, Mar Montoro debutó con 14 años presentando para Canal+ Francia la Expo 92. Después llegaron Los 40 Principales Sevilla, el salto a Madrid, Canal+ y 40TV, Cadena Dial, Cadena 100, Europa FM o Radio4G, siempre con la radio musical como casa principal y la televisión como territorio aliado.

Ha sido voz importante de programas como Anda ya, Dial tal cual, La Mar de Noches, Ponte a prueba o Desde que amanece apetece; asesora del amor en Mujeres y hombres y viceversa, autora de libros sobre sexo y relaciones y, desde 2024, una de las voces diarias de Kiss FM, donde vuelve a la radiofórmula con nombre propio. Un recorrido que la ha convertido en una de las locutoras más reconocibles e influyentes del país, recientemente reconocida con el Premio Excelencia de Radio Televisión a toda una trayectoria.

En esta entrevista concedida para Influencers, Mar baja el volumen del tópico y sube el de la honestidad. Habla de miedos, etiquetas que pesan más que el currículum, oyentes susceptibles, mayores fieles a ‘su’ emisora y de cómo una simple pastilla estuvo a punto de dejarla sin micro para siempre.

Si tuvieras que presentarte a un oyente que nunca ha oído tu voz, ¿qué le dirías en treinta segundos y qué no le dirías jamás de entrada?

Le diría: Sube el volumen, relájate y disfruta. Y no le diría: Si te gusta la locutora, no te pases por la emisora (es algo que se decía mucho antes porque la voz te hace imaginar cómo será esa persona físicamente y a veces te llevas unos chascos…) [Risas]

Empezaste muy joven en televisión y radio, incluso presentando la Expo 92 para Canal+ Francia de adolescente. ¿Cuándo fue la primera vez que pensaste “esto no es un juego, esta va a ser mi vida”?

Yo creo que desde el primer momento tuve claro que para mí no era un juego. Me esforcé al máximo por ganarme un sitio entre los grandes de la radio, me puse metas altas y, hoy en día, sigo sin rendirme. Esto es una carrera de fondo, ¿sabes?

Si volvieses a esa primera cabina de Los 40 en Sevilla, ¿qué consejo le darías hoy a la Mar de entonces justo antes de abrir el micro?

Cariño, sé tú misma y acuérdate de subir la regleta si no quieres que los primeros 40 segundos de tu emisión suenen por la preescucha del canal a través de tu micro (literal, fue lo que me sucedió).

Desde entonces te has convertido en una de las voces más reconocibles de la radio musical española. Has pasado por Los 40, Cadena Dial, Europa FM, Radio4G y ahora Kiss FM en solitario en las mañanas. ¿Te sientes más dueña de tu voz ahora que al principio o la radio siempre manda sobre quien la hace?

Siempre he sido dueña de mi voz y de mis palabras; la radio y quien la hace juegan en el mismo equipo. Quien te contrata sabe qué tipo de radio haces, no hay más. Te pueden orientar, aconsejar…, pero al final la cabra siempre tira al monte.

¿Quiénes han sido los grandes referentes que han influido en ti en el plano profesional?

Fernandisco, Yolanda Valencia… Casi todos eran locutores de Los 40 Principales que escuchaba antes de trabajar con ellos y que se convirtieron en ‘amigos’. Siempre es bueno aprender de todos los compañeros, hasta de los que acaban de llegar. Todos tenemos algo que aprender y algo que enseñar.

¿Qué es lo más difícil de la radio de hoy que la gente que solo escucha pódcast ni se imagina?

Principalmente, realizarla. Tú escuchas al locutor y piensas que solo habla, y es cierto que muchos cuentan con un técnico de sonido, pero en el caso de los que hacemos radiofórmula hablamos, ponemos la música, los jingles, la publicidad, hacemos las desconexiones… lo hacemos todo. Es lo más complicado y también, para mí, lo más bonito. Tener el poder absoluto para decidir cómo quieres sonar en antena.

¿Qué rutina rara tienes antes de entrar en directo que nunca has confesado en público?

¡Yo lo cuento todo! Pero lo que siempre hago antes de empezar es tomar un café y pillarme una Coca-Cola Zero.

¿Cómo eliges la música que se va a escuchar en tu programa cada mañana?

Un poco según lo que me va pidiendo el cuerpo, aunque, obviamente, siguiendo la línea de lo que se pone en la emisora. Aquí en Kiss FM tenemos un estilo muy definido, años 80, 90 y 2000.

Viendo con perspectiva todo lo que habéis hecho en radio nocturna, ¿hay cosas que hoy no emitirías porque el clima social ha cambiado?

No sé qué decirte… Ahora da hasta miedo pronunciarse sobre según qué cosas, cosas de las que antes podía hacerse humor con gusto y sin ofender a nadie. Creo que antes éramos más inteligentes en el plano emocional.

Si pudieras borrar una etiqueta que te han colgado medios o público a lo largo de tu carrera, ¿cuál sería y por qué?

Seguramente la de “experta sexual”. En La Mar de Noches y Ponte a prueba éramos chavales hablando de relaciones, sexo, inquietudes, pero ninguno éramos expertos (salvo los sexólogos invitados), solo hablábamos de nuestras propias vivencias.

¿Qué fue lo mejor y lo peor de pasar por Mujeres y hombres y viceversa, donde todo el mundo opina de todo?

Lo mejor, todo. Es un programa en el que lo pasé genial, se trabajaba muy a gusto y me encantaba ser como la hermana mayor de todos esos chavales. Lo único malo que viví, y de esto pocos se enteraron, es que sufrí un ataque de ansiedad antes de empezar uno de los programas y tuve que entrar a mitad, con todo el contratiempo que eso supuso al equipo de grabación. En aquella época llevaba muchos programas adelante y ese día peté del todo. En fin, somos humanos.

Sufriste un shock anafiláctico gravísimo por un antibiótico, que te dejó literalmente “poniendo el contador a cero”, según tus propias palabras en redes. ¿Qué fue lo primero que pensaste cuando ya estabas estable y sola contigo misma en el hospital?

Sinceramente, recuerdo todo muy borroso. En la UCI había un hombre que no paraba de gritar, me sentía cansada y apenas sabía lo que había sucedido. Cuando me hice la foto que subí a redes, ya me iban a dar el alta, estaba fuera de peligro y pensé solo en toda esa gente anónima que me había salvado la vida. También pensé en la fragilidad de las personas, yo me creía más fuerte y una minúscula pastilla de amoxicilina casi me lleva por delante. Desde entonces no puedo tomar ningún betalactámico.

Has trabajado para un público adolescente y joven durante años con llamadas muy bestias. ¿Qué crees que ha cambiado más en ellos?

Pues creo que los jóvenes de ahora, cuando tienen alguna duda o necesitan información, van directos a ChatGPT, ya no tiran de programas de radio para abrir sus debilidades a desconocidos.

¿Qué comportamiento del oyente actual te fascina y cuál te saca de quicio?

No me gustan los que se ofenden por todo, hay que tener la mente abierta a otras opiniones y respetarlas. Me fascina la gente mayor que sigue siendo fiel a su radio de toda la vida y sigue participando en ella activamente; y del oyente actual, que es más crítico, menos conformista.

¿Tienes algún miedo que todavía no hayas vencido y que te sorprende que siga ahí?

No soy una persona miedosa y, cuando algo me asusta, me enfrento a ello.

¿Qué futuro le auguras a la radio musical tal y como la conocemos?

Imagino que tenderá a cambiar y se seguirá adaptando a los tiempos que corren. Cuando aparecieron las plataformas digitales y los pódcast, todo el mundo pensaba que era el fin de la radio. ¡Y mira! Ahí sigue.

¿Estás usando de alguna forma la inteligencia artificial en tu trabajo actual?

A veces sí, cuando necesito información urgente sobre algún artista o alguna rareza y también para poner más bonitas algunas fotos, hacer logotipos… Si sabes usar bien la IA es una buena aliada, el problema está en los que la utilizan de manera fraudulenta.

Dentro de diez años, ¿qué te gustaría que dijera tu audiencia de ti?

Que sigo siendo cercana, buena comunicadora y buena gente.

Mar Montoro ha sobrevivido a la noche gamberra, a los juicios sobre su cuerpo, a un susto médico que casi la aparta del micro y a la competencia de las plataformas. Mientras sigan existiendo oyentes que necesiten una voz al otro lado, seguirá existiendo la radio.

89382

https://www.tierragalana.es

Sé el primero en comentar este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*