La radio del ‘Schindler’ de Canfranc regresa al pueblo. El nieto del espía Albert Le Lay dona el aparato con el que recibía mensajes codificados a través de la BBC británica

22.1.2026.- Daniel Montserrat escribe en elperiodicodearagon.com que en el año 1940, Albert Le Lay acaba destinado en Canfranc como Jefe de Aduanas, un puesto nada banal ya que la frontera oscense era la única ferroviaria abierta con el país galo, con todo lo que eso suponía en cuantos a acontecimiento fronterizos en plena Segunda Guerra Mundial. Desde allí, contaca con la resistencia francesa, más bien la resistencia francesa contacta con él y empieza a colaborar con ellos haciendo de enlace con los aliados. Gracias a él fueron muchas las personas que pudieron huir por los Pirineos de la Europa ocupada.

Desde entonces, Le Lay recibía mensajes cifrados a través de las noticias de la BBC que escuchaba en un transistor… hasta 1943 cuando es descubierto por la Gestapo y tiene que huir desesperadamente y salvándose por los pelos. Entre sus actos cabe destacar el pasar la primera radio usada por la resistencia francesa. Pero el más importante fue ayudar a personas salvándoles la vida, entre las que se encontraban judíos, aviadores aliados, resistentes franceses y gente que huía de los nazis sin tener la documentación en regla. Lo hizo bien escondiéndolos en lugares ocultos de los vagones, mezclándolos entre los pasajeros, ocultando a aquellos que atravesaban las montañas o suministrando documentación falsa. Acabada la guerra, y a pesar de que podía elegir muchos destinos, Le Lay decidió volver a Canfranc, donde desde hace unos años hay un monumento en su honor, junto a la estación.

En la biblioteca de la estación
Estos días, el círculo se ha cerrado ya que esa radio que utilizaba el espía ha regresado a Canfranc, concretamente a la estación donde ahora está el hotel y en cuya biblioteca (que ahora es un bar coctelería) ya se puede visitar. Y es que el nieto de Le Lay, Víctor Fairén, donó hace unos mese el aparato al Ayuntamiento de Canfranc con el fin final de que acabara en la estación.

En 1957 lo trasladaron a Bayona y posteriormente a la Rochelle, su último destino. Fue en San Juan de Luz (Francia) donde falleció en 1988 a la edad de 89 años, permaneciendo voluntariamente en el más absoluto de los anonimatos.

89429

https://www.tierragalana.es

Sé el primero en comentar este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*