5.3.3036.- María Terente publica en lne.es que la escuela de educación especial Nuestra Señora de Fátima, ubicada en el centro Don Orione de Posada de Llanes, se convirtió ayer en un pequeño estudio de radio. Diez alumnos entrevistaron a la catedrática de Geología de la Universidad de Oviedo, María Ángeles Fernández, y estrenaron una forma distinta de acercarse al conocimiento: hacer, preguntar y divulgar.
La entrevista forma parte del proyecto anual «La ciencia y las emociones», una iniciativa que persigue acercar una materia que a menudo se percibe lejana y compleja desde la perspectiva de una escuela de educación especial. Aquí la ciencia no es abstracta: se toca, se experimenta y se convierte en herramienta de crecimiento personal. «Cada curso trabajamos una temática.
Este año le hemos dado importancia a hablar sobre ciencia», explica Mery Francos, profesora de Audición y Lenguaje. El planteamiento arrancó en el primer trimestre con laboratorio semanal: «Nos centramos en experimentar, en probar cosas, para que los chicos viesen las reacciones químicas que pueden surgir».
El segundo trimestre amplió el foco hacia quienes investigan: «Consistió en dar a conocer los científicos y los investigadores importantes mediante exposiciones en clase». Entre las visitas recibidas estuvo la de María Ángeles Fernández, que les habló sobre «los polimorfismos y el chocolate», un contenido que despertó preguntas y curiosidad.
De la charla al micrófono
Aquella sesión sembró la semilla de algo más. «Transformamos la curiosidad en preguntas», resume Francos. Convertir dudas en un guion y sostenerlo ante una invitada real supone un aprendizaje activo: el alumnado no solo recibe información, la organiza y la comunica.
«La idea de entrevistarla surgió porque queremos retomar la radio: ‘La escuela cuenta’, y así dar a conocer el proyecto de una forma muy activa y aportando», señala la docente. El micrófono es aquí un instrumento pedagógico y también social. «A veces un colegio de educación especial parece que está estigmatizado y a través de la radio queremos desterrar esas creencias». El objetivo es doble: visibilidad e inclusión.
«Dar a conocer que existe una escuela de educación especial aquí, dentro del centro Don Orione». Y hacerlo con intención clara: «Usar la radio como medio, no solo como recurso educativo, para darnos a conocer y acercar la ciencia a la comunidad».
Protagonistas activos
La estructura del encuentro estuvo cuidadosamente repartida. «Participan 10 alumnos, unos introducen el tema, otros hacen las preguntas y otros la conclusión final», detalla Francos. La participación se adapta a las necesidades y preferencias de cada estudiante
La radio se trabaja como herramienta de comunicación real: «Aprenden cómo tienen que hablar, vocalizar, aprender a escuchar». Pero también como entrenamiento social: «No están acostumbrados a tratar con personas distintas, y esto es una forma en la que se ven importantes y protagonistas».
El cambio de rol es significativo. «Se han acostumbrado a ser elementos pasivos y la radio los convierte en interlocutores activos». En ese tránsito reside buena parte del sentido del proyecto: perder el miedo a lo desconocido, ganar seguridad y sentirse parte del tejido social.
Inclusión que se practica
«Es una forma de más inclusión, de facilitarles herramientas necesarias para desenvolverse en el día a día, y de una manera muy individualizada», defiende la logopeda. Y añade una reflexión que interpela al conjunto de la sociedad: «El resto de la sociedad aún no hemos sido educados para aceptar al diferente, tener más paciencia y darnos tiempo». El formato de entrevista permite trabajar competencias transferibles a la vida cotidiana.
«Estamos trabajando cómo iniciar una conversación porque les cuesta muchísimo con personas conocidas y desconocidas, pero cuando cojamos el truco les va a abrir muchísimas puertas». La preparación no es sencilla. «Para ellos es difícil: unos utilizan pictogramas, otros lectura… requiere mucho trabajo y salir de su zona de confort».
La respuesta inicial fue intensa: recibieron la propuesta «con muchos nervios y con muchísima ilusión». El listón no es la perfección técnica, sino el avance personal: «Lo importante es que han conseguido ponerse frente a una persona, decir su frase, que llevan mucho tiempo preparando y ser capaces de enfrentar esa tensión».
Divulgar desde Posada
La ambición es que lo aprendido no se quede en el aula. «Queremos difundir las entrevistas en distintas emisoras. Primero en nuestras redes sociales, en Facebook e Instagram». El horizonte es consolidar una sección estable: «Nos gustaría tener píldoras de ciencia con una frecuencia quincenal».
Incluso planean salir al comercio local para llegar a quienes no escuchen la radio: «Queremos poner alguna curiosidad científica en distintos establecimientos de Posada, es una manera de demostrar que aportamos, y estamos aquí».
Los efectos ya se perciben más allá del estudio improvisado. «Cuando salen a una excursión, ves el cambio, cómo se comportan, cómo saben estar». Pequeños gestos que evidencian un avance mayor: perder el miedo, ganar voz y ocupar un lugar propio.
En Posada de Llanes, la ciencia se ha convertido en pretexto y puente. Un puente que conecta aula y comunidad, aprendizaje y participación. Y que, a través de preguntas preparadas con esfuerzo, lo que parece complejo, según la perspectiva, puede resultar sencillo.
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