Francisco Cano: El locutor valenciano que desafió al general franquista Queipo de Llano desde Radio Torrente

Francisco Cano

4.11.2026.- Isabel Olmos escribe en levante-emv.com: «¡Hundiremos a la canalla fascista!». Así respondía Francisco Cano Alcaraz, un telegrafista valenciano que durante la Guerra Civil se atrevió a desafiar desde los micrófonos de Radio Torrente al temido general franquista Queipo de Llano. Sus enfrentamientos en las ondas, cargados de burlas, amenazas y provocaciones, lo convirtieron en una voz conocida de la resistencia republicana. Pero aquella guerra de palabras tendría un desenlace trágico: tras la victoria franquista, Cano fue condenado a muerte y fusilado en Paterna en 1941.

«¡Hundiremos a la canalla fascista! ¡Anda que tomarán Madrid!». Quien habla es Francisco Cano Alcaraz, un telegrafista valenciano que, durante la Guerra Civil, se enfrentó a cara de perro al general franquista Gonzalo Queipo de Llano, convirtiéndose en todo un ídolo para los radioyentes republicanos. Lo hacía desde Chusma fascista, un programa de Radio Torrente en el que ridiculizaba a los militares sublevados y especialmente a Queipo de Llano, cuya afición a la bebida criticaba con frecuencia, hasta el punto de llamarlo «general borrachín». Este, que había convertido sus alocuciones en una herramienta de propaganda franquista y amenazas contra los republicanos, acabó respondiéndole desde Radio Sevilla.

Francesc Martínez y Alfred Ramos recuperaron aquella guerra particular entre los dos locutores en Temps de foscor. La premsa de l’Horta Sud en el franquisme (1939-1975) y también la vida y muerte de Cano. El locutor, conocido también como el «Telegrafista de Torrent», había nacido en València en 1894, era funcionario de Telégrafos, radioaficionado y de ideas socialistas. En 1930 se instaló en Torrent, donde tenía una emisora de onda corta, EA5AD, junto a su pareja, Natalia Regolf, una de las primeras mujeres radioaficionadas de España.

Tras el golpe de Estado de los militares el 18 de julio de 1936, aquella estación, autorizada desde 1935, quedó bajo control republicano. Cano fue nombrado responsable, se ampliaron las instalaciones y el Gobierno destinó tres telegrafistas especializados. Dos milicianos vigilaban el edificio y hasta se modificó el recorrido del autobús Valencia-Carlet para que no pasara demasiado cerca. Además de emitir, Radio Torrente servía para escuchar y detectar comunicaciones enemigas.

«¡Vamos ya, borrachín!»
Las burlas de Francisco Cano llegaron hasta Sevilla. Una de las presentaciones de Chusma fascista comenzaba: «Aquí Radio Torrente. El pueblo de las escobas para barrer a los fascistas. Ohé, ohé. Habla Torrente EA5AD al servicio del pueblo. ¡Vamos ya borrachín!». Queipo de Llano llegó a protestar desde sus micrófonos: «El telegrafista de Torrente ese, ha dicho que no tomaremos Madrid, pues sí que tomaremos Madrid». A aquellas palabras respondía Cano con la frase que abre esta historia. El intercambio fue recordado años después por José María Cruz Román, locutor de Unión Radio durante la guerra.

El 4 de agosto de 1936, Queipo de Llano, conocido como el ‘carnicero de Sevilla’ por su extrema crueldad dedicó parte de su intervención a la emisora valenciana. «Hoy hay una noticia que me ha hecho reír», comenzó antes de referirse a Radio Torrente y al «gobierno enchufista-marxista» que, según afirmaba, se había refugiado en la localidad. Acusó a la emisora, junto a Unión Radio Madrid y Radio España, de difundir falsedades y amenazó con que el peligro acabaría pasando sobre ellos «como una apisonadora». La alocución fue recogida por Ian Gibson en Queipo de Llano. Sevilla, verano de 1936.

El general volvió a mencionar la emisora torrentina el 13 de agosto, esta vez por una intervención de Diego Martínez Barrio, y tras la conquista franquista de Málaga, en febrero de 1937, lanzó otra provocación contra Cano: «Cano, te voy a enviar una caja de gambas a ver si revientas».

Radio Torrente también interceptaba comunicaciones franquistas, elaboraba informes para organismos republicanos y mantenía enlaces con Madrid, Barcelona y Tánger, incluidos mensajes cifrados. El hijo de Cano, Francisco Cano Regolf, de dieciséis años al comenzar la guerra, colaboraba en las tareas de radioescucha. La emisora difundía noticias en francés, italiano y alemán, además de programas para América Latina, y recibía correspondencia de oyentes de Europa, Estados Unidos y Australia.

Detenido en Barcelona y fusilado en Paterna
Con la derrota republicana, Cano intentó marcharse a México, pero acabó refugiado en Barcelona con documentación falsa, donde sobrevivía vendiendo juguetes. Su detención fue fortuita: unos falangistas de Torrent que habían viajado a la ciudad para localizar a Francisco Mares Sánchez, líder de la CNT de Torrent huido, se encontraron con Cano en un bar y lo detuvieron. Aquel encuentro casual acabaría sellando el destino de los dos hombres.

Cano fue sometido a un consejo de guerra acusado de adhesión a la rebelión. En el procedimiento se utilizaron contra él sus intervenciones radiofónicas, las burlas dirigidas a Queipo de Llano y las actividades de información desarrolladas por la emisora durante la guerra. Fue condenado a muerte y fusilado el 20 de agosto de 1941 en el Terrer de Paterna, junto a Francisco Mares. Ambos fueron enterrados en la misma sepultura. La represión no terminó con su muerte: su familia perdió la vivienda y su esposa quedó sin pensión de viudedad. Hubieron de pasar 56 años para que, en 1997, sus restos fueran trasladados al cementerio de Torrent, el pueblo desde el que aquel telegrafista había osado desafiar por las ondas a uno de los generales más temidos del franquismo.

92465

https://www.tierragalana.es

Sé el primero en comentar este artículo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*