29.4.2026.- David Saiz le ha entrevistado para eleconomista.es: «Bretos, vamos a tomarnos un café». Ese fue el WhatsApp que Ana Pastor, productora de La noche de Aimar, envió al locutor de la SER para proponerle hacer un programa en La Sexta. Una conversación en el bar de abajo de casa de Aimar Bretos fue la génesis de un proyecto que, precisamente, está basado en eso, en las conversaciones tranquilas y sosegadas. En la escucha, como hacía el Loco de la colina.
La Sexta lo estrena hoy después de El Intermedio y el periodista lo compaginará con Hoy por Hoy, el trasatlántico que dirige en la radio de Prisa. «La SER ha sido generosa conmigo», nos cuenta Bretos en esta charla con Informalia. «Aspiro a jubilarme en el micrófono amarillo, pero la SER sabe que todo lo que viva más allá suma», nos dice. En cualquier caso, no es la primera oferta que el locutor donostiarra ha tenido de la televisión. Sonó para fichar por TVE, pero finalmente ha sido Atresmedia la que se lo ha llevado. «Hablo el mismo idioma que Ana Pastor y La Sexta, he hecho match con ellos».
¿Qué vamos a ver en La noche de Aimar?
Es un programa de entrevistas, de conversación. Vamos a tener gente que el espectador ya conoce, muy conocida, y también gente desconocida, con vidas apasionantes. Hay un combo virtuoso entre esos dos perfiles. Serán conversaciones pausadas, con calma, de escucha real.
¿Tus entrevistados pertenecerán al mundo de la política o estás abierto a otros ámbitos?
Habrá invitados muy diversos, no renunciamos a nada. La política no va a tener un peso específico en este programa. Aunque es verdad que el público me vincula con la actualidad política, y eso es algo que me pone muchísimo, a mí me encanta abordar otros aspectos y otros perfiles.
Lo cierto es que en la radio también te has significado por tus entrevistas, y algunas se han hecho muy virales.
La entrevista es el género perfecto para llegar a conocer el mundo. Te permite hablar con invitados con los que muchos quieren hablar para plantearles sus dudas. Yo me siento el delegado de todos ellos. No hay nada más bonito que te digan que has hecho las preguntas que ellos querían hacer.
Dices que van a ser entrevistas pausadas. ¿Están cambiando los ritmos en televisión? ¿Se está volviendo a un lenguaje más pausado?
La tendencia que marca el panorama audiovisual es la rapidez, el efecto sorpresa, que pasen cosas continuamente. A mí eso me encanta como espectador, pero también me gustan otras cosas, me gusta pararme y escuchar. La duración, sin embargo, no es clave. Lo importante es lo que dan en el tiempo que están hablando contigo. Que se genere algo especial, eso es lo importante.
Para eso necesitas invitados que se entreguen. ¿De qué manera lo consigues?
Lo que estoy haciendo es hablar directamente con las personas a las que quiero llevar al programa. Tengo una conversación previa muy honesta, les explico lo que quiero, y si hacemos match, cerramos la entrevista. Tiene que haber una intención de estar a gusto hablando y escuchándonos por las dos partes. Y, de momento, lo estamos consiguiendo. Se están abriendo y están contando cosas que nunca habían dicho.
¿Cómo llegas a Atresmedia? ¿Te llama la cadena? ¿Es Ana Pastor quien se pone en contacto contigo?
Un día Pastor me manda un WhatsApp y me dice: ‘Bretos, vamos a tomarnos un café’. Quedamos en un bar debajo de mi casa y me dice: ‘Te voy a contar una idea que he tenido, pero quiero que me dejes terminarla. Vete tomando el café y te la cuento’. Me explicó que tenía la idea de un programa conmigo y que la cadena estaba de acuerdo con mi perfil. Me lo plantearon, yo también les dije cómo quería las cosas, y hubo una conexión maravillosa desde el principio.
Pero, ¿Qué le respondiste después de terminarte el café?
Ella veía cosas en mis ojos mientras me tomaba el café. Luego ya hubo reuniones con la cadena y fue un proceso muy bonito.
¿En qué medida ha sido importante el entendimiento con Ana Pastor?
Ha sido muy importante que hablemos el mismo idioma, tanto Ana Pastor como La Sexta y Atresmedia. Entendemos a dónde queremos ir, no queremos coger ningún atajo y queremos hacer un contenido de mucha calidad. Hemos sido muy honestos y queremos hacer lo mismo de la mano.
¿Te apetecía hacer televisión?
Es una cosa que no pensaba habitualmente. Yo tengo el privilegio absoluto de dirigir Hora 25, que periodísticamente es una cosa descomunal. Eso colma todas mis expectativas periodísticas. Ahora llega un traje a mi medida que, además, es compatible con Hora 25. Eso quiero que lo tenga todo el mundo claro: voy a seguir en Hora 25.
¿Se lo tuviste que consultar a la SER? ¿Qué te dijeron?
Sí, pero en ningún caso fue a modo de consulta, sino que fue una decisión tomada juntos. La SER es mi casa y ha sido muy generosa conmigo. Sabe que soy feliz en la emisora y que aspiro a jubilarme en el micro amarillo Y sabe que todas las experiencias que viva más allá, suman. Como empresa, hay que ser muy inteligente para verlo tan claro y está remando a favor.
¿Habías tenido otras ofertas anteriormente? Supuestamente, TVE también te ‘tiró la caña’ hace unos años…
A ver… las ofertas del pasado son las ofertas del pasado. Yo estoy muy agradecido a quienes han pensado en mí para distintos proyectos, y esas personas lo saben. Para mí es muy importante que cualquier cosa que llegara fuera compatible con Hora 25 y que me dieran las garantías de hacer algo tan bonito como lo que voy a hacer ahora. Soy consciente de que tengo una posición de privilegio, podía esperar y ha ahora ha llegado este proyecto que es maravilloso.
Llegas a La Sexta al mismo tiempo que Marc Giró. Sois dos perfiles muy fuertes que más que presentadores, sois prescriptores. ¿Qué dirías que aportáis a la cadena?
Lo importante es la diferencia que tenemos. Vemos el mundo de una manera muy parecida, pero nuestra forma de estar ante el entrevistado y ante el espectador son muy distintas pero muy compatibles. Y así es la programación de La Sexta: aporta formas muy diferentes de estar ante el espectador y crea una combinación virtuosa. Me está flipando ir de la mano de Marc Giró en esto. Marc es un todoterreno de la tele, cuando estrenó su programa y entró en caballo, dije: ‘¡Qué cabrón!’ Lo bueno de La Sexta es eso, que te pone un Marc Giró el martes y La noche de Aimar el miércoles y ni se despeina. El espectador no quiere siempre lo mismo, quiere variedad y formas distintas de hacer periodismo y entretenimiento.
En la radio vivís muy a gusto con un EGM cada cuatro meses… ¿Cómo vas a afrontar la presión audiencias de la televisión?
No me hables de eso [risas]. No lo he vivido todavía, pero entiendo que va a ser una experiencia curiosa. Yo estoy centrado en hacer un buen programa y espero que eso se refleje en la audiencia, pero no quiero pensar en porcentajes no shares… Igual, ese día a las 6 de la mañana estoy despierto como un búho.
Compartiste años de radio con Pepa Bueno. ¿Te ha dado algún consejo?
Sí, me ha escrito mucho durante estos días, diciéndome que disfrute. Ella sabe lo que supone esto para mí, he crecido periodísticamente con ella y nos queremos un montón. Compartimos nuestras experiencias y, aunque ahora estemos separados en empresas distintas, nuestra amistad sigue vigente. Está siendo muy generosa conmigo. Nuestro vínculo no se va a romper nunca.
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