Ràdio Lleida, el micrófono que todos quisieron controlar durante la Guerra Civil

Ràdio Lleida

4.10.2026.- Laura García y Eduardo Bayona escriben en segre.com que los sublevados ocuparon la emisora en julio de 1936 y después pasó a la Generalitat. Los bombardeos la dejaron fuera de antena y no volvió a emitir hasta 1941, ya sometida al aparato informativo franquista.

El 19 de julio de 1936, cuando los militares sublevados salieron a las calles de Lleida, no solo ocuparon los cuarteles y los principales edificios oficiales. Entre los primeros puntos que tomaron figuraban la Paeria, la comisaría de la Generalitat, la estación, Correos y Telégrafos, la prisión y la sede de EAJ-42 Ràdio Lleida.

Sus estudios estaban en la Casa Lloren de la calle Major, y el centro emisor, en los terrenos de la fábrica de aceites Daniel, en la carretera de Zaragoza. La ocupación duró lo mismo que el intento de los sublevados de controlar la ciudad. Tras el fracaso del golpe, EAJ-42 quedó en manos de la comisaría de la Generalitat y pasó a difundir avisos oficiales, disposiciones y campañas políticas. La radio se convirtió en un instrumento para movilizar a la población, mantener la moral y disputar el relato de la guerra. La música y los espacios culturales convivieron así con noticias del frente, consignas y disposiciones institucionales. Era frecuente la llegada de milicianos con comunicados cuya lectura autorizaba el director, Alexandre Figa, para evitar enfrentamientos. EAJ-42 no fue la única voz del dial leridano. En otoño de 1936, el POUM inauguró ECP-3 Radio POUM Lleida. Su aparición demuestra que no existía una única voz republicana. Instituciones y organizaciones políticas también competían a través de las ondas..

Los bombardeos acabaron imponiéndose a las palabras. Las fuentes no coinciden sobre el momento exacto en que Ràdio Lleida dejó de emitir. Algunas sitúan el cierre después del ataque aéreo del 2 de noviembre de 1937, mientras que otras prolongan las emisiones hasta poco antes de la entrada de las tropas franquistas. Sí es seguro que el 3 de abril de 1938 la emisora estaba en silencio. EAJ-42 regresó el 28 de mayo de 1941, bajo la dirección de Martín Marúedas. Lo hizo como Radio Españaa de Lérida y con sus estudios en la Diputación. El equipo que puso en marcha esta nueva etapa estaba formado por Alfonso Uribe, Ernesto Saurina, Rafael Fernández Grande, Josep Sirú, Miguel Cortada, Francisco Gelonch y Mercedes Gombau, primera locutora tras la guerra..

De las voces de la revolución a las rotativas del nuevo poder franquista.
La guerra transformó por completo el mapa periodístico leridano. Durante la República habían circulado cabeceras de tendencias muy distintas, como el tradicionalista El Correo de Lérida, El País, la conservadora La Tribuna, la catalanista La Comarca de Lleida y el semanario anarquista Acracia. Tras el golpe, varios talleres fueron incautados y aparecieron periódicos ligados a las organizaciones de la retaguardia. UHP era el órgano del PSUC y portavoz de la UGT; Combat representaba al POUM; L’Ideal a Joventut Republicana y Acracia se convirtió en el diario de la CNT. También se publicó Adelante durante 1937.

El nuevo poder tras la entrada de las tropas franquistas en abril de 1938 se dotó enseguida de una voz impresa. El día 19 apareció Ruta, órgano de FET y de las JONS, que tuvo una breve vida; mientras que el día 28 lo hizo la Hoja Informativa Militar del 5º Cuerpo de Ejército de Aragón, impulsada por el general José Moscardó. Su director, Primitivo García Rodríguez, consiguió la libertad provisional de dos tipógrafos encarcelados, vinculados al POUM y UGT, para mantener las máquinas en marcha. Trabajaron vigilados hasta que pudieron ser sustituidos. Hoja publicó listados de multados y llamamientos de denunciar a ciudadanos sospechosos. El 20 de diciembre de 1938 fue sustituida por La Mañana. Diario Nacionalsindicalista de Lérida, también dirigida por Primitivo García e integrada en la Prensa del Movimiento. Sus páginas impusieron el vocabulario de los vencedores: «liberación», «Cruzada» y «rojos», además de difundir el nacionalcatolicismo y expulsar el catalán del espacio público. En Tárrega, Nueva Tárrega no apareció hasta mayo de 1944. Su primer editorial homenajeó a Franco y resumió sus principios en dos palabras: «Dios y España.»

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