Se cumplen 123 de años de la primera transmisión de radio de la historia

Guglielmo Marconi

El Correo Gallego se hace eco de que tal día como ayer, 14 de mayo de 1897, exactamente hace 123 años, Guillermo Marconi, un joven ingeniero electrónico italiano, realizaba la primera transmisión de radio de la historia. Sin duda, en ese momento empezó a cambiar el mundo, al poner en valor científico y económico el dominio del espectro radioeléctrico, hasta ese día sin estrenar por parte del ser humano.

La primera aplicación de la radio fuera de los laboratorios fue para resolver el gran problema motivado por la incomunicación con los barcos, ya que quedaban a expensas de la divina providencia cuando salían de puerto, al ser imposible llevar un cable hasta ellos para poder usar el telégrafo o el teléfono.

Como todos sabemos, una de las puestas de largo de la radiocomunicación, en este caso especial, la radiotelegrafía, ocurrió en el archiconocido naufragio del Titanic. Fue una de las mayores tragedias de la navegación marítima, donde a pesar de que fallecieron 1.513 personas, otras 712 fueron salvadas gracias al CQD, que así se llamaba en aquellos tiempos la llamada de socorro, que fue radiotelegrafiada desde el barco.

Ese 14 de mayo de 1897, Marconi envió la primera comunicación inalámbrica a través de mar abierto a una distancia de seis kilómetros, desde el canal de Bristol en Inglaterra a Penarth en el País de Gales. Posteriormente, en 1909, Guillermo Marconi fue galardonado con el premio Nobel de Física, que compartió con el físico alemán Carl Ferdinand Braun, por su contribución a las comunicaciones por radio.

El descubrimiento de la radio no ha estado ni está exento de polémicas, ya que se le atribuye también al ruso Aleksander Popov la invención del receptor de radio. Otros historiadores atribuyen a Nikola Tesla el descubrimiento.

En cualquier caso y mas allá de las polémicas, la radio está detrás de una gran parte de los avances científicos y tecnológicos del último siglo.

Términos que hoy nos son tan familiares como: AM, FM, bluetooth, wifi, radar, scanner, GSM, GPS, 5G… utilizan el espectro radioeléctrico para realizar sus diversas funciones.

El espectro radioeléctrico no es otra cosa que la cancha donde se celebra el partido de las transmisiones de radio y que es del dominio público de cada país, cumpliendo, además, las leyes internacionales que todos los países se han dado a través de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), que es el organismo especializado en telecomunicaciones de la ONU, encargado de regular las telecomunicaciones a nivel internacional entre las distintas administraciones y empresas operadoras.

Conviene conocer que el espectro radioeléctrico, que como hemos dicho, es un bien de uso público, es algo finito y que debe ser bien administrado.
A principio de la década de los 80, un preadolescente visionaba una miniserie de televisión, en la que un chaval de su misma edad, aproximadamente, salvaba a toda la tripulación de un barco que había sido secuestrado.

El chico salvaba el barco al haberse llevado a escondidas de sus padres una pequeña emisora de onda corta, que luego conectó a la antena del barco, y sin que los secuestradores se enteraran, lograba avisar a las autoridades competentes.

Mas allá de la calidad de la miniserie, esto fue lo suficientemente evocador para que un servidor dedicara toda su vida, de una o otra manera, a las radiocomunicaciones.

Siempre con una idea en la cabeza, que no es otra que intentar que nunca nadie esté solo, especialmente cuando más lo necesita, y esa es una de las características fundamentales que aporta la radio, en sus miles de aplicaciones distintas.

Hoy, ese chaval preadolescente, ya talludito, agradece desde esta tribuna a Guillermo Marconi la primera transmisión de radio de la historia, siendo consciente de que para bien o para mal, la radio ha protagonizado alguno de los pasajes más importantes de su vida.

Luego ese chaval evocado por la miniserie, se convirtió en radioaficionado dedicándole cientos, sino miles de horas, a la navegación por las ondas radioeléctricas hertzianas.

Más tarde, ese todavía chico, estudió electrónica de comunicaciones, y ya siendo un joven hombre, se hacía dueño de su propio futuro, fundando su primera empresa dedicada a las radiocomunicaciones profesionales.

Y es en esa empresa donde se encargó de dotar a taxistas, vigilantes de seguridad, policías, bomberos, transportistas, marineros, y un largo etcétera, de sistemas que a través de la radio les permitieran hacer sus trabajos de manera más eficiente y segura, siempre con la idea de que el día que más lo necesitaran, siempre tuvieran a alguien dispuesto a ayudar al otro lado del micrófono.

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