Recuerdos de la radio sevillana



Radio Sevilla

Alberto Amador Tobaja publica en sevillainfo.es:
A pesar de que el descubrimiento de la radio no está exento de polémicas sobre su autoría (Rusia se la adjudica a Alexander Popov), el 14 de mayo de 1897 el ingeniero eléctrico y Premio Nobel italiano Guillermo Marconi, realizó la primera transmisión de radio de la historia. Me han llamado la atención dos hechos en su biografía: el que no asistiera a la escuela hasta después de haber cumplido los doce años, pues sus padres prefirieron contratar a un maestro para que le impartiera clases particulares en casa, y que visitara la feria de abril de Sevilla en 1923, siendo agasajado en nuestra ciudad por el propio rey Alfonso XIII.

Pocos podían imaginar el papel que la otrora llamada “telegrafía sin hilos” iba a desempeñar en nuestras vidas, hasta el punto de que en el nuevo santoral laico se le ha dedicado un día mundial al loado invento.

Referirse a la radio en Sevilla es hablar de Historia con letras mayúsculas: las arengas del general Queipo de Llano al comienzo de la guerra civil, cuando no llegaban a diez mil las licencias de receptores existentes en la capital, la mitad de ellos en locales públicos, que jugaron un papel trascendental en el desenlace de la contienda; la recaudación de víveres y enseres para la operación Clavel, en diciembre de 1961 tras la última gran riada del Tamarguillo, en aquel programa titulado “Ustedes son formidables”, que acabó en desgracia con el accidente de una avioneta que cubría la llegada de la caravana de socorro, con 24 muertos al pie de lo que hoy es la avenida de Kansas City…

Radio Sevilla era la única emisora de la ciudad y así continuó hasta 1951. Luego llegaron Radio Vida, fundada por los jesuitas, también llamada Radio Popular, germen de la actual Cadena de Ondas Populares Españolas (COPE), impulsada por los vientos de renovación del Concilio Vaticano II, y la Voz del Guadalquivir, esta ultima ligada a los medios oficiales del Movimiento Nacional, en sus estudios de la calle Aponte, justo a la espalda del edificio de los sindicatos en la plaza del Duque, sin olvidar a Radio Nacional de España, cuyos partes informativos eran los únicos que se difundían previa conexión del resto de las emisoras hasta bien entrada la Transición. Mucho después llegaría Onda Cero y hace sólo unos años Es.Radio.

Dado que la televisión no empezó a entrar en la mayoría de nuestros hogares hasta mediados los años sesenta del pasado siglo, somos muchos los que unimos nuestra infancia y juventud a melodías como la canción del Cola Cao, a seriales radiofónicos, en los que un cuadro de actores interpretaba guiones dramatizados (los culebrones de Guillermo Sautier Casaseca, las charlas entre Don Pepe, sevillista, y su sobrino, bético) que dieron paso más tarde al programa deportivo más escuchado en España: Carrusel deportivo y sus conexiones con todos los campos de fútbol de primera división, cuando los partidos se jugaban todos a la misma hora y el sonido de las narraciones futbolísticas era la melodía de fondo de los domingueros cuando venían de vuelta en su coche.

Eran tiempos en que sólo se sintonizaba la Onda Media, pues la corta se quedaba para radioaficionados o emisoras clandestinas que denunciaban el régimen de Franco en sus últimos años, y la Frecuencia Modulada no se implantó de manera general hasta los años ochenta.

Cuántas y cuántas voces han llenado y siguen llenando con su timbre, su tono y su melodía tantos momentos de nuestra existencia: Luis de Olmo, Juan Tribuna, José María García, Iñaki Gabilondo, Jesús Quintero, Paco Lobatón, Joaquín Durán, Carlos Herrera, Cristina López Schlichting, Julia Otero, Pepa Bueno, …sin olvidarnos de los malogrados Antonio Herrero y Manuel Alonso Vicedo, este último fallecido en accidente de automóvil en mayo de 1972 junto a otros tres compañeros de Radio Sevilla y recordado en un pasaje del centro de nuestra ciudad.

Con independencia de que como dijo Marshall McLuhan, “El medio es el mensaje”, ya que el grupo mediático (PRISA, Vocento, Unidad Editorial, COPE, Planeta, Atresmedia, Mediaset, …) del que depende la emisora, se incrusta en cualquier mensaje que transmita, la radio me ha acompañado en todas las etapas de la vida: desde que mi madre me preparaba el desayuno para ir al colegio, pasando por tantas madrugadas en vela estudiando, haciendo guardias o con el volante del coche entre las manos, con el transistor pegado al oído escuchando el desenlace de un partido, o generando una opinión sobre un acontecimiento, mediante la escucha de más de una cadena, y le estoy agradecido a todos los que la hacen posible, porque una persona sin información es una persona sin opinión.

Y qué decir de la publicidad radiofónica, sostén económico de su supervivencia, cuyas frases y melodías tenemos tan interiorizadas: .

Larga vida a la radio, en todas sus facetas, y a todos los que la hacen posible.

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