Radio Nacional de España en la Antártida



RNE

Radio Nacional viaja hasta uno de los lugares más más impresionantes del planeta. Desde este 9 de enero y a lo largo de las próximas tres semanas, el enviado especial de Radio Nacional, Santiago Barnuevo, se convertirá en el guía de una expedición única que nos ayudará a entender cómo debe preservarse el ecosistema en el que vivimos.

A pesar de su aislamiento, el gran continente blanco se enfrenta a las mismas amenazas y retos que el resto del planeta. Un lugar frágil que ha ya ha experimentado los primeros efectos del cambio climático. Algunos de los problemas más graves del medio ambiente de la Antártida están causados por gente que nunca la ha visitado. El cambio climático y el agotamiento del ozono, los residuos de pesticidas, la basura y las prácticas de pesca afectan negativamente a la Antártida, al igual que quienes la visitan.

El viaje comienza a bordo del Hésperides. Desde allí Santiago Barnuevo llegará hasta las bases que tiene España en la Antártida, en el archipiélago Shetland del Sur. Un trayecto que se ha complicado debido a la meteorología. Llegar a la Antártida no es algo fácil, el hielo y la niebla impide muchas veces aterrizar en el continente.

El avión en el que viaja nuestro enviado especial también será el transporte de unos 70 turistas. Algunos llegan a pagar hasta 13.000 euros por un crucero de 6 días. Uno de ellos es Jona: “Entiendo a quienes critican el turismo en la Antártida, pero creo que mostrando a la gente lo que hay allí y lo que se tiene que proteger, se puede ayudar a tomar conciencia y se a hacer un esfuerzo más grande para preservarlo”.

Curiosidades de la Antártida
La Antártida se rige por el Tratado Antártico que fue firmado en 2017 por 53 países (entre ellos, España). No se requiere un visado para entrar, pero sí permiso. Si se viaja en un crucero los permisos estarán gestionados por los turoperadores; en cualquier otro caso hay que consultar a la autoridad competente del país de origen.
Los teléfonos móviles estándar no funcionan en la Antártida. Los barcos ofrecen comunicación vía satélite a precios que varían según la ubicación y las condiciones meteorológicas.
En la Antártida no hay zonas horarias y los relojes de los barcos suelen marcar la hora de los puertos de salida.

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