Prisa releva a Juan Luis Cebrián de la presidencia entre críticas a una «gestión pésima»



Juan Luis Cebrián

Según informan desde El Mundo, la junta de accionistas de Prisa estalló este miércoles, en su última reunión presidida por Juan Luis Cebrián, que hizo suyas las palabras de Miguel Hernández: «Me voy, pero me quedo». Ni en verso convenció este directivo al principal accionista de la compañía, Amber Capital, con un 19%. Joseph Oughourlian, representante de ese fondo en el consejo de Prisa, explicitó las tiranteces dentro de la cúpula de Prisa a propósito de la salida en falso de Cebrián: éste soltará las riendas del grupo el 31 de diciembre, pero se reservaría la presidencia de una nueva fundación vinculada Prisa y también del diario abanderado del grupo, El País.

Relevará a Cebrián el menor de los Polanco, Manuel, en una propuesta inevitablemente eclipsada por la insólita escenificación de las luchas internas de la cúpula. De hecho, el encuentro en Casa de América se saldó con el cese de cinco consejeros. A la vista de la nueva ampliación de capital puesta en marcha, por valor de 450 millones de euros, se buscan huecos para representar los intereses del accionariado de la Prisa resultante.

«El cáncer de esta compañía ha sido el exceso de personalismo», simplificó Oughourlian, contrario a la «gestión pésima» llevada a cabo por Cebrián, en la que la deuda y los pagos a ésta asociados se han demostrado determinantes. El representante de Amber se desquitó por fin en el micrófono, delante de algunos accionistas que, como él, no respaldan la continuidad de Cebrián, primer director de El País, 30 años al frente de Prisa y desde 2012 presidente de una compañía de medios que cuenta con marcas como la Cadena SER.

«Darle a este señor la fundación, darle la presidencia de El País… ¿Por qué?», se planteaba Oughourlian. Cebrián, que a lo largo de su gestión ha permitido la entrada de firmas financieras en el accionariado, criticó con dureza el interés partidista que pueda llegar a tener «un fondo buitre» como Amber. Oughourlian, por su parte, se manifestó en contra de que se recompensara millonariamente a Cebrián en su salida, entrega de acciones mediante, tras «un fracaso total» en la gestión de este grupo.

No fue la de Oughourlian la única voz crítica. La cita marcaba un antes y después en Prisa y se cerró con la inclusión en el orden del día del cese de cinco consejeros externos: José Luis Leal Maldonado, Alain Minc, Elena Pisonero, Alfonso Ruiz de Assin y Gregorio Marañón. Con un 56,4%, se votó a favor de que dejaran sus puestos. Los consejeros Glen Moreno y Ernesto Zedillo Ponce de León presentó su dimisión con carácter previo a la celebración de la junta general.

El mexicano Roberto Alcántara, dedicado al negocio de los transportes y consejero en representación de distintos inversores aztecas, describió así lo ocurrido: «Hay que meterle [a Prisa] 450 millones de euros» y además se ha decidido que «se convierta deuda en capital [otros 100 millones]». En consecuencia, esta nueva ampliación obliga a que los acreedores pasen a ser «socios con una mayor participación» y con un peso consecuente en el consejo. No obstante, el empresario expuso sus dudas al respecto de la creación de «una fundación que girara en torno» a Cebrián.

En esta tesitura, Manuel Polanco pasó desapercibido en la junta, como Manuel Mirat, recientemente nombrado consejero delegado y este miércoles literalmente sentado a la derecha de Cebrián. Polanco, vicepresidente de Prisa, ha ocupado distintos cargos de responsabilidad en la misma, por ejemplo en América y Portugal. Deberá presidir una Prisa con dos bandos diametralmente opuestos.

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