1.1.2026.- Sandra Gamboa escribe en noticiasneo.com que hay un momento curioso en la historia reciente de la comunicación de las empresas. Las organizaciones, acostumbradas a hablar desde presentaciones formales, comunicados estratégicos o campañas publicitarias, está abriendo nuevos canales de conversación.
Y lo que parecía un experimento terminó convirtiéndose en una tendencia global. De acuerdo con el estudio «La relevancia del podcast en México», de Acast y Global WebIndex (GWI), el 68% de los oyentes mexicanos considera que los podcasts son una parte esencial de su rutina y para el 80% es su principal fuente de información sobre temas de su interés. Además, el 44% de la generación Z los considera como el medio de audio cuyos anuncios son más relevantes.
Este estudio también expone que el 69% de los oyentes mexicanos se siente parte de una comunidad cuando escucha los podcasts y el 71% se conecta emocionalmente con los anfitriones de sus programas favoritos. Ello lo convierte en una acción estratégica para las marcas que buscan proximidad y autenticidad.
Del “mensaje corporativo” a la conversación real
El podcast corporativo no nació para repetir lo que ya dicen los comunicados de prensa; surgió porque algo cambió en la manera en que las audiencias consumen contenido. Ya no basta con que una marca publique; se espera que converse, que reflexione, que se pregunte cosas.
En este sentido, los equipos de producción que trabajamos con empresas lo sabemos. Cuando un CEO o un especialista se sientan frente al micrófono, se abandona el lenguaje rígido y aparece el “tono humano”.
Un ejemplo es Noche de Jueves, de Research Land, y que realizamos en House of Films. Es un proyecto que comenzó como un podcast interno y ya ha abierto sus puertas a invitados externos, conversaciones más largas, y hasta debates espontáneos en los que sus más de 50 mil oyentes participan activamente.
Claro, no todo es tan simple. El formato exige ritmo, criterio editorial y claridad sobre lo que se quiere decir. Una conversación de 30 – 40 minutos no se sostiene sola, requiere estructura, cuidado sonoro, edición y, sobre todo, una intención narrativa.
Cuando estos factores se logran, se da como resultado una identidad sonora que acompaña a quienes escuchan en el tráfico, durante el trabajo o mientras hacen ejercicio. El podcast se vuelve un espacio íntimo donde una organización muestra sus dudas, su humor, sus contradicciones y hasta sus silencios.
La expansión global del podcast tiene raíces tecnológicas, pero también culturales. La gente escucha más. Necesita formatos que no interrumpan, que no saturen, que permitan entender un tema sin fragmentarlo en «15 segundos para otras redes sociales».
Y aquí entra otro dato interesante. Mientras los videos compiten por captar atención instantánea, el podcast invita a escuchar por más tiempo. Según distintos análisis, la escucha promedio por episodio supera fácilmente los 20 minutos, algo impensable para otros formatos digitales.
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