Pepe Domingo Castaño (COPE): «Lo que gano me lo merezco»



Paco González y Pepe Domingo Castaño

Aunque con cierto retraso, ya que David Sanz Ezquerro publicó este artículo en El Mundo el 4 marzo, lo reproduciomos por su interés.
Foto Angel Navarrete.
Les separan 23 años, pero están en la misma onda. Presumen en antena de una amistad, que corroboran fuera del trabajo. «Nadie nos quita nuestros jueves de locura colectiva, alcohólica y festiva», afirma Pepe Domingo Castaño: «Yo soy de los que cree que de las copas nace una amistad mucho más larga que del trabajo», asegura el más veterano de la dupla, aunque sólo según el DNI (77 años). «Él es más joven que yo; tiene mucha más vitalidad», garantiza Paco González (54): «Puede quedar a cenar un jueves y a comer el viernes. Yo, si salimos a cenar, al día siguiente estoy liquidado, como ocurrió la semana pasada». Esa noche acabaron planificando un viaje de fin de curso. A Moscú, porque salió así.
Son las dos voces más icónicas de Tiempo de juego, el programa insignia de deportes de la emisora COPE. Se conocieron en el verano del 87, uno ya como profesional consolidado de la radio al frente de Viva la radio, un magacine de la Cadena SER, y el otro como «un pipiolo que estaba empezando y venía temblando siempre al estudio», según le veía el veterano. «Me acuerdo del primer día que le hice reír», rememora el aludido, que entraba unos minutos para resumir la actualidad deportiva: «Estaban hablando de padres, niños y algo de los colegios; y de pronto Pepe me pregunta: ‘tú Paco ¿tienes hijos?’. Y respondí: ‘que yo sepa no’. Le dio un ataque de risa».

La jerarquía cambió en septiembre de 1992 cuando Paco González fue nombrado director de Carrusel Deportivo en el que Pepe Domingo Castaño ya trabajaba reinventando la publicidad en el medio. El joven mandaba en antena, pero el veterano en la calle. «En la radio, uno de los motivos para que un equipo funcione es que viva todo unido», explica el gallego. «Vi que Paco era un tío abierto, que iba a disfrutar, y le metí a él y a otros en la juerga, en la noche, en la tarde y en el cachondeo». González corrobora la historia: «En antena iba todo engrasado, pero fuera también. Pepe me integra en en su círculo rapidísimamente».

Sus quedadas nocturnas son también provechosas. «Entre copa y copa en la Fiesta de la Paloma surgió el anuncio de Sportium», confiesa Castaño. «Se canta mucho en las cenas», desvela González. Ambos tratan de que el buen rollo sea su brújula vital pero también laboral. «Si hay que contar una pena se cuenta, pero si no, hay que acompañar a la gente de otra manera y hacerle la vida más fácil y más agradable. Cualquier informativo cuenta ya demasiadas tragedias», apunta González. «No nos han dado un micrófono para que nos quedemos a gusto nosotros, sino para que se queden a gusto los oyentes», añade.
La amistad es fácil en momentos de vino y rosas, pero la de ellos ha aguantado cuando las cosas no han venido de cara. «Nos ha pasado de todo. Hemos vivido muchas muy duras», apunta González: «Pepe vino a hacer un programa con su madre enterrada hacía tres días, un día apareció después de un infarto que le dio en una cena…; en mi caso han intentado matar a mi mujer, me echaron de la Ser y él estuvo conmigo en todo momento».
Castaño sitúa, precisamente, en esa salida abrupta de su antigua empresa la situación más complicada que han atravesado. «Fue un momento de incertidumbre porque no sabíamos qué iba a pasar».

Ya han pasado 10 años de aquel cambio que provocó un terremoto en el sector. «Al venir a la COPE teníamos miedo por eso de que la llamaban la emisora de los obispos, pero que yo no vi a ninguno», bromea el locutor gallego, quien reconoce que por aquel entonces no estaba muy convencido de su nuevo destino -«yo no quería venir, era una emisora que estaba muerta en ese momento»-, pero que ahora agita la bandera corporativa con entusiasmo -«llevamos con orgullo la camiseta de COPE»-.
Ahora pertenecen a ese grupo de periodistas galácticos con mucha fama y buen sueldo. «Lo que gano me lo merezco», sentencia Castaño sin falsa modestia. «Yo me rompo el alma cada día con la publicidad que es la parte más complicada de la radio y si me pagan lo que me pagan es porque genero unos ingresos». González ahonda en el argumento: «Desde el primer momento le salimos rentables a la COPE. La apuesta les salió bien desde el primer día».

Para el director de Tiempo de juego ese baremo es más importante que los resultados que expone el EGM y sobre los que no muestra excesiva confianza. El año pasado tras adelantar en abril a Carrusel deportivo, en la siguiente oleada el estudio volvió a relegarles a la segunda posición. «Nos quitaron 400.000 oyentes que no fueron a nadie. ¡Que me lo expliquen!», reclama Castaño contrariado.
El equipo de Tiempo de juego acaba de renovar contrato hasta 2025, pero Pepe Domingo Castaño se mantiene al margen y decide su futuro año a año. «Yo no quiero que nadie venga y me diga: creo que debes dejarlo ya. Ese día no va a llegar porque yo me adelantaré seguro». Paco González prefiere no imaginar ese futuro sin su compañero al lado: «Yo ni lo pienso, porque son ganas de castigarse».

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