Mario Armero: De DJ de la Movida en Onda 2 a directivo de General Electric



Mario Armero

Manuel Segura Verdú nos descubre la historia desde La Verdad:
Cuando a comienzos de la década de los noventa del siglo pasado apareció por la Región de Murcia el ejecutivo Mario Armero Montes (Madrid, 1958), pocos conocían el pasado de este alto directivo de la multinacional General Electric. Armero vino a Cartagena para negociar la instalación de una planta de policarbonatos de la compañía estadounidense por mandato de Jack Welch, su todopoderoso presidente. En la ubicación de esta importante inversión –500 millones de euros en esa época– en unos terrenos de la diputación de La Aljorra, Armero jugó un papel fundamental, a la hora de que ese, y no otro, fuera el lugar escogido. Sin embargo, detrás del perfil de este hábil negociador se escondía un avezado locutor de radio musical y promotor de grupos, bastión de la Movida madrileña en los inicios de los ochenta.

En marzo de 1981, Mario Armero había sido uno de los artífices de la apertura de la sala de conciertos Rock-Ola, en la madrileña calle Padre Xifré, verdadero templo de aquel novedoso movimiento artístico-musical desde ese año hasta 1985. Entre otros grupos locales emergentes, por su escenario desfilaron Aviador Dro, Alaska y Dinarama, Nacha Pop, Radio Futura, Las Chinas, Ejecutivos Agresivos, Gabinete Caligari, Parálisis Permanente, Derribos Arias, Los Elegantes o Glutamato Ye-yé. También lo hicieron, procedentes de otros puntos del país, Siniestro Total, Danza Invisible, Loquillo y los Trogloditas… Pero el plato fuerte en aquel lustro lo suponían las apuestas internacionales, que se encargaría de gestionar el propio Armero, con artistas del nivel de Spandau Ballet, Simple Minds, Depeche Mode, Echo and the Bunnymen, Siouxsie and the Banshees, Nick Cave, Iggy Pop, The Stranglers o New Order. El Rock-Ola se convirtió en cruce de caminos de las diferentes tribus urbanas del momento y de los artistas que se abrían paso en aquellos días de vino y rosas, como el cineasta Pedro Almodóvar o el fotógrafo Alberto García Alix.

Presentando un espacio que percutía sobre la mejor música británica –muchos de esos discos se los traía de Londres en sus viajes–, denominado ‘Revólver’, Mario Armero formaba parte del elenco de locutores que poseían programa propio en Onda 2, la emisora de FM de Radio España. Hijo de José Mario Armero, fundador de la agencia de noticias Europa Press y hombre clave de la Transición española, Mario simultaneaba los estudios de Derecho en la Universidad Complutense con sus incursiones radiofónicas, apadrinando grupos, pinchando sus maquetas y catapultándolos hacia las casas discográficas.

Todos tenemos un pasado, ciertamente, y el de Armero en sus inicios fue tan apasionante como lo que vendría después. Estudió Derecho por tradición familiar, entrando a formar parte del bufete tras acabar la carrera. En el Liceo Francés había trabado amistad con Nacho García Vega, primo de Antonio Vega, quien también cursó allí, almas ambos de Nacha Pop, un grupo al que Armero no dudó en ayudar en su despegue, pinchando reiteradamente sus temas en la emisora de radio de la que formaba parte. La emblemática ‘Chica de ayer’, sin duda una de las canciones fundamentales en la banda sonora de la Movida, fue una de aquellas maquetas. Esos años gloriosos tuvieron su complemento en ‘el Penta’, un bar de copas cercano a la emisora Onda 2 en el que se bebía y se pinchaba lo mejor de lo mejor en cuanto a la música del momento.

Tras aquellos años de vértigo, entusiasmo y ardor, Mario Armero emprendió una impresionante carrera como alto ejecutivo, lo que le llevó a presidir General Electric para España y Portugal y a ocupar otros cargos importantes, como el de vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Automóviles. Todos tenemos un pasado, ciertamente, y el de Mario Armero en sus inicios, sin duda alguna, fue tan apasionante como lo que vendría después en su vida.

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