Manuel Pacheco, director de Onda Cero Segovia publica el libro «Publicidad, política y propaganda»



Manuel Pacheco

Nacho Sáez publica en El Día de Segovia que uno de los manuales más actualizados de la historia de la publicidad política y la propaganda lleva la firma de un segoviano y se acaba de presentar. Manuel Pacheco realiza un repaso de los acontecimientos más importantes registrados en torno a estas técnicas en el siglo XX, pero analiza también su papel en el terrorismo islamista más reciente y la utilización de Internet en las campañas. Profesor en la Universidad de Valladolid precisamente de la asignatura ‘Publicidad política y propaganda’, concluye que el «relato» se ha adueñado del tablero y de las relaciones de los mandatarios con los ciudadanos.

«Cada vez estamos viendo más que la política no es lo que se hace, una propuesta de temas, sino lo que se cuenta o cómo se cuenta. Lo importante es el relato. Contar las cosas de determinada manera para convencer a la gente con independencia de lo que hagan o de que se estén contradiciendo», explica durante una conversación en la que se cuelan Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso. Su interés por la publicidad política y la propaganda viene de los tiempos en los que preparaba el doctorado en Comunicación por la Universidad Complutense (también es doctor por la Universidad Autónoma de Madrid). «Los cursos que teníamos eran sobre comunicación de masas y quien me dirigía la tesis era experta en temas de propaganda. Despertó en mí ese interés y una de mis líneas de investigación se ha dirigido a ese ámbito. La otra al periodismo deportivo», cuenta.

Su libro arranca en el siglo XX: «Aunque en los orígenes de la propaganda nos podemos remontar al Imperio Romano, cuando de verdad hay una expansión es a partir de la Primera Guerra Mundial y de los medios de comunicación de masas». La época de Goebbels y de ‘El acorazado Potemkin’ dio paso a la Guerra Fría, en la que por ejemplo el deporte se convirtió en una herramienta de primer orden para tratar de imponer un mensaje. «Cuando terminó la Guerra Fría hubo unos años de incertidumbre a nivel político. Estados Unidos ya no tenía el enemigo al que enfrentarse, pero a los pocos años se empezó a extender lo que se llama el terrorismo internacional. Con el ataque a las Torres Gemelas de 1993 y la declaración de Bin Laden llamando a la Guerra Santa en los años noventa se volvió a producir un auge de la propaganda. La yihad ha hecho una gran utilización de ella», avanza Pacheco.

El tercer capítulo de su libro se centra en este «terrorismo 2.0 y en la utilización de la propaganda para implantar el terror. «Hago un recorrido de lo que es Al Qaeda, DAESH… Es un análisis más reciente. Hay varios libros sobre la historia de la propaganda, pero en este se incluye lo que ha sucedido en los últimos años», remarca. Los ciberataques son la herramienta de propaganda más reciente: «La desinformación y la infoxicación juegan un papel fundamental en todos los partidos y en todos los regímenes. Ya lo hemos visto con las acusaciones de injerencias a Rusia. Aunque Bill Clinton fue uno de los primeros en hacer publicidad en Internet, el auge se produjo mediada la década pasada. Con la publicidad programática y personalizada, la creación de perfiles falsos para generar un determinado clima de opinión…», destaca.

En opinión de Pachecho, la propaganda forma parte de la vida también de los dos grandes partidos políticos españoles. «Iván Redondo y Miguel Ángel Rodríguez [los principales asesores de Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso] dirán que ellos no hacen propaganda pero hacen comunicación política con tintes propagandísticos», apunta. Respecto a las claves del éxito de Ayuso, resalta su habilidad para sacar rédito de la polarización. «Ha dicho a la gente lo que la gusta escuchar y ha conseguido aglutinar el voto del centro-derecha de Madrid y lastrar voto de gente de centro-izquierda o voto volátil, voto frágil, que son los que decantan las elecciones. Y sobre todo ha sabido diseñar una campaña en contra de Pablo Iglesias y del PSOE en la que, además, ha conseguido vender que estaba en juego el futuro político nacional».

En el caso de Sánchez, Pacheco pone el acento en el peso que juega Moncloa. «Fue sorprendente cómo consiguió volver. Había mucha gente que no estaba de acuerdo con el acercamiento al PP y él consiguió aglutinar esos apoyos. Y luego acertó al presentarse a las elecciones desde el Gobierno, tras la moción de censura. Es mucho más fácil lograr apoyos desde el Gobierno que desde la oposición. Lo mismo le ha pasado ahora a Ayuso».

En la segunda parte de su libro, Pacheco se centra en la publicidad política con especial atención a las campañas electorales, pero considera que es un instrumento que se entremezcla con la propaganda. «La línea que los separa es tenue», afirma. «Los sondeos, los formatos publicitarios utilizados en los distintos medios, los actos de campaña y el contacto con los votantes son algunas de las cuestiones que deben tener en cuenta los partidos políticos para conseguir su objetivo: lograr el apoyo de la ciudadanía mediante su voto el día de las elecciones. La propaganda, mientras, se ha convertido en un arma arrojadiza que se lanzan partidos de distinto signo político para acusar al rival de intentar manipular y mostrar una realidad deformada a la población. Aunque este fenómeno se asocia a las guerras y a los sistemas totalitarios que se impusieron en Europa en las primeras décadas del siglo XX, es una cuestión que vuelve a estar de máxima actualidad», concluye.

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