Lara López (RNE Radio 3) publica su tercer libro, ‘Derivas’, un poemario delicado que es en parte un libro de viajes



Lara López

Letraslibres.com publica que la escritora y locutora publica su tercer libro, ‘Derivas’, un poemario delicado que es en parte un libro de viajes, en parte un conjuro para atrapar instantes de vida.

Al lector. Antes de seguir, he de confesar dos cosas: desde Óxido (Xordica, 2004) entro en los libros de Lara López (Cádiz, 1967), tan poco frecuentes como lo exquisito, con una entrega total. Desde entonces, ha publicado dos más: Insectos (Papeles mínimo, 2017) y Derivas (PUZ, 2019). Óxido era una especie de novela, un libro raro en su momento: fragmentario y seco, pero a la vez delicado y lleno de vida. Los dos siguientes son poemarios. De Insectos, escribí. Derivas lo leí la última semana del año pasado –fue uno de los regalos de Papá Noel–. Y lo he releído alguna vez más desde entonces, porque lo permite, porque invita a hacerlo. Y en cada relectura encuentro algo nuevo.

Tesis. En su “Tesis sobre el cuento”, Ricardo Piglia explica que “un cuento siempre cuenta dos historias”, “El efecto de sorpresa se produce cuando el final de la historia secreta aparece en la superficie”. Y, aquí viene la segunda tesis sobre el cuento de Piglia, sigue: “El cuento es un relato que encierra un relato secreto. No se trata de un sentido oculto que dependa de la interpretación: el enigma no es otra cosa que una historia que se cuenta de un modo enigmático. La estrategia del relato está puesta al servicio de esa narración cifrada. ¿Cómo contar una historia mientras se está contando otra? Esa pregunta sintetiza los problemas técnicos del cuento. Segunda tesis: la historia secreta es la clave de la forma del cuento”. Los poemas de Derivas de Lara López son como los cuentos de los que habla Piglia: encierran una historia secreta –tal vez todo lo que se escribe–, y además esa historia secreta es la clave de la forma del poema –aquí es donde Lara López es singular–. La escritora Mercedes Cebrián, autora de otro poemario estupendo, Muchacha de Castilla (La Bella Varsovia, 2019) dijo algo parecido en la presentación de Derivas en Madrid. Dijo que Lara López tiene la capacidad de llevar al lector a un lugar, en el que presuntamente sucede el poema, y para al final descubrir que no, que en realidad el poema sucede en otro lugar. Puso como ejemplo el primer poema, “Zavma”, que parece que transcurre en el campo, en medio de sedales y botas de agua, pero en realidad sucede todo en la mente de quien escribe: “En el sedal, en el silbido, en eso estoy pensando / mientras caminamos, las sombras, tú y yo, / a la luz de la pantalla del ordenador”. Algunos poemas son como instantáneas de un viaje, de una cena, de un amor que no fue. Aparecen Javier Ruibal y Spotify, pero también Sócrates, Sartre o Hume. Todos los poemas logran atrapar la vida.

Las vidas de Lara López. Lara López es locutora de radio. Antes dirigió Radio 3. Antes antes, presentó La Mandrágora. Entretanto ha escrito libros, colabora con festivales de música en todo el mundo, hace programas donde mezcla música y literatura, escribe de música en medios especializados y, además, estudia Filosofía en la UNED. Todo esto aparece o se intuye en Derivas: tiene una sensibilidad sonora, y en sus poemas lo que se oye es importante; su lado de periodista también está, como su amor por la música, y también aparece la última clase de un profesor, Freijo, de Filosofía a punto de jubilarse (en “Preveli”).

Tesis (II). Los poemas de Lara López de Derivas cuentan dos historias: una, la del poema y otra en una especie de notas, señaladas con asteriscos, que acompañan a algunos textos. En esas notas se cifra una suerte de dietarios, pero no hay que buscar en ellos la clave secreta para la interpretación del poema en clave autobiográfica. Es mucho mejor, esas notas son a veces un añadido, otras dan una información marginal sobre un detalle relacionado con algo del poema. Otras, simplemente se acuerdan de un verso de Battiato. La nota que sigue al poema “Los libros de la buena memoria” dice: “Los recuerdos no se acumulan de la misma manera en la que acaban llenándose los cajones, las estanterías o las habitaciones con el paso del tiempo. Se turnan, superponen y confunden, por más que hayas escrito decenas de cuadernos llenos de nombres, iniciales, apodos, con los que siempre creíste que ibas a revivir cada uno de los momentos que anotabas esporádicamente. Ahora que no los recuerdas, tampoco los has vivido”. Escojo este porque creo que expone una de los temas de Derivas, el recuerdo, la memoria. El poemario puede verse, en parte, como un conjuro contra eso que explica esta nota: perder la memoria y perder lo vivido.

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