“La Tarde” de Ángel Expósito ha dado momentos para la historia de la COPE

Ángel Expósito

Si algo diferencia a ‘La Tarde’ de cualquier otro programa de la radio española es su presencia en los lugares más recónditos del mundo para acercar realidades y problemas sociales normalmente olvidados.
En enero, Expósito se desplazaba a Líbano, para explicar en primera persona la situación en los campos de refugiados sirios y palestinos y la labor de las tropas españolas desplegadas en la zona bajo mandato de la ONU. Desde allí, transmitía la experiencia de patrullar a bordo de una columna de blindados.

Esquivando baches y con el traqueteo del blindado, el capitán contaba algunas anécdotas: “A veces hay malentendidos culturales: Los libaneses hacen un gesto con la mano como los italianos que significa que te pares. Y si no paras se enfadan”.
El agua supone también una fuente de conflictos importante en la zona: “Hay una zona de resorts dentro de esta línea azul. En verano los libaneses se van a bañar y los israelíes consideran que es territorio israelí”.
Lo más duro es contemplar la situación de los refugiados de la guerra civil en Siria. En un país de cuatro millones de habitantes se acoge a un millón de palestinos y medio millón de sirios: “Nosotros no podemos prestar ayuda humanitaria. Protegemos a otras misiones que la proporcionan. Es duro no poder ayudar a los niños, pero la misión es clara”.
Niños que le recuerdan que ha dejado una familia que lo espera aquí en España: “He dejado una mujer y un bebé de diez meses. Cuando vuelva ya hablará y andará, por lo menos. Hablamos a diario por skype y whatsapp”.

Otro de los lugares en los que Expósito dejó su impronta fue en Mali. Desde un colegio del país africano mandaba un vídeo que puede verse en la web de COPE.
“Este colegio está en una zona en la que no hay nada, y las hermanas franciscanas hacer el milagro. Ha acabado el tráfico de niños en la zona desde que se construyó el colegio”. Es solo uno de los muchos lugares qué Expósito acercó desde Mali, donde también explicó el trabajo de los soldados españoles desplegados en la zona:
“Las Fuerzas Armadas españolas contribuimos a un esfuerzo multinacional bajo la bandera de la Unión Europea. Adiestramos a las Fuerzas Armadas malienses para que puedan proteger su territorio y a la población. Más de la mitad del contingente internacional somos españoles. Y en nosotros se apoyan el resto de naciones desplegadas en la zona”, nos explicaba el General Enrique Millán Martínez.

De esa misión formó parte en su día el Comandante Miguel Ángel Franco, el héroe que repelió un ataque terrorista en bañador.
El Comandante se encontraba de permiso, disfrutando de la comida y la piscina junto a compañeros, cuando comenzó el ataque terrorista: “Fue una mezcla entre mala suerte y buena suerte. Mala suerte de estar donde los terroristas decidieron atacar y buena suerte porque al final salió bien”.
La buena costumbre de evaluar posibles rutas de escape en cualquier lugar peligroso fue clave para salvar su vida y la de sus compañeros: “Hay veces que nos juntamos para cenar y tengo la inquietud de buscar por dónde podrían venir, por dónde escapar…Y ese día me había hecho esa película mental, que luego a posteriori me salvó la vida”.
Cuando vio la gravedad de la situación, el Comandante Franco decidió solicitar su arma reglamentaria a un oficial húngaro que se encontraba también en el resort: “En ese minuto 90 había que tirar el penalti y yo pedí la pelota para lanzar el penalti. Él me miró, yo lo miré, y me dio la pistola”.
Una decisión que fue clave para que todos salvaran la vida: “Le estaré toda la vida agradecido por esa reacción, y el saber que estaba mi gente cerca, eso nos dio alas para salir de esa zona con vida. Siempre le estaré también agradecido al embajador. Me ayudaron mucho después en la recuperación”.
Un momento único, el de contar con el testimonio de un héroe, que pudimos disfrutar en ‘La Tarde’.

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