La Buena Onda: «Teníamos un acuerdo con otra radio para emitir en FM en la provincia, pero nos querían absorber y dijimos que por ahí no pasábamos»



Manuel Méndez

Elconfidencial.com también se ha fijado en La Buena Onda Radio con este artículo:
«Es la Buena Onda Radio. Con ‘radio’ al final, que la ‘buena onda’ a secas es una que está en Guadalajara, en México, y la gente se puede liar”, comenta Manuel Méndez desde los estudios de la emisora en Aldea en Cabo, un pueblo del norte de Toledo que según el último censo tiene 161 habitantes. El cuartel general es una habitación que le ha cedido el alcalde en el ayuntamiento de esa localidad. Le espera una tarde de faena. “Dispara las preguntas. Que hoy tengo lío y voy a salir tarde, que está aquí la conexión dando problemas. Tenemos un ADSL, perdón por la palabra, pedorro, y pasa lo que pasa”, comenta.

A Manuel, un hombre de 40 años nacido en Países Bajos y criado en Tenerife, no es la primera vez que internet le juega una mala pasada. Con la bandera de su municipio detrás, se quedó congelado en la pantalla que cuelga de la sala de prensa de la Moncloa durante una videollamada de Zoom cuando le tocaba su turno de pregunta en una de las tantas comparecencias que se han celebrado desde que estalló la crisis del coronavirus en España.

“Desde entonces, entro por llamada”, comenta. Este locutor es el ‘alma mater’ de esta radio local que, a día de hoy, emite solo por internet. Calcula que su audiencia es de unos 70 oyentes al día. «Teníamos un acuerdo con otra radio para emitir en FM en la provincia, pero nos querían absorber y dijimos que por ahí no pasábamos». Su tamaño no ha sido impedimento para conseguir que la Secretaría de Estado de Comunicación (SEC) le hiciese un hueco entre los grandes medios, radios y televisiones acreditados para interpelar al Gobierno.

“He preguntado a Salvador Illa, el de Sanidad, a Grande-Marlaska y también a doña Arancha González Laya, ministra de Exteriores”, enumera. También a los portavoces del comité de seguimiento del covid-19. “Al doctor Simón, 10 veces por lo menos. Pero le tuve que insistir mucho a Miguel Ángel Oliver, secretario de Estado de Comunicación”, recuerda.

La pregunta que movilizó a la UME
Pero si hay una intervención que hay que destacar es la que dirigió a Margarita Robles. Manuel recuerda que le oyó decir a la ministra de Defensa que la Unidad Militar de Emergencias “había hecho presencia del pueblo más grande al más pequeño”. “Eso no era así. Ya te digo yo que si pasa por aquí me entero. Y aquí el 80% de los vecinos está en edad de riesgo”, relata. No dudó escribir al grupo de WhatsApp a través del que Moncloa organizaba las cuestiones de los periodistas exponiendo el caso y preguntando a quién debía dirigirse.

Aunque no se leyó, ese mismo día recibió una llamada. Era del gabinete de prensa del departamento que dirige Robles. “Iban a mandar una brigada del Ejército de Tierra y no localizaban al alcalde”, explica el locutor, cuya mediación no fue necesaria porque la ministra consiguió dar con el alcalde. Los militares estuvieron allí una tarde haciendo vigilancia y otras labores. “Nos dijeron que éramos de lo mejorcito que habían visto. Que todo el mundo en casa cumpliendo. Se preocuparon por los ancianos y ya”. Después de la primera visita, volvió una unidad de 28 paracaidistas a llevar a cabo tareas de desinfección. Valga decir que en la localidad solo han tenido un caso confirmado, el de una vecina que trabaja en una residencia en un municipio cercano, pero se detectó posteriormente a este episodio.

La presencia de Manuel Méndez y la Buena Onda Radio en la nómina de medios acreditados ha levantado ampollas entre diferentes sectores. El ABC tituló con el nombre de esta radio una columna de opinión en la que zurraban a Iván Redondo por el reparto de turnos de intervención, haciendo referencia a que tenía el mismo peso que la BBC. “Soy un medio de comunicación y tengo el mismo derecho a preguntar que los otros”, zanja tajantemente.

No es periodista de formación, sino de vocación. “No es periodista el que estudia, es el que se hace”, añade. Ya tenía experiencia ante el micrófono, ya que en su día tuvo una emisora propia en Tenerife. “Yo ahí hacía mis entrevistas a la farándula canaria y tal. Pero con la crisis de 2008, tuve que echar el cierre”, recuerda. Por motivos de la vida, acabó en ese pueblo de Castilla-La Mancha, donde se fue ganando la vida haciendo reparaciones de electrodomésticos y otras ‘ñapas’ tecnológicas.

En Twitter, muchos usuarios se han preguntado de dónde salía la Buena Onda Radio. Manuel explica que ha recibido pullas de muchos sitios. “He tenido que aguantar que me llamen falso periodista y que digan que a ver qué hago yo allí preguntando”, remata. Recuerda en especial una contestación del “general de la Guardia Civil” que “fundamentó” a la hora de plantear cuestiones.

“A mí me las trasladan mis oyentes. Yo consulto en internet, investigo, veo lo que han dado los medios y si creo que procede, la hago. Yo suelto preguntas por soltar”. La temática es variada. Desde temas sanitarios a aspectos de seguridad, pasando por ‘papers’ científicos como el que señalaba que se habían encontrado restos del virus en el semen, un asunto sobre el que preguntó al doctor Fernando Simón. Cuenta que le han dado un “toque desde Madrid”, a través del alcalde socialista de Aldea en Cabo, pidiéndole que se «relajase» a la hora de hacer las preguntas, pero no ha “conseguido saber de dónde procede”.
La espinita de Pedro Sánchez

Sus planes van más allá. Entró en el grupo de WhatsApp cuando la SEC, ante las peticiones generalizadas, dio paso a más periodistas que los habituales de las comparecencias de Moncloa, que era lo que en un principio estaba planeado. “Esto no se va a quedar aquí, cuando se pueda ir a las ruedas de prensa del Consejo de Ministro, la Buena Onda Radio va a estar acreditada para ir todos los martes”, remata. Algo para lo que ha cerrado un acuerdo con un taxista de la localidad de Escalona.

Le queda una espinita clavada. Preguntar a Pedro Sánchez. “Al presidente le preguntan básicamente los generalistas y algún local, para tenernos tranquilos y que estemos calladitos”, opina. Manuel reflexiona sobre el polémico reparto de intervenciones. Al principio no le gustaba que Miguel Ángel Oliver pudiese filtrar las preguntas antes de realizarlas, pero también cree que el actual sistema no es el mejor. “Al concurso de turnos le falta transparencia”.

Hasta hace poco, lo único que emitían era música, pero progresivamente han ido metiendo algún espacio de entretenimiento e información. La hoja de ruta de este microproyecto ‘amateur’ pasa por profesionalizarse y tener un equipo de redacción, que “investigue” y “haga” sus noticias. Y también por el salto definitivo a la FM. “Esperamos empezar el año que viene, cuando el bicho nos deje”. Él lleva metido en el proyecto desde agosto. Lo montó con un conocido suyo del que prefiere no decir el nombre.

Dar el salto a la FM… y a México
Cuenta con un puñado de voluntarios como locutores, y aunque comercializan cuñas a 30 o 50 euros, de momento todo ha salido de su bolsillo. “El ayuntamiento nos dejó el cuarto para montar el estudio, la luz, el agua e internet. Nada más. Los pies, micros y demás cosas las compramos nosotros de China”, cuenta Méndez. Aunque sus vecinos no le han dicho nada, sí que ha recibido el espaldarazo del alcalde. “Me ha dicho que esto de entrar a Moncloa por teléfono no, que tengo que estar en vídeo y que hay que arreglar el tema de internet, que eso no puede ser”.

Aunque suene inverosímil, la Buena Onda Radio ya tiene planes para expandirse por el mundo. Concretamente en México, donde se encuentra Blanca Mares, periodista con experiencia en el mundo radiofónico y que hace las veces de coordinadora de la emisora. Blanca y Manuel se conocieron, como ella misma cuenta, por las redes. “El hecho de poder realizar en Aldea en Cabo un proyecto así no es simplemente porque Manuel viva allá, sino porque también queremos hacer un medio que dé un realce y una voz a los que no la tienen, la mayoría de medios de comunicación se alejan de los lugares pequeños”, explica esta periodista a este diario. La idea es que cuando se retome la normalidad, pueda desplazarse a España y seguir avanzando en una oferta que “entretenga, informe y divierta”. Tras colarse en Moncloa, preparan su próximo espacio: un programa de poesía.

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