Julia Otero (Onda Cero): «No sé si somos el cuarto poder o hemos escalado puestos»



Julia Otero

La periodista afirma a Jorge Dávila de eldia.es que «no es que los periodistas de hoy seamos más importantes, sino porque el poder económico reside dentro de los medios de comunicación».
Tiene claro que su «libertad informativa» es fruto del número de oyentes que tengas. Julia Otero (1959) se considera una superviviente del periodismo, una profesional que empezó su relación con la audiencia en Radio Miramar hace más de cuatro décadas: «Los que me echaron en 1999 ya no están en política y, en cambio, yo sigo haciendo lo que más me gusta», aclara la directora de ‘Julia en la Onda’.

  • ¿Sigue creyendo en la magia de la radio?
  • (silencio) No me gusta ponerme tan intensa… La palabra magia puede aplicarse a muchas cosas, a veces hasta las más prosaicas. La radio goza de buena salud, pero es cierto que ha perdido la magia de los tiempos en los que los oyentes no sabían qué cara tenían los presentadores.
  • ¿Cómo nació este vínculo?
  • Empezó por amor a los 17 años en Radio Sabadell… Mi novio tenía un programa de cine y para pasar más tiempo a su lado me hice locutora consorte… A él lo acabaron echando y me quedé yo. Fue así de azaroso; casi todo lo bueno que pasa en la vida es por azar.
  • ¿Disfruta más entrevistando o siendo entrevistada?
  • Siendo entrevistada no disfruto nada… En este lado me siento en misa y repicando; ahora mismo me estoy poniendo en su papel para tratar de darle juego y, si puedo, un buen titular… Me lo paso mucho mejor entrevistando.
  • Si la prensa tiene un enemigo claramente identificado en las plataformas digitales, ¿cuál es el rival más duro al que se enfrenta la radio?
  • Las cosas mal hechas… La enemiga de la radio es la radio mal hecha. El único rival que tiene el periodismo es el antiperiodismo. Las cosas que se hacen con disciplina, esfuerzo, ilusión, trabajo y rigor suelen acabar bien.
  • ¿Qué echa de menos en este periodismo?
  • El tiempo; tiempo para contrastar, reflexionar y, sobre todo, tiempo para hacer periodismo. Esto va demasiado rápido y nos obliga a ser el primero de la fila, pero debemos seguir confiando en nuestras fuentes… Las prisas que tenemos por contarlo el primero nos hace caer en muchos errores, y a veces son fallos imperdonables.
  • Falta, sobre todo, serenidad, ¿no?
  • Más que serenidad, yo diría que rigor, pero nos aprietan tanto que seguimos cometiendo las mismas torpezas. Nos estamos alejando de los viejos procedimientos periodísticos, pero este es el mundo en el que estamos: antes había grandes discursos políticos y ahora son lemas.
  • ¿Qué queda de la vieja escuela?
  • Quedan periodistas que intentan ser honestos y rigurosos con la materia prima que tienen entre sus manos, que es muy sensible… También las ganas por comunicar y hasta algo de espíritu crítico.
  • ¿Y del cuarto poder?
  • No sé si somos el cuarto poder o hemos escalado puestos. No lo digo por el hecho de que los periodistas de hoy seamos más importantes, sino porque el poder económico reside dentro de los medios de comunicación.
  • ¿Qué hacemos con las fake news?
  • Combatirlas con todas las fuerzas que podamos; contrarrestarlas con la verdad pero teniendo claro que no llegaremos jamás a todo el segmento que controlan las fake news. No es fácil derrotar a la mentira.
  • ¿Entiende la desconfianza de los españoles con los políticos, el periodismo, los bancos…?
  • El problema es que cada día nos cuesta más distinguir entre información y opinión, es decir, la misma realidad se puede contar desde distintas vertientes periodísticas. La información y los datos no son opinables, pero en este país todo el mundo opina de todo y ese es el camino más corto para la desconfianza.
  • ¿Cómo se sobrevive a la guerra de audiencias?
  • Pues no considerando que estoy en una guerra. Yo nunca lo he vivido así. Intento hacer el programa que a mí me gustaría oír como oyente. Lo que hagan los demás no me preocupa; la única guerra informativa que conozco es la que al final deja al descubierto las limitaciones de las personas que sí ven esto como un campo de batalla.
  • ¿De cuántas revoluciones informativas salió ilesa?
  • Ilesa no, llevo unas cuantas cicatrices… Le recuerdo que cuando la Telefónica de Aznar desembarcó en Onda Cero, en el año 1999, me echaron. Salí viva, que no ilesa, porque en el otro lado contaba con una audiencia. Al final la libertad te la da el número de oyentes que tengas. Eso en este momento porque entonces me echaron siendo líder. Algunos de los que entonces provocaron esas heridas ya no están en política y, en cambio, yo sigo haciendo lo que me más quiero.
  • ¿Qué noticia querría comunicar que aún no haya podido dar?
  • Buscar solo una entre muchas me parece realmente complicado porque la «gran noticia» no existe. Hay muchísimas noticias sectoriales que me gustaría dar, pero si me pide una le daría esta: la mesa de la negociación ha funcionado y las cosas han vuelto al cauce constitucional, es decir, que Cataluña ha recuperado la razón y el marco de la legalidad. ¿Le vale?
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