Julen Arriandiaga y Begoña Beristain (Onda Vasca): “Si nosotros lo pasamos bien durante las cuatro horas de radio, es probable que el oyente también lo pase bien”

Julen Arriandiaga y Begoña Beristain

Ambos tienen experiencia sobrada en la radio, han pasado horas y horas delante de los micrófonos. No hay franja que desconozcan y esta temporada han recalado en el fin de semana de Onda Vasca. Se adaptan a los cambios y disfrutan con el programa que hacen los sábados y domingo. “Euskadi hoy fin de semana” es un espacio para el relax, se abordan temas que interesan y que, aunque no tienen el punto de tensión que los que se ofrecen de lunes a viernes, son actuales, divertidos y atractivas.

– ¿Qué temas les apetece escuchar en la radio un fin de semana si no estuvieran trabajando en ella?
Begoña Beristain: Los menos urgentes que de lunes a viernes, temas que se puedan tratar de manera más sosegada y darles más minutos. Todos los que atiendan al interés del mayor número de personas posible, que entretengan pero a la vez aporten información, que para eso estamos, para que la ciudadanía sea más libre cuanto más sepa.

– ¿Qué novedades tiene ‘Euskadi hoy fin de semana’?
Julen Arriandiaga: Buena parte de los colaboradores siguen en el programa, pero tenemos incorporaciones como la de Laura Buján, con quien nos ponemos las gafas moradas y abrimos mesa de reflexión en torno a las noticias que en materia de mujer e igualdad se han producido durante la semana. O la de Alberto Guzmán, que en su Kultur Pop nos lleva de viaje por mundos como los de las series o el cine.

– Una sección a la que nunca renunciaría.
– B. B.: Hemos incorporado Las gafas de Laura un espacio en el que la periodista Laura Buján se pone las gafas moradas para hablar de feminismo. Este es sin duda el año del #metoo y esta ha sido una forma de sumarnos a ese movimiento. Yo no podría hacer un programa sin perspectiva de género. Es un aspecto que va pegado a mi.

– ¿Qué ventajas tiene trabajar en fin de semana para usted?
– J. A.: El ritmo de trabajo es muy distinto. No se tiene la misma presión que entre semana cuando tienes que ir más pegado a la actualidad del día. Puedes echar un vistazo a la semana ya pasada como como hacer una previsión de los días siguientes. El abanico es más amplio.

– ¿Desventajas?
– B. B.: Tu vida social cambia, ni mejor ni peor, pero distinta. Te pierdes muchas cosas porque el mundo trabaja de lunes a viernes y libra los findes, pero ganas en otras cosas. Pagas el cine mucho más barato, por ejemplo. Ja, ja, ja…

– Esta nueva temporada están obligados a no trasnochar en fin de semana y madrugar mucho. ¿Pesa?
– J. A.: A los madrugones y al tener que recogerte pronto terminas por acostumbrarte. Y si un día te permites un trasnoche, para eso están las siestas del día siguiente. Durante el programa la tensión se mantiene y no te da tiempo a pensar en que has dormido menos. Pesa más lo que todo esto influye en la vida de quienes te rodean porque también les supone un cambio de hábitos.

– ¿Cómo creen que ha evolucionado el periodismo en la radio?
– B. B.: Creo que la radio es el medio que mejor se ha adaptado a la vorágine de cambios que nos ha traído el mundo digital. Hemos ganado en cercanía con la audiencia. Ahora cualquiera puede participar a través, por ejemplo, de las notas escritas y de voz de whastapp. La audiencia se ha colocado en el centro, es la base de la radio. Sin embargo, un medio sereno como la radio está en los últimos tiempos dejándose llevar por la crispación y trasladándola a su antena. No sé si es por el cambio sociopolítico mundial que nos hace denunciar con más vehemencia o porque cada vez la radio está más instrumentalizada. Una de dos. O las dos al mismo tiempo.

– Crisis, nuevas tecnologías, distintas formas de escuchar la radio… ¿Cómo han influido estos factores en el universo de las ondas?
– J. A.: La esencia de la radio es una, tanto para quienes la hacemos como para quienes están ahí cada día escuchándonos y eso no creo que haya cambiado ni vaya a cambiar. Otra cosa es que la tecnología, las redes sociales y demás te permitan un acceso más rápido a la información o una mayor interacción con los oyentes. Pero los principios de la radio siempre serán los mismos.

– La información suele estar muy lastrada por la información política o los deportes. ¿Qué opinan?
– J. A.: Es lo que hay. La política lo inunda todo. Hasta cierto punto es lógico y más en los tiempos que atravesamos aunque llega a saturar. El día a día de la gente está muy lejos de las trifulcas de los políticos. Y en el caso de los deportes, no habría que hablar en plural, más bien es el fútbol el que está hasta en la sopa.

– Hay vida después de la radio. ¿Cuáles son sus aficiones?
– J. A.: Hoy por hoy, las series ocupan la mayor parte de mi tiempo libre. También soy de película semanal en el cine aunque ahora, con este turno, lo tengo más abandonado. Y no me olvido del baloncesto. Asiduo a los partidos de Bilbao Basket y a los que se tercien por televisión.

– ¿Es difícil amoldarse a los cambios de franjas de horario?
– J. A.: Cada franja tiene sus cosas. Nunca es igual hacer un programa de mañana, de tarde, de noche o de fin de semana. A mi particularmente, me supone un gran esfuerzo cambiar a otro cuando ya estoy rodado en el anterior. Es como si empezara de cero.

– ¿Creen que en las emisoras de radio el fin de semana es la hermana pequeña de la programación?
– J. A.: Yo particularmente no tengo esa percepción. Se me ocurre comparar la radio de fin de semana con épocas como la de verano cuando todo se relaja y la actualidad adquiere otro tono más relajado. Por eso me/nos gusta hacer una radio entretenida, divertida. Si nosotros lo pasamos bien y las cuatro horas de programa se hacen cortas, será más probable que el oyente tenga esa buena sensación.

– Solo o sola ante los micrófonos o en compañía, ¿qué prefieren?
– B. B.: En compañía siempre. Yo siento que sola me marchito. Necesito estar acompañada para sacar lo mejor de mí. Es algo que nos pasa a todos y todas. Sola es mucho más difícil comunicar porque te falta la complicidad con el otro. Con alguien, siempre, sí.

– ¿Qué tipo de noticias creen que interesa más a los oyentes?
– B. B.: Las que les tocan directamente a su día a día. La macroeconomía, los grandes asuntos políticos los escuchamos, los leemos, pero no nos llegan de la misma manera. Ahora, lo cercano, lo que puede afectarme a mi, es lo que más interesa.

– ¿A quién tiraría un micrófono a la cabeza?
– B. B.: A las personas machistas, a las que no entienden que el feminismo es igualdad sin más, a quienes no saben que la balanza tiene que estar equilibrada para que seamos felices.

– Recuerde un momento en el que se hayan quedado mudos con el micrófono abierto.
– B. B.: Pues seguro que alguno ha habido, sobre todo en los inicios. Ahora es más difícil y si pasa, sabes salir rápidamente porque las tablas ya son muchas. Cosas mal dichas, meteduras de pata… eso siempre hay.

– Muchos años en la radio, algún momento que les haya parecido más emocionante que otro.
– B. B.: Me emocionan las historias personales. Cuando alguien te cuenta sus cosas desde el corazón y sabes que le está sirviendo de terapia. Y después están las entrevistas a personajes que admiras, eso es un regalo que nos hace la radio.

– ¿El más duro?
– B. B.: Las muertes violentas y en su etapa, los funerales tras los atentados. Eso era terrible.

– El fin de semana de los que trabajan los sábados y domingos suelen ser el lunes y el martes. ¿A qué dedican ustedes estos días?
– B. B.: Pues todavía no lo estoy gestionando bien y aprovecho esos días para escribir más, para acudir a actos a los que antes no podía ir, a hacer algunos trabajos a los que antes tenía que decir que no. Tengo que aprender a organizarme bien porque de momento no he disfrutado de mis nuevos fines de semana.

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